jueves, 21 de febrero de 2019

Joan Llimona (II): El lentigo del viejo payés
































Joan Llimona i Bruguera

Tornant del troç 
(Volviendo del huerto) 
(1896)


Óleo sobre lienzo 174 x 247 cm
Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) Barcelona




En una entrada anterior comentábamos una pintura de Joan Llimona i Bruguera (1860-1926) que había sido expuesta en una exposición organizada por la Sala Parés en 1883, y que agrupaba la obra de los pintores del recién creado Círculo Artístico de Sant Lluc. La obra, de gran formato, se titulaba La mort sobtada (La muerte repentina) y tenía una clara intención moralizante: un comensal muere en el curso de una cena, sin siquiera levantarse de la mesa, ante el desconsuelo de la familia. Participan en la escena un médico, impotente ante el fatal accidente y un sacerdote que ha acudido para intentar administrarle los últimos sacramentos. La escena, cruda y moralizante, planteaba al espectador la necesidad de llevar una vida pía ya que en cualquier momento podía terminar su vida. 


Llimona, ante la mala acogida que tuvo el cuadro, decidió destruirlo para que no se pudiera ver nunca más. Dio la vuelta a la obra y la aprovechó para pintar encima otra obra.  Tres años más tarde, en 1896, el lienzo, ya repintado y con el título de Tornant del tros,  elo presenta a la Tercera Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas, y consigue reconciliarse con la crítica. 

La escena de de Tornant del tros tiene lugar en un paisaje lacustre. Por la morfología de las montañas y del lago, no cuesta mucho darnos cuenta que el artista la sitúa en los alrededores del estanque de Banyoles, único lago de estas características y proporción de Catalunya. Una comarca agrícola, situada entre la ciudad de Girona y la zona ganadera de la Garrotxa, húmeda y fértil. Una zona que en la época destacaba por su conservadurismo religioso. 

La figura central del cuadro y la que capta toda la atención del espectador es el viejo payés. Tocado con una barretina musca (morada) propia de algunas comarcas catalanas, avanza encorvado, apoyándose en el brazo de un campesino más joven, que se adivina como su hijo, que lleva también algunos aperos de labranza. Su nuera, al otro lado, lleva un azadón sobre el hombro. La muchacha va descalza, pero los varones llevan zuecos. Su austera indumentaria permite adivinar su modesta posición económica.

En la cara del labriego se puede ver una mancha oscura,
que sugiere el diagnóstico de lentigo senil. 
El grupo se sitúa en el camino que rodea al estanque y está algo descentrado hacia la derecha, lo que aumenta la sensación de que avanzan lentamente (más camino recorrido que el que tienen delante, que también puede ser interpretado como un símbolo de que  la vida del abuelo está próxima a su fin). 

En el anciano labrador podemos apreciar signos claros de artrosis: una marcada cifosis, unas manos rugosas, con nódulos articulares. Además de apoyarse en el brazo del hijo se ayuda con un bastón. La mano que le queda libre sostiene un rosario, otro elemento de propaganda ideológica esgrimido por Llimona. 

En la cara del decrépito labriego muestra la acción del sol y de los años sobre su piel: numerosas y profundas arrugas en la frente, mejillas y cuello, flaccidez cutánea (cuello), y la presencia de algunas manchas. Llama especialmente la atención una mancha oscura, negruzca, de un cierto tamaño que se sitúa en su mejilla derecha. Es una mancha irregular, de bordes mal delimitados, con zonas negruzcas, que sugiere el diagnóstico de lentigo senil. En la sien del mismo lado, se insinúa otra mancha, más azulada, entre los cabellos canos del viejo, que no permite en mi opinión un diagnóstico claro.


Medalla conmemorativa de W. Dubreuilh
Este tipo de lesión fue descrito por primera vez por Hutchinson (1892) que le denominó lentigo-melanosis. El dermatólogo William Dubreuilh lo llamó melanosis circunscrita precancerosa de los viejos (1894). Actualmente lo conocemos como lentigo maligno (LM), melanosis de Dubreuilh. La incidencia de melanoma sobre estas lesiones representa un 10% del conjunto de melanomas. LM difiere de otros tipos de melanoma por sus características clínicas e histopatológicas, su epidemiología y su evolución. 

