miércoles, 1 de agosto de 2018

El ADN de la sífilis, en restos arqueológicos










Enrique Zofio Dávila

Sífilis (chancros bucales)

Molde de cera (s. XIX)

Museo Olavide. Madrid.   




Es clásica la discusión de si la sífilis llegó a Europa procedente de América o ya era una enfermedad preexistente en el Viejo Mundo. Una polémica que hizo verter ríos de tinta a uno y a otro bando, y de difícil comprobación hasta el día de hoy. Pero ahora, tal vez estemos más cerca de una respuesta definitiva.

Un artículo aparecido recientemente (21 junio 2018) en la revista PLOS, neglected tropica diseases, revela la reconstitución, por primera vez, de tres genomas completos del agente productor de la sífilis (Treponema pallidum) a partir de muestras históricas extraídas de restos arqueológicos. El estudio, llevado a cabo por investigadores del Max Planck Institute de Jena y de la Universidad de Tübingen (Alemania), el INAH (México) y la Universidad de  Zurich (Suiza) abriría una posibilidad de resolver, de una vez por todas, el discutido origen de la sífilis. 




Molde de cera del s. XIX representando un caso de sífilis congénita.
Canada Science and Technology Museum


La sífilis está causada por una bacteria (Treponema pallidum ssp pallidum), y hasta ahora el diagnóstico retrospectivo de los paleopatólogos se basaba en el estudio de las lesiones características que esta enfermedad causaba en los huesos. El problema surgía que otra treponematosis, el pian (enfermedad no transmitida sexualmente, que se contagia por simple contacto de piel a piel) causaba lesiones muy similares. El pián está causado por T. pallidum ssp. pertenue. 

No había pues manera de diferenciar, por la mera observación de los huesos, la sífilis del pián. La única solución era realizar un estudio del ADN encontrado en los restos arqueológicos. Y esto es lo que hicieron los equipos de científicos que participaron en este estudio. Tomaron muestras de cinco esqueletos de niños del s. XVII inhumados en el convento franciscano de  Santa Isabel en México, y consiguieron aislar por primera vez los genomas de la sífilis y discernir las subespecies de la bacteria. En dos casos se aisló  (TPA para T. pallidum ssp. pallidum) responsable de la sífilis venérea, mientras que en otro caso se aisló otra subespecie de la bacteria causante del pián (TPE para T. pallidum ssp. pertenue).



Lesiones cutáneas de sífilis secundaria.

José Díaz Benito y Angulo:  Atlas de Enfermedades venéreas y sifilíticas, Madrid,1873


Ahora solo falta realizar un estudio similar en los restos arqueológicos medievales que han sido diagnosticados de sífilis. ¿Tenían realmente la enfermedad? O bien -como sostiene la teoría del origen americano - la sífilis no apareció en Europa hasta el regreso de los marineros de Colón. El primer caso diagnosticado claramente de sífilis apareció en Barcelona en 1493 y su propagación tuvo lugar a partir de la batalla de Fornovo (Nápoles) en 1495, causando una ola de terror en toda Europa. ¿Realmente fue asi? ¿O deberemos reescribir la historia? Cuando se investigue el genoma de T. pallidum en los restos arqueológicos europeos anteriores a 1492, tendremos la respuesta definitiva. 

La sífilis es una enfermedad emergente, que produce actualmente más de 10 millones de casos en todo el mundo, mientras que se está trabajando para erradicar el pián de la que hay 300.000 casos en todo el planeta. 

Bibliografía
Arnaud B. L’ADN de la syphilis extrait pour la première fois de vestiges archéologiques. Science et Avenir (junio 2018) 

Baker B, Armelagos G. The origin and antiquity of syphilis: paleopathological diagnosis and interpretation. Current anthropology. 1988;29(5):703. pmid:11613900

Hackett CJ. On the origin of the human treponematoses (pinta, yaws, endemic syphilis and venereal syphilis). Bulletin of the World Health Organization. 1963;29:7–41. pmid:14043755

Harper KN, Ocampo PS, Steiner BM, George RW, Silverman MS, Bolotin S, et al. On the origin of the treponematoses: a phylogenetic approach. PLoS neglected tropical diseases. 2008;2(1):e148–e. pmid:18235852

Harper KN, Zuckerman MK, Harper ML, Kingston JD, Armelagos GJ. The origin and antiquity of syphilis revisited: an appraisal of Old World pre-Columbian evidence for treponemal infection. Am J Phys Anthropol. 2011;146 Suppl 53:99–133. Epub 2011/12/07. pmid:22101689.

