martes, 5 de septiembre de 2017

Historia del condón (y VI): el condón en tiempos del sida







Yossi Lemel (diseño) y 
G. Korisky (Fotografía)

Life Saver
(1993)

Cartel de propaganda. International AIDS Day
Israel





En una entrada anterior vimos como tras la introducción de los anovulatorios orales y de los antibióticos y una cierta disminución de la prostitución como consecuencia de la revolución sexual, el uso del preservativo vivió un período de decadencia. El embarazo podía evitarse ahora por otros métodos y la creencia generalizada de que las enfermedades venéreas solamente podían contagiarse con prostitutas habían hecho decaer su uso.   

El condón tuvo un gran protagonismo en las campañas anti-sida
Pero en 1981 surgió una nueva y temible enfermedad, el sida, contra la que no había tratamientos efectivos. En 1982 se comprobó que el VIH podía transmitirse por vía sexual entre homosexuales masculinos. En efecto, en un primer momento el sida afectaba especialmente a los homosexuales masculinos, que acostumbraban a tener relaciones promiscuas y frecuentes. En respuesta a estos hallazgos, y para luchar contra la propagación del sida, Everett Kopp, Cirujano General de los Estados Unidos sugirió programas de promoción de condones. Sin embargo, el presidente Ronald Reagan, de conocida tendencia conservadora, prefirió concentrarse sólo en promover la abstinencia sexual. Algunos opositores a los programas de preservativos declararon que el sida era una enfermedad de homosexuales y drogadictos y que la enfermedad era un castigo justo a sus vicios. 

Campaña contra el sida. EUA, años 80
Pronto se vio además que no era solamente un problema exclusivo de los homosexuales: la nueva enfermedad también podía contagiarse por relaciones heterosexuales. 

El sida era en aquel momento una enfermedad mortal, sin alternativa terapéutica, que podía contraerse sexualmente y no necesariamente a través de la prostitución. La única solución real era volver al uso del condón, que ofrecía una eficaz protección. Sólo así podía frenarse la expansión de la epidemia. A pesar de la oposición de los sectores más conservadores desde 1985 a 1987 se realizaron numerosas campañas aconsejando el uso de los preservativos, tanto en EUA como en Europa. 

El sida es un claro ejemplo de como la historia está condicionada por enfermedades o epidemias. Su súbita y terrorífica aparición hizo que los hábitos sexuales se replantearan nuevamente. Disminuyó mucho la promiscuidad sexual, y el uso del condón fue obligado en los encuentros sexuales fortuitos o al inicio de una nueva relación. El consumo de condones aumentó mucho en todo el mundo, entre un 20 y un 80% Los condones comenzaron a ser vendidos en una variedad más amplia de puntos de venta, incluyendo en supermercados y máquinas expendedoras. Aparecieron tiendas exclusivas de preservativos y los profilácticos se anunciaban en radio, TV y todo tipo de publicaciones. Los tabús y la semiclandestinidad que hasta entonces rodeaba a los condones desaparecieron por completo. El condón había pasado de ser un elemento canalla a ser un benéfico salvador.  

También se añadieron otras novedades: En 1992 se comercializó el preservativo femenino, fabricado con poliuretano. 

A pesar de las tendencias de aumento generalizado del uso del preservativo en las dos últimas décadas (cerca de 18 mil millones de unidades en 2015), siguen existiendo variaciones según los países. Entre los jóvenes de 15 a 24 años, el uso de preservativo en la última relación sexual varía desde más del 80 % en algunos países de América Latina y Europa hasta menos del 30 % en algunos países del oeste de África. En una reciente encuesta realizada en Barcelona (2016), el uso del condón no llegaba al 12 % (edades entre 15 y 34 años)

Algunos condones llevan actualmente espermicidas para incrementar su función anticonceptiva. El más usado es el nonoxinol-9. Esta sustancia destruye también linfocitos e inactiva el VIH por lo que además sirve también para evitar el contagio de sida. 

Uno de los principales enemigos del uso del condón ha sido la postura restrictiva de la Iglesia Católica, que veía en él por una parte un método anticonceptivo y por otra una manera de propiciar las relaciones sexuales ocasionales. La primera condena del preservativo fue la del del jesuita belga Leonardus Lessius que en su libro De Iustitia et iure (1600), que consideraba inmoral su uso. La condena fue ratificada más tarde por diversas encíclicas papales:  Arcanum Divinae Sapientiae de León XIII; encíclica Casti connubii (1931) de Pío XI; encíclica Humanae vitae (1968) de Pablo VI, ya que los preservativos impedían la concepción, finalidad última del sexo. Finalmente, en 2010, tras siglos de frontal y radical oposición,  el papa Benedicto XVI reconoció que el uso del preservativo podía ser justificable "en según que casos" dejando así una puerta entreabierta para su uso en la lucha contra el sida. 

Campaña del Ministerio de Sanidad de España
para estimular el uso del condón en los inmigrantes (2007)


La historia de este aditamento está repleta de anécdotas. Por ejemplo, en 1992 la casa Christie's subastó un preservativo de principios del siglo XIX, de origen francés, que medía veinte centímetros y que tenía dibujada a una religiosa semidesnuda designando a su amante entre tres eclesiásticos en erección, anunciando: "Éste es mi elegido" (Voilà mon choix).




Bibliografía

Rubio B. Historia del condón o preservativo, también llamado profiláctico. Anales Médicos. Hosp. ABC. 39, 166-167, 1994

Martos Rubio, A. Breve historia del condón y de los métodos anticonceptivos. 2010. ISBN13:9788497637848 

Guereña JL. Elementos para la historia del preservativo en la España contemporánea. Hispania LXIV/3, num 2118 (2004)



Si Da. No da