LM suele iniciarse como una mancha de color pardo o marrón-sepia, en las zonas descubiertas de pacientes de edad. Los bordes de la lesión son irregulares, ya que no crece de forma uniforme. Progresivamente va aumentando de tamaño, aunque no suele llegar nunca al de la palma de una mano y su crecimiento es lento. Algunas zonas pueden adoptar un color más oscuro, así como una mayor consistencia. Incluso pueden verse zonas en las que la superficie es rasposa o incluso verrucosa. Según Miescher, el potencial de malignización de estas lesiones alcanza un 30 % y es considerablemente más alto que el de los nevus de junción.  

El diagnóstico clínico debe complementarse actualmente con dermatoscopia o microscopía confocal in vivo. También es recomendable un diagnóstico histopatológico. Para evitar su malignización es recomendable la exéresis quirúrgica total de la lesión, aunque hay un considerable número de lesiones en que están afectados los márgenes quirúrgicos. Tras la extirpación, la lesión puede presentar un 8-20% de recurrencias. 


Bibliografía


CASELLAS, R. “Exposición del Círculo de San Lucas. El cuadro de Llimona” La Vanguardia, Barcelona, 2 de desembre de 1893.

DDAA. Joan Llimona (1860-1926) / Josep Llimona(1864-1932). Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona, 2004.

ESCALAS, M. Josep Llimona y Joan Llimona : vida y obra. Nuevo Arte Thor, Barcelona, 1977.

ROOKS et al. Textbook of Dermatology (8ª ed) Blackwell Pub, 2010. 






miércoles, 20 de febrero de 2019

Joan Llimona (I): La muerte súbita, una pintura perdida






Joan Llimona i Bruguera

La mort sobtada

(La muerte súbita) 
(1893)


Fotografía en B&N de un 
Óleo sobre lienzo 174 x 247 cm
Colección de la familia Llimona. Barcelona




Joan Llimona i Bruguera (1860-1926) fue un pintor modernista catalán. Nació en una família de artistas: era hermano del famoso escultor Josep Llimona, su hermana Núria era pintora y otra hermana, Mercè, ilustradora. 


Joan Llimona: Autorretrato 
Joan Llimona se había formado en la escola Llotja y trabajó en los prestigiosos talleres de Ramon Martí Alsina y Antoni Caba. Realizó diversas obras de pintura mural. El acendrado catolicismo de Joan hizo que intentara transmitir mensajes religiosos en sus pinturas, por lo que está considerado como el máximo representante de la rama misticista. 



Junto con su hermano Josep y otros artistas fundó el Círculo Artístico de Sant Lluc. En 1883, al poco tiempo de su creación, el Círculo organizó una exposición, en la Sala Parés, en la que Joan Llimona participó con diversas obras. Una de ellas, de gran formato, se titulaba La mort sobtada (La muerte repentina). Fiel a su tendencia misticista en el marco de la pintura podía leerse la frase del Apocalipsis: "Si no velares vendré a ti como ladrón y no sabrás a qué hora vendré", explicitando claramente la intención moralista del artista. 

La crítica acogió desfavorablemente el celo moralizante de Joan Llimona, como puede verse en este párrafo de Ramon Casellas:

"[…] en medio de nuestros aplausos y alabanzas, no dejamos nunca de señalar al artista el riesgo que corría de anularse, sino ponía coto a sus ambiciones de 'propaganda fidae'. El lienzo de hoy, detestable como obra de arte resulta ridículo como obra de enseñanza y predicación […], el Llimona apostòlico ha destrozado al Llimona artista y el Llimona artista ha reducido a la nada al Llimona predicador. Así nos hemos quedado de un solo golpe sin pintor y sin apóstol" 
(La Vanguardia, 2 de diciembre de 1893) 
El caso es que las críticas censurando a Joan Llimona fueron muy numerosas: unos por su excesivo celo moralizante, otras porque usaba una técnica pictórica demasiado moderna, otras por su falta de emoción estética...