Kazadi WM, Asiedu KB, Agana N, Mitjà O, Guinea PN. Epidemiology of yaws: an update. Clinical Epidemiology. 2014;6:119–28. pmid:24729728

Powell ML, Cook DC. The myth of syphilis: the natural history of treponematosis in North America: University Press of Florida; 2005.

Quétel C, Braddock J, Pike B. History of syphilis: Polity Press Cambridge; 1990.

Schuennemann VJ. et al. Historic Treponema pallidum genomes from Colonial Mexico retrieved from archaeological remains. PLOS Neglected Tropical diseases 

Sierra X. Historia de las Enfermedades de Transmisión Sexual. En: Vilata JJ. Enfermedades de Transmisión Sexual. Ed Prous. Barcelona, 1990. 

von Hunnius TE, Roberts CA, Boylston A, Saunders SR. Histological identification of syphilis in pre-Columbian England. American Journal of Physical Anthropology. 2006;129(4):559–66. pmid:16345063

World Health Organization. Global incidence and prevalence of selected curable sexually transmitted infections-2008: World Health Organization; 2012.

martes, 31 de julio de 2018

Proteger del sol a niños y adultos

Resultat d'imatges de niños al sol sorolla



Joaquín Sorolla

Niños en la playa 
en una tarde soleada
(1910)

Óleo sobre tela.





Joaquín Sorolla (1863-1923) plasmó como nadie el ambiente de las playas valencianas, bañadas en intensa luz solar. En este y en otros cuadros recordó la alegría de los niños jugando en la playa con sus cuerpos expuestos al sol. Escenas de ambiente veraniego que nos recuerdan que el sol debe tomarse con precaución.  

En general todos los padres conocen los consejos para proteger a los niños del sol: Usar sombrero, evitar las horas centrales del día, aplicarse crema solar con frecuencia. Muchos las cumplen y evitan la exposición irresponsable al sol de sus hijos. Aunque también hay que decir que se ven pocos niños en las playas con gafas de sol. Y de vez en cuando se ven también niños muy pequeños (de pocos meses!!) en la playa, lo que constituye una grave irresponsabilidad: recordad que la sombrilla protege solo parcialmente, ya que la luz solar se refleja también en el agua o en la arena. 

Pero aún los padres más cuidadosos con la piel de sus hijos descuidan frecuentemente la protección debida a su propia piel, según recuerda un artículo de la revista  Baromètre Cancer 2015 (julio de 2018)
Los autores realizan cada 5 años una encuesta telefónica a 4.000 personas. Según los datos obtenidos, el 78% de los padres de niños de menos de 4 años se preocupan de que vayan debidamente cubiertos con un sombrero, pero solamente un 13% lo usan ellos. 

Igualmente, un 62% de los padres procuran que sus hijos no se expongan al sol entre las 12 y las 16 h, pero solo un 20 % de los padres cumplen esta norma. Y con la crema solar sucede lo mismo:  se aplica correctamente en un 54% de los niños, pero solo en un 20 % de los padres. En otras palabras, hacen bueno el dicho "Consejos vendo pero para mí no tengo".

Los encuestadores también han constatado la pervivencia de ciertas ideas falsas. El 47 % de la población cree que si las quemaduras solares de los niños se tratan bien, no tendrán consecuencias en la edad adulta. La realidad es muy diferente, ya que estos episodios en la infancia aumentan considerablemente  el riesgo de cáncer cutáneo en la edad adulta, y comportar también graves problemas visuales.

Además, el 24% de los encuestados piensan que realizar algunas sesiones de rayos UVA artificiales antes de las vacaciones permite preparar su piel para resistir mejor el sol y evitar sus efectos indeseados. Pero los rayos UVA son igualmente cancerígenos, y lo único que hacen es incrementar el efecto cancerígeno de la exposición solar.

