miércoles, 12 de diciembre de 2018

Historia de la jeringa (III): La jeringa de Pravaz









Jeringa de Pravaz


Metal Colección Wellcome. Londres.  





En entradas anteriores nos hemos referido a la etimología de la palabra jeringa y a los diversos intentos precursores de obtener un dispositivo que permitiera inocular sustancias en la hipodermmis 

         Charles Gabriel Pravaz (1791-1855)       
Sin embargo, dejando de lado estos antecedentes podemos considerar que la primera jeringa propiamente dicha fue descrita en 1851 por el cirujano francés Charles Gabriel Pravaz (1791-1855), de Lyon. Pravaz tomó la aguja hueca de Rynd y lo acopló como pieza separada a un cilindro de plata de 3 cm de largo y 5mm de diámetro, que llevaba unido un trocar de oro o cobre y una especie de émbolo, que mediante el giro, y no con la presión, permitía la administración de sustancias. En este modelo, el disco del pistón era de cuero. La utilizó para inyectar coagulantes químicos en los vasos sanguíneos de animales, para experimentar la esclerosis de aneurismas con percloruro férrico, pero no llegó a realizar experimentación humana. Era la primera vez que se usaba la jeringa separada de la aguja. Pravaz hizo una escasa publicidad de su invento, y sería otro cirujano francés, L. J. Béhier quien daría a conocer la invención de Pravaz en toda Europa, dándole el nombre de "aparato o jeringa de Pravaz"


Jeringa de Pravaz 
(foto tomada del blog de Tomás Cabacas) 
Aunque se acepta a Pravaz como inventor de la jeringa, el auténtico inventor de las inyecciones hipodérmicas fue Alexander Wood, secretario del prestigiosísimo Royal College of Physicians de Edimburgo en 1850. Wood introdujo algunos cambios sobre el modelo de Pravaz, cambiando el punto de corte de la aguja y acoplándole un tubo de vidrio, para administrar opiáceos en las neuralgias. Ya hemos visto que el desarrollo de la jeringa va bastante unido en sus inicios a los intentos de administrar opiáceos por vía parenteral.  Wood administró morfina a su esposa para tratarle una neuralgia, mediante su jeringuilla. El dolor de la Sra. Wood mejoró, aunque se volvió adicta a la aguja y más tarde murió por una sobredosis. Así la primera sustancia que fue inyectada con la jeringa hipodérmica fue la morfina. Wood mencionó la recién inventada jeringa hipodérmica, en su libro “El nuevo método para el tratamiento de las neuralgias, aplicando directamente opiáceos a los puntos dolorosos”.

El uso de la jeringuilla había propiciado el uso indiscriminado de morfina para aliviar cualquier tipo de dolores. Aunque la trágica muerte de la Sra. Wood como consecuencia de su adicción debía haber alertado de los potenciales peligros de los opiáceos, fue un incidente que apenas se tuvo en cuenta. Los médicos de la época sostenían que la vía parenteral ofrecía innegables ventajas. La administración de los opiáceos por vía oral les planteaba problemas con la dosificación, que creían mucho más exacta si se inyectaban. Los resultados eran más rápidos y -según afirmaban entonces- no producía hábito. La morfina se introdujo así como analgésico en cualquier proceso doloroso, ya que en aquel momento se la consideraba “el medicamento más notable descubierto por el hombre”. 
Jeringa de Pravaz. Colección particular. 

Posteriormente se fueron creando agujas mas finas y graduando el cuerpo de la jeringa para conocer con precisión las dosis que se administraba. Charrière perfeccionó la jeringa de Pravaz reemplazando el metal del cuerpo de bombeo por vidrio y el trocar-cánula, que era de incómodo manejo, por una aguja hueca cortada en bisel y que ulteriormente fueron realizadas en materiales inalterables como el oro o el platino. 


Grabado demostrativo de como 
se cargaba una jeringa de Pravaz.
(Wellcome collection)
Pero era absolutamente necesario poder esterilizar las agujas y jeringas. El nacimiento de la bacteriología había revelado la presencia de múltiples gérmenes microscópicos que podían ser transmitidos con facilidad. Las jeringas debían poder ser desmontadas con facilidad y ser de materiales que pudiesen someterse a procedimientos de esterilización. El cuero del pistón fue pronto substituído por diversos materiales que podían ser sometidos a ebullición. Strauss y Collin lo reemplazaron por médula de saúco. Lhomme usó capas de hojas de amianto y tela fina recosidas para obtener un pistón sólido y estanco. 

También se grabó la graduación, para facilitar el cálculo de la dosis administrada. El grabado se realizó primero sobre el émbolo y más tarde sobre el cuerpo de la jeringa. 

Bibliografía


ANÓNIMO (1966): Un innovador en la ortopedia en el siglo XIX. Charles Gabriel Pravaz. Lyon Revue Medicale, 30 diciembre, 15 (20), 937-944. Lyon.
ANÓNIMO (1988): Pravaz (Carlos Gabriel). Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, 46, 1301. Madrid, Espasa-Calpe.
Cabacas, T.  Jeringa de Pravaz. http://tomascabacas.com/jeringa-de-pravaz/
Pablo de Jaime Ruiz y J. M. de Jaime Loren. Epónimos científicos: Jeringa de Pravaz. https://blog.uchceu.es/eponimos-cientificos/jeringa-de-pravaz/



Jeringa hipodérmica victoriana de Pravaz, de plata



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