Llimona, decepcionado ante la mala acogida que tuvo el cuadro, decidió destruirlo para que no se pudiera ver nunca más. Dio la vuelta a la obra y la aprovechó para pintar encima otro tema.  


Reflectografía de Tornant del troç, donde puede apreciarse que la obra fue pintada
sobre una pintura anterior, La mort sobtada. El artista invirtió el cuadro previo para 

pintar encima la escena actual. Exposición "MNAC restaura", Barcelona (2012). 

Tres años más tarde, en 1896 Llimona presenta nuevamente la tela censurada, repintada y con el título de Tornant del tros en la Tercera Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas, obteniendo una mejor aceptación, que obtuvo una
mejor aceptación, reconciliándose así con la crítica.  La nueva obra, que comentaremos con mayor detalle en otra publicación del blog, muestra una escena campestre: un grupo de labradores regresa de trabajar en el huerto al caer la tarde. Uno de ellos, un viejo payés, presenta en su mejilla un lentigo senil, además de una clara artrosis y numerosas muestras de fotoenvejecimiento sobre su piel.  Raimon Casellas, el crítico que tanto lo había denostado anteriormente, escribió esta vez una reseña en La Vanguardia describiendo el carácter místico de la obra y relacionándola con el Ángelus de Jean-François Millet. 

En su época nadie sospechó que se trataba del mismo lienzo. La primera noticia que tenemos de esta superposición nos llega a través del artículo Dues pintures de Joan Llimona, una damunt l'altra (Dos pinturas de Joan Llimona, una encima de otra), publicada en 1937 por Josep F. Ràfols en el Butlletí dels Museus d'Art de Barcelona.  

La pintura perdida ha sido estudiada con modernas técnicas incluyendo radiografías, reflectografías y diversos análisis estratigráficos, que junto con la fotografía que de la anterior obra guardaba la esposa del artista permitió conocer con cierto detalle la obra previa. 


Bibliografía 


CASELLAS, R. “Exposición del Círculo de San Lucas. El cuadro de Llimona” La Vanguardia, Barcelona, 2 de desembre de 1893.

DDAA. Joan Llimona (1860-1926) / Josep Llimona(1864-1932). Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona, 2004.

ESCALAS, M. Josep Llimona y Joan Llimona : vida y obra. Nuevo Arte Thor, Barcelona, 1977.

RÀFOLS JF. Dues pintures de Joan Llimona, una damunt l'altra. Butll. Museus d'Art de Barcelona, 1937, pàg.82-85 





martes, 19 de febrero de 2019

San Dionisio y la sífilis








André d'Yprès 

Crucifixión del Parlamento de París (detalle)
(1449)

Tabla. 226 x 270 cm 
Museo del Louvre. París




En la tabla de la llamada Crucifixión del Parlamento de París encontramos, además de las escenas propias del Calvario, algunos santos protectores de la monarquía francesa: San Juan Bautista, San Luis, San Dionisio y Carlomagno, que tambiuén era venerado como santo. no solo en Francia sino también en ciudades limítrofes como Girona. En el paisaje del fondo, a la izquierda, reconocemos en el primer término el palacio de la Cité, sede del Parlamento, y más allá se recorta la silueta del Louvre, castillo fortificado que Carlos V había transformado en fastuosa residencia real. 


San Dionisio, en la portada de la Virgen
de la Catedral de Notre-Dame de París
Pero vamos a fijarnos en la imagen de San Dionisio (Saint Denis), que aparece revestido con sus atributos de obispo y decapitado. Sostiene entre sus manos su cabeza exsangüe, con la lividez cadavérica y los labios cárdenos. La imagen insólita de un obispo decapitado que sostiene su cabeza cercenada y mitrada con sus propias manos es la iconografía que permite reconocer a este santo. 


En el s. III, se había decretado perseguir a los cristianos si se negaban a rendir culto al emperador Aureliano. Aunque los romanos eran muy tolerantes en temas de religión, exigían rendir culto al emperador, ya que era una forma de demostrar la sumisión al poder romano. Este ritual no era conflictivo para un politeísta, pero el monoteísmo cristiano impedía que sus fieles lo aceptaran. Esta "rebeldía" fue motivo de encarcelamientos y ejecuciones en todo el Imperio. La población cristiana de la Galia  había sido diezmada y allí acudió el obispo Dionisio con sus inseparables compañeros Rústico y Eleuterio para confortar a los maltrechos seguidores de Cristo en aquella ciudad.