En un contexto de calentamiento global que prevé un aumento progresivo de la insolación, el cáncer cutáneo y otras patologías inducidas por la radiación ultravioleta aumentarán cada vez más. Por eso es muy recomendable una prevención adecuada tanto para niños como para los adultos. 

Bibliografía  

Face au soleil, les parents protègent mieux leurs enfants qu'eux-mêmes. Science et avenir 17 julio 2018. https://www.sciencesetavenir.fr/sante/face-au-soleil-les-parents-protegent-mieux-leurs-enfants-qu-eux-memes_125908

Baromètre santé Cancer 2015 - Les ultraviolets, naturels ou artificiels. Connaissances, croyances et pratiques de la population en 2015. http://inpes.santepubliquefrance.fr/CFESBases/catalogue/detaildoc.asp?numfiche=1857

 

 

 


lunes, 30 de julio de 2018

Cosméticos en la Antigüedad: eran tan tóxicos?








Escena de maquillaje

Jarra ática

Cerámica negra con figuras rojas 
Museo Etrusco. Roma.  





En esta cerámica de origen griego aparece una escena de cosmética. Una dama (domina) es asistida por una esclava que le alarga un ungüentario. La señora se está aplicando su maquillaje, sin duda, ya que sostiene un espejo con la mano. Esta descriptiva escena cotidiana nos puede introducir en el amplio y todavía desconocido campo de los cosméticos ornamentales en la época antigua y de algunos detalles de su composición.  


Ungüentarios hallados en una tumba etrusca, tal vez importados de Egipto.
Museo Etrusco. Roma. 


El estudio de los maquillajes en la Antigüedad nos proporciona continuos datos sobre su elaboración, usos y conocimientos toxicológicos. A veces la investigación sobre estos temas nos proporciona datos sorprendentes. 

Este es el caso de los trabajos del equipo investigador de Lucien Beck, del laboratorio de medida del carbono 14 (CNRS) que ha llegado a la conclusión que los antiguos egipcios ya recurrían a la química de síntesis en la elaboración de ciertos maquillajes. Su estudio ha sido publicado en la revista Communications Chemistry (Nature) el  28 juin 2018. Según afirma en su artículo es la primera vez que se data por el método de 14C el carbonato de plomo (PbCO3) presente en las muestras de Kohol extraídas de ungüentarios de maquillaje de ojos del Antiguo Egipto. Un compuesto que con el nombre de cerusita o de blanco de plomo ha sido usado durante siglos, hasta que su uso se abandonó por su alta toxicidad a principios del s. XX.


Kylix de cerámica negra con figura rojas, que muestra a una dama mirándose al espejo. Obsérvese la toalla colgada en la parte superior y lo que podría ser una bañera,
a la derecha. Museo Etrusco. Roma. 


La presencia de este isótopo radiactivo en el carbonato de plomo es muy interesante, ya que demuestra que en la elaboración de los cosméticos egipcios ya se usaban métodos de química de síntesis. El 14C se produce en las capas altas de la atmósfera y se incorpora a los organismos vivos, gracias al intercambio de gases que hace posible la vida. Un polvo exclusivamente mineral no puede pues, contenerlo. Por lo tanto, estos productos cosméticos estaban fabricados a partir del plomo metálico expuesto al aire y corroído gracias al vinagre. Y el vinagre se produce gracias a la acción de microorganismos que fijaron el 14C de la atmósfera de la época. Esto nos permite afirmar que ya había un rudimento de química de síntesis en aquel tiempo, y que su acción era conocido y bien pautado. Esta línea de investigación ya había sido entrevista hace unos años por  Philippe Walter del laboratorio de arqueología molecular y estructural (LAMS)  y que ahora ha podido ser comprobada. 


Colección de ungüentarios etruscos. Museo Etrusco. Roma.