Dionisio fijó su sede en Lutecia (antiguo nombre de París). Desde allí sus discípulos erigieron las sedes de Chartres, Senlis y Meaux. Las numerosas conversiones conseguidas por Dionisio alarmaron a los sacerdotes paganos, que lo hicieron prender. Tras negarse, como tantos crtistianos a rendir culto al emperador fue decapitado el año 272 en la colina más alta de la ciudad, que probablemente fue un lugar santo druídico. A esta colina se la denomina hoy Montmartre, cuyo nombre actual, derivaría según creencia popular, del latín mons martyrium (“Montaña de los Mártires”).   


Martirio de San Dionisio. Tímpano de la basílica de Saint-Denis. 

Según la leyenda recogida en las Vidas de San Dionisio, escritas en época carolingia, el santo  tras ser decapitado, se levantó, recogió su cabeza y caminó seis millas con su cabeza bajo el brazo, atravesando Montmartre por un viejo sendero que coincidía con la posteriormente llamada rue des Porcherons, que después sería rebautizada en su honor como rue des Martyrs (calle de los Mártires). Al término de su trayecto, entregó su cabeza a una piadosa mujer descendiente de la nobleza romana, llamada Casulla, y después se desplomó. En ese punto exacto fue sepultado y más tarde se edificó la célebre basílica de Saint-Denis en su honor, y que posteriormente albergó el panteón de los reyes de Francia. También la población que surgió a su alrededor tomó el nombre de Saint-Denis.  

La tradición del culto a San Dionisio de París, fue creciendo poco a poco, y haciéndose cada vez más popular. El abad Suger contribuyó a su popularización, si bien lo confundió con Dioniso Aeropagita de Atenas, sosteniendo que Dionisio había asistido a un sermón de San Pablo.   

Según recoge el historiador Gregorio de Tours (s. VI) en su Historia Francorum se considera a S. Dionisio como el primer obispo de París, y también es conocido como el "apóstol de las Galias". Es el patrón de París, junto con Santa Genoveva. 



San Dionisio y la Virgen, en una xilografía alemana de 1497,
en la que se le invoca como protector del "mal francés" (sífilis).
                      



Detalle de los dos enfermos de sífilis, con ostensibles lesiones cutáneas,
arrodillados a los pies de S. Dionisio y de la Virgen. Al fondo la silueta de París, amuraqllado con una torre del homenaje que recuerda a la que había habido en el Louvre


A S. Dionisio se le considera también protector frente a ciertas enfermedades, como por ejemplo las cefaleas, migrañas y otras afecciones de la cabeza, lo que parece bastante obvio. 

En un folleto alemán de 1497 aparece una oración a San Dionisio para protección frente a la sífilis que en aquel momento era una enfermedad de muy reciente aparición en Europa. Probablemente la denominación que en aquel momento se daba a la sífilis ("el mal francés") causó que se buscara la protección de un santo genuinamente francés, y por este motivo se la asoció precozmente con el apóstol de las Galias. El santo aparece portando su cabeza frente a la Virgen (también considerada protectora frente a este mal en aquel momento). A ambos lados, en escala reducida aparecen dos devotos con evidentes lesiones cutáneas de sífilis. 


San Dionisio decapitado. Estatua de piedra. Portal de la Virgen. 
Catedral de Notre-Dame de París 



lunes, 18 de febrero de 2019

El templo de Xipetotec, el dios desollado






Xipetotec

Fragmento de escultura de piedra volcánica
Templo de Xipetotec. 
Yacimiento de Ndachijan-Tehuacán. 
Puebla (México)



El dios Xipetotec (Nuestro Señor Desollado) era una de las divinidades aztecas más importantes. Su influencia era reconocida por diversas civilizaciones tanto en el México central como en las culturas del golfo o las del oeste. Sin embargo hasta ahora no se había hallado nunca un templo dedicado exclusivamente a su culto. 

En un comunicado (3 de enero de 2019) el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha anunciado que en octubre de 2018 se descubrió, el primer templo conocido dedicado a esta divinidad, en Ndachijan-Tehuacán (estado de Puebla, en el centro de México).




Perspectivas del templo de Xipetotec del  yacimiento de Ndachijan-Tehuacán. 


El templo es un recinto de 12 m de longitud y 3,5 m de altura. En él se han hallado dos altares de sacrificio, tres esculturas de piedra volcánica (probablemente riolita) y diversos elementos estructurales situados en un subsuelo piramidal. Se cree que la mayor actividad del templo se desarrolló entre los años 1.000-1.200 d.C. aunque posteriormente siguió teniendo algún uso hasta el s. XV. Dos de las esculturas representan dos cráneos de unos 70 cm y de unos 200 kg de peso. También se ha encontrado una estatua de un tronco humano recubierto con la piel de un desollado, que se ha identificado con Xipetotec, un dios asociado a la fertilidad, a la regeneración de los ciclos agrícolas y a la guerra. La figura es de 80 cm y está revestido con la piel desollada y una falda de plumas. Los nudos con los que se sujeta la falda están representados con mucho detalle. 

Una de las fiestas aztecas más importantes era la de "Tlacaxipehualiztli", que en lengua nahátl significa "ponerse la piel del desollado". El rito tenía lugar sobre dos altares circulares. En uno de ellos se sacrificaban prisioneros y en el otro tenía lugar el desollamiento de las víctimas en honor a Xipetotec. Los sacerdotes se revestían después con la piel de los sacrificados, que era depositada luego en pequeñas cavidades. A veces, antes de depositar la piel en estas cavidades se aplicaba a enfermos con ciertas enfermedades cutáneas, como parte de un tratamiento chamánico. Se creía que la enfermedad pasaba por contacto a la piel desollada. Tanto los enfermos como los sacerdotes, revestidos de las pieles de los sacrificados realizaban una procesión votiva. 


Los dos cráneos encontrados en el templo. 

La importancia de este hallazgo radica precisamente en que se han encontrado todos los elementos de culto: los dos altares, agujeros en el suelo para dejar las pieles desolladas, bajo los cráneos de piedra. En el templo, la escultura de Xipetotec se "mataba", es decir se fragmentaba ritualmente. La estatua tenía un orificio en el vientre en el que se situaba una piedra de jade que tenía el poder de "resucitar" al dios sacrificado durante las ceremonias. El brazo izquierdo de la escultura está en una extraña posición que se interpreta como la mano del sacrificado que "quedaba colgando" hacia atrás después del desollamiento ritual. 



Bibliografía

Descubren el primer templo dedicado a Xipe Tótec en la Zona Arqueológica de Ndachjian–Tehuacán. https://www.inah.gob.mx/boletines/7883-descubren-el-primer-templo-dedicado-a-xipe-totec-en-la-zona-arqueologica-de-ndachjian-tehuacan


AFP. Un temple dédié à un dieu célébré par des sacrifices humains découvert au Mexique. Science set Avenir (enero 2019) https://www.sciencesetavenir.fr/archeo-paleo/archeologie/mexique-decouverte-d-un-temple-dedie-a-une-divinite-azteque_130614



Hallazgo en Zona Arqueológica de Ndachjian–Tehuacán, Puebla



viernes, 15 de febrero de 2019

Los anticonceptivos y el papa







Lello Scorzelli

Papa Pablo VI
(1965)

Escultura de Bronce dorado

Museo de Arte contemporáneo
Museos Vaticanos



Giovanni Battista Montini (1897-1978) gobernó la Iglesia Católica como papa con el nombre de Pablo VI (1963-1978). Sucedió en el trono pontificio a Juan XXIII y bajo su pontificado terminó el Concilio Vaticano II que éste había comenzado. Hombre de letras y de talante liberal, su pontificado fue aperturista en muchos aspectos sociales y de talante ecuménico, estableciendo puentes de diálogo con otras iglesias cristianas e incluso con otras religiones no cristianas. 