Por otra parte, una receta de tinte hallada en un documento grecorromano, demuestra que los antiguos griegos usaban preparaciones cosméticas a base de plomo para teñir las canas. Los químicos del Centro de investigación y restauración de los museos de Francia  (C2RMF) y los investigadores de L'Oréal Recherche, han estudiado una sorprendente fórmula del célebre médico griego Claude Galien ( s. II d. C.) y se han sorprendido de que al parecer, ya demuestra prestar gran atención a la toxicidad de este mineral. En su artículo, publicado en Nano Letters, los científicos comentan que la fórmula estaba formada por una mezcla de óxido de plomo (PbO), cal (Ca(OH) 2) y agua. Realizaron un experimento exponiendo una piel artificial a esta mezcla, demostrando que el plomo se difundía muy poco, en una proporción similar a los niveles que actualmente se consideran tolerables y no tóxicos. La microscopía electrónica reveló que la queratina, la proteína que constituye los cabellos tomaba el plomo en forma de microcristales de sulfuro de plomo (galena). 






jueves, 26 de julio de 2018

Shakespeare y la patología (VI ): la sífilis




Peter Scheemakers

William Shakespeare
(1874)

Estatua de mármol, en un monumento-fuente
Leicester Square. Londres.  




En esta estatua del monumento londinense de Leicester Square figura una cita  del gran dramaturgo: 
THERE IS NO DARKNESS BUT IGNORANCE 
(No hay oscuridad sino ignorancia) 

Una bella frase del gran literato, que tanto aportó a la cultura occidental. La obra de Shakespeare nos brinda una mágica y completa visión de la sociedad de la Inglaterra del siglo XVI y de los inicios del s. XVII. Ningún aspecto es olvidado. Ya hemos visto como aparecen también muchas referencias de diversas enfermedades (paludismo, peste, rinofima, angiomas, afecciones cutáneas, etc.) 

¿Y la sífilis? Sabemos que la sífilis protagonizó una gran epidemia en toda Europa, en el tiempo del escritor de Stratford-upon-Avon. Las citas en las que aparece directa o indirectamente la sífilis en la obra de William Shakespeare son numerosas y demuestran un buen conocimiento de los síntomas de esta enfermedad. Tanto es así que incluso se ha apuntado la posibilidad que el propio Shakespeare hubiera padecido de este mal. La sífilis era una enfermedad muy extendida y temida. El propio Shakespeare la describe como "the infinity malady" (Timon of Athens). La gran prevalencia de la sífilis se refleja en el diálogo entre Hamlet y el sepulturero (Hamlet V, 1), que le comenta que le llegan muchos muertos ya medio podridos, lo que puede entenderse como podredumbre moral pero también física, como en las formas necrosantes secundarias o en las terciarias fibrosantes de la lúes. 


Eugène Delacroix: Hamlet y Horacio en el cementerio (1839)

Hay que destacar las alusiones al nombre y el origen geográfico de la enfermedad en la obra de Shakespeare. Es sabido que en aquel tiempo existía una auténtica guerra de nombres nacionales, ya que todos atribuían a otros países el mal y que nadie quería ser relacionado con la lúes.  Shakespeare se refiere a la sífilis como mal francés: malady of France (Henry V), Pocky Frenchman (Pericles). También como mal de Nápoles al aludir la afectación ósea de la sífilis secundaria: Neapolitan boneache (Troïlus et Cressida). Menos concreto es aludirla como enfermedad del sur: diseases of the south (Troïlus et Cressida, V, 1); contagions of the south (Coriolan, I, 4) 

La asociación de la sífilis con las prostitutas aparece en la expresión strumpet's plague (strumpet=puta) presente en Othello y en el término goujeers (King Lear) que se aplicaba a las prostitutas del ejército. 

A veces el dramaturgo recurre a alusiones a otras enfermedades mejor conocidas como el sarampión cuando inequívocamente quiere referirse a la sífilis (Corolian III, 1).

La clínica de la sífilis se describe en diversas ocasiones. Cuando Timón de Atenas maldice la ciudad diciendo "que la enfermedad infinita os cubra de dartros" (III, 6) se refiere sin duda a las pápulas escamosas de la sífilis secundaria. Y cuando afirma que "el perfume que haría vomitar un hospital de llagas ulceradas" podemos ver una alusión a los gomas de la sífilis terciaria (Timón de Atenas., IV, 3).

La alopecia sifilítica era considerada ya propia de viejos libertinos "Cuanto más libre es un hombre, más rápidamente pierde su cabello, pero lo pierde con placer" (La comedia de los errores II, 2). Cuando en un albergue Falstaff sufre un robo, la patrona pretende que "nadie ha perdido nunca un pelo en su casa" a lo que Falstaff responde que "su compañero Bartolph ha sido 'afeitado' (robado) y que ha perdido muchos pelos en este albergue" (por el contagio de sífilis contraída con prostitutas) (Henry IV, 2)  

El término "french crown" se refiere a la corona veneris, propia de la sífilis secundaria. Shakespeare hace veladas alusiones a ella en El sueño de una noche de verano, I, 2; o en Henry V IV, 1.

En Timón de Atenas (IV, 3) se exhorta a dos prostitutas, Frinia y Timandra, a contaminar a toda la ciudad: 
"Sembrad la consunción en los huesos huecos de los hombres ; paralizad sus flacas piernas y haced que no tengan vigor para espolear. Enronqueced la voz del hombre de ley a fin de que nunca pueda pleitear con falsos títulos ni gritar sus sutilezas con un tono penetrante; dad a la lepra al flamen que atruena contra las pasiones y no cree en lo que dice. Haced que caiga la nariz, que caiga hasta su base la nariz del que por husmear la pista del que por husmear la pista de su interés particular abandona el rastro del interés general; cortadle todo puente de retirada a ese. Volved calvos a los rufianes de cabeza rizada y que los fanfarrones salidos sin heridas de la guerra sean heridos por vosotras. Apestad el mundo entero. Que vuestra actividad destruya y deseque la fuente de toda erección".
Como puede verse se describen aquí las lesiones óseas , las deformidades tibiales, la afectación de los órganos genitales, la laringitis, la afectación nasal, la alopecia, la afectación benigna cutáneo-mucosa y la impotencia. Las complicaciones neurológicas de la sífilis no fueron descritas hasta el s. XVIII, aunque algunos autores, como H. Woods o T. Hahn sugieren que el personaje de Timón de Atenas, en la tragedia de Shakespeare ya anticipaba la primera descripción de la parálisis general (1608).

Shakespeare presenta la continua degradación del personaje de Timón de Atenas. Progresivamente da muestras de una generosidad patológica, ideas de grandeza, y gran euforia hasta el punto que los que le rodean lo tienen por loco. Al final, sin reconocer su ruina, yerra, vagabundo e iracundo. Su lenguaje se vuelve soez y con continuas alusiones a la sífilis. Su locura culmina cuando en un banquete hace servir no los manjares sino ollas de agua hirviendo con la que rocía a los invitados. Finalmente se retira a una cueva y encuentra un tesoro. La obra acaba con una apología de la misantropía. 

Esta obra desconcertó a muchos especialistas. Algunos, como el Dr. Parrot pensaron que la última parte con pasajes pornográficos y violentos no había sido escrito por Shakespeare. Sin embargo parece ser que el dramaturgo se inspiró en un caso de parálisis general progresiva que describió a la perfección en su personaje. Algo similar ocurre con el personaje de Aquiles en Troilo y Cressida, que muestra una tendencia al aislamiento, con bruscos cambios de humor que recuerda también una parálisis general progresiva sifilítica. 

En cuanto a la terapéutica, en la época eran habituales los tratamientos de baños calientes y diaforéticos. En Troilo y Cressida, Pandora toma "baños calientes y calientes remedios". 

Estas son solamente algunas de las alusiones a la sífilis en la obra de William Shakespeare. Aunque hay muchas más, sirva esta muestra como ejemplo. 

miércoles, 25 de julio de 2018

Shakespeare y la patología (V): paludismo.





El paludismo o malaria es una enfermedad transmitida por mosquitos del género Anopheles, y por lo tanto es un mal que se da en zonas cálidas y húmedas. Actualmente afecta a zonas tropicales y subtropicales, aunque no siempre ha sido así. El paludismo se extendió por Europa en siglos pasados, especialmente en  los períodos en los que las condiciones climáticas fueron idóneas para su propagación. 

La primera mitad del Siglo XVI fue una época bastante cálida. Sin embargo, a mediados de siglo, tuvo lugar un notable cambio. Aproximadamente una década después de estos años particularmente calientes – lo suficiente para que los jóvenes se bañasen en el Rhin en enero – el invierno de 1564–65 fue amargamente frío. Los siguientes 150–200 años fueron conocidos como "La Pequeña Edad de Hielo" ya que constituyeron la que probablemente fue la era más fría desde el fin de la Edad de Hielo, acaecida unos 10.000 años antes. Pero a pesar de este espectacular descenso de la temperatura, la malaria persistió en toda Europa.

William Shakespeare (1564–1616) nació en el primer año de ese período frío, y no obstante, mencionó el paludismo hasta doce veces en sus escritos. También hizo varias alusiones a la asociación entre la tierra pantanosa y la enfermedad. Citaremos algunos ejemplos: 

- En la tragedia Julio César, el protagonista le dice a Caius Ligario: 
“Salud Cayo Ligario, César nunca te tuvo una enemistad tan grande como la fiebre que así te ha postrado”. 
Esta fiebre sería la fiebre de la malaria, y el propio Shakespeare sabría (o intuimos que sabía) que era una enfermedad bastante común en la época romana.
- En La vida y muerte del rey Juan nos encontramos a Constanza, madre de Arturo, lamentando el destino de su hijo diciendo:
"Pero ahora me va a comer el cancro nacido de mi tristeza, y perseguirá la belleza nativa de mi mejilla. Y ella se verá tan hueca como un fantasma, como tenue y magra como en un ajuste de la fiebre intermitente".
- Otras referencias a las fiebres palúdicas también las encontraremos en El mercader de Venecia, Ricardo II, Enrique VIII o Macbeth. 
Shakespeare también usa el paludismo como metáfora, refiriéndose a todo lo malo que le suceda a un personaje. Se hacen también referencias a los efectos nocivos de un aire envenenado o al hedor de los pantanos podridos. 
No es de extrañar que la malaria esté tan presente en las obras del autor: Aunque hoy está erradicada de Europa, por aquel entonces daba bastantes problemas en Inglaterra, sobre todo en las zonas pantanosas del Támesis o en Essex.



lunes, 23 de julio de 2018

Shakespeare y la patología (IV): la peste




Gustav Klimt

Escena final de Romeo y Julieta 
en el Globe Theater de Londres
(1886-1888)

Fresco en la escalinata del Burgtheater. Viena. 



Entre 1592 y 1603, una plaga de peste asoló la ciudad de Londres dejando un rastro de contagios y muerte. El temor al contagio era tan grande que se designaron unos funcionarios especiales cuyo deber era ir a las casas de las víctimas de la peste e investigar si había muertos en ellas, de modo que si los encontraban, se cerraba la casa aunque hubiese familiares vivos en ella, y se despojaba a los muertos de las ropas para incinerarlos lo más rápido posible. 



Delacroix: En la tumba de los Capuleto

Durante estos hechos, Shakespeare se encontraba escribiendo una de sus obras más reconocidas, La tragedia de Romeo y Julieta (que se publicó en 1597). 



Diebolt: La muerte de Romeo y Julieta (1825)


En esta obra la epidemia de peste juega un papel fundamental. Julieta ingiere una droga que la deja en un estado parecido a la muerte, pero que la conserva viva. La muchacha escribe una carta a  su amado Romeo, con la complicidad de un fraile. Pero el fraile ha estado en una casa sospechosa de peste, y unos funcionarios públicos le mantienen en cuarentena y le impiden pisar la calle. Por eso la carta de Fray Lorenzo nunca llega a Romeo:
- Fray Juan: Yendo en busca de un hermano de nuestra orden que se hallaba en esta ciudad visitando los enfermos para que me acompañara, y al dar con él los celadores de la ciudad, por sospechas de que ambos habíamos estado en una casa donde reinaba la peste, sellaron las puertas y no nos dejaron salir". 
- Fray Lorenzo: "¿Quién llevó entonces mi carta a Romeo?" 
- Fray Juan: "No la pude mandar ni pude hallar mensajero alguno para traerla, tal temor tenían todos a contagiarse". 
- Fray Lorenzo: "¡Suerte fatal!".
Ya era demasiado tarde, y la epidemia que había desencadenado Yersinia pestis había sellado para siempre la suerte de los amantes de Verona. La carta con la explicación de Julieta nunca pudo ser leída por Romeo. Y Romeo, viendo el cuierpo de su amada aparentemente sin vida, se suicida a su lado. Lo que puede llegar a hacer una cuarentena!