El papa Pablo VI
Sin embargo en los aspectos relacionados con la moral sexual y reproductiva fue mucho más conservador. Su encíclica Humanae vitae (1968) fue un jarro de agua fría para los que esperaban una posición más comprensiva sobre algunos aspectos de moral sexual. Aunque los sectores más progresistas confiaron hasta el último momento en que el papa tendría una posición más tolerante, lo cierto es que en la encíclica se condenaron los anticonceptivos y el control de natalidad artificial. Pero esta postura inmovilista de la Iglesia contrastaba con un mundo que estaba cambiando rápidamente y que por primera vez tenía en sus manos un método práctico y efectivo para controlar la natalidad. 

Sin embargo tampoco la historia de la píldora anticonceptiva fue un camino fácil. Los experimentos con animales a fines de la década de 1930 habían demostrado que la progesterona en dosis altas podría detener la ovulación. En 1950 en México, Carl Djerassi había sintetizado la progesterona. Pero en los Estados Unidos (EE. UU.), la Ley de Comstock consideraba la regulación de la natalidad como algo obsceno e impedía las investigaciones sobre anticoncepción. 


El fisiólogo Gregory G. Pincus, considerado el
padre de la píldora anticonceptiva
En 1951 tuvo lugar un encuentro crucial. Margaret Sanger, una veterana líder social, defensora de la salud de la mujer, que había acuñado la expresión "control de la natalidad" y luchaba por conseguirlo conoció al fisiólogo Gregory Pincus y le convenció de que investigara una píldora anticonceptiva.  

Un año después, Pincus inició sus experimentos con progesterona en ratas. Entró en contacto con el ginecólogo John Rock y con el farmacéutico Frank Colton, director de la compañía Searle, para desarrollar la síntesis de progesterona. 

Sin embargo, en los Estados Unidos (EE. UU.), La Ley de Comstock prohibió efectivamente las discusiones públicas y las investigaciones sobre anticoncepción. Tampoco había facilidades en Canadà donde hablar de anticoncepción se veía como una obscenidad. Por eso muchas investigaciones tuvieron que realizarse en otros lugares, como Puerto Rico. La primera prueba real a gran escala de la píldora (200 mujeres) se llevó a cabo en 1956 en la localidad puertorriqueña de Rio Piedras. 


La primera píldora anticonceptiva, Enovid,
en su envase inicial (1960).
 
La píldora se prescribió por primera vez exclusivamente para el control del ciclo, y solo para mujeres casadas. Las primeras iteraciones de la píldora tenían dosis drásticamente diferentes. La primera píldora comercializada, Enovid 10 ®, salió al mercado en agosto de 1960. Contenía 9,85 mg de norethynodrel de progestina y 150 μg de estrógeno mestranol. Las píldoras de hoy contienen dosis de hormonas dramáticamente más bajas: de 0.1 a 3.0 mg de progestinas modernas y de 20 a 50 μg de estrógenos. 

El ginecólogo John Rock era un católico devoto. La Iglesia no veía con buenos ojos los anovulatorios, aunque los toleraba si se indicaban para el control de las alteraciones del ciclo menstrual. Rock pensó que si la píldora se administraba con una interrupción de 7 días, respetando lo que se parecía a una menstruación, la Iglesia podría aceptarla mejor. Por eso se introdujo un descanso de 7 días al mes, aunque no es en absoluto necesario. En solo dos años, 1.200.000 mujeres tomaban la píldora anticonceptiva en los EEUU. En cinco años, la píldora se convertiría en la forma más popular de control de la natalidad en los Estados Unidos.

Al principio, la píldora se presentaba en un envase de vidrio, como cualquier otro medicamento oral. Pero eso pronto plantó problemas, al olvidarse de los días en los que no debía tomarse. 


Enovid 10 ® en el envase calendario
Una de las mujeres que se olvidaban continuamente era Doris Wagner. Su marido, David Wagner era ingeniero y estaba acostumbrado a resolver problemas mecánicos. Intentó idear una metódica para facilitar el proceso de toma de píldoras. Primero, las dispuso sobre un calendario de papel, encima de una mesa. Durante un tiempo, este sistema funcionó, hasta que un día se cayeron todas las pastillas al suelo. Entonces fue cuando diseñó un envase calendario, parecido a los que se usan en la actualidad. Se podía así distinguir fácilmente la semana de descanso. 

Actualmente se discute la necesidad de esta interrupción cíclica. Según unas recientes declaraciones al diario  The Telegraph, el Prof John Guillebaud, profesor especialista en planificación familiar y reproducción en el University College de Londres, esta pausa mensual habría sido concebida con la esperanza de que el papa aceptaría la píldora y la haría aceptable para los católicos. 


El ginecólogo Dr. John Rock 
En 1963 Rock publicó un libro en el que defendía que la píldora anticonceptiva era compatible con los valores de la Iglesia ya que respetaba el ciclo menstrual natural de las mujeres con la administración de hormonas que ya se producían de forma natural en el cuerpo femenino. Rock terminaba solicitando a las autoridades católicas la aprobación de la píldora, como ya habían hecho con el método Ogino, que preconizaba la abstinencia sexual durante los días fértiles. 


La respuesta de la Iglesia no se hizo esperar. En 1965 se reunió un comité de 51 miembros, con mayoría de laicos: 20 teólogos, 19 demógrafos, sociólogos y economistas, 12 médicos y 3 matrimonios (una pareja de franceses, una de americanos y otra de canadienses). La comisión se declaró favorable a aceptar la píldora. Un año después la cuestión fue sometida a la opinión exclusiva de un grupo de teólogos, que también se decantaron por una opinión favorable al método anticonceptivo "ya que corresponde a las parejas decidirlo conjuntamente". 

Tras dos años de silencio, dudas y controversias internas, parece ser que el papa tenía ya escrito el borrador de una encíclica, "De nascendae prolis", en la que aprobaría el uso de la píldora anticonceptiva para los fieles católicos (mayo 1968). El papa pidió la opinión a este respecto del Sínodo de obispos, pero muy pocos respondieron. Además recibió fuertes presiones de la Curia y de los sectores más conservadores, contrarios a la aprobación moral de la píldora anticonceptiva (entre ellos uno de los más activos detractores de la píldora fue Karol Wojtyla, que más tarde sería el papa Juan Pablo II). Finalmente, el pontífice, aislado y presionado, publicó su encíclica "Humanae vitae" en la que manifestaba explícitamente su desaprobación a los anticonceptivos orales (25 de julio 1968). 

A pesar de esta reprobación, la píldora se había ya implantado con fuerza y encontró en los movimientos feministas, en los hippies y en los jóvenes de la revolución del 68 sus más firmes defensores. Su consumo se extendió considerablemente. 

Lo que ahora se discute es si merece la pena seguir respetando una semana de descanso mensual como se ha venido haciendo durante 60 años. Muchos especialistas creen que no es necesario y que los anovulatorios podrían administrarse sin interrupciones. De hecho ya hay algunas marcas en el mercado con este sistema. 


Bibliografía


Gaubert C. Attendre 7 jours entre les plaquettes de pilule est finalement inutile : faut-il blâmer le Pape ? Science et Avenir, 25.01.19  
https://www.sciencesetavenir.fr/sante/sexualite/le-pape-la-pilule-et-l-inutile-pause-entre-les-plaquettes_131053
Finley H. Una píldora anticonceptiva temprana (1964) (The Pill): Enovid-E (en un paquete etiquetado como “muestra profesional del médico”), EE. UU. Washington, DC: Museo de la Menstruación y Salud de la Mujer; 2012.

Liao PV.  Half a century of the oral contraceptive pill. Historic review and view to the future. Can Fam Physician 2012 Dec; 58(12): e757–e760. 
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3520685/al 

Pablo VI. Encíclica Humanae vitae, Roma 25 de julio 1968.  https://www.camilos.es/wp-content/uploads/2018/03/Humanae_Vitae.pdf
Rock J, Pincus G, Garcia CR. Efectos de ciertos 19-ni esteroides en el ciclo menstrual humano normal. Ciencia. 1956; 124 (3227): 891-3. 
Seaman B. El mayor experimento jamás realizado en mujeres. Explosionando el mito del estrógeno. 2ª ed. Nueva York, NY: Hyperion Books; 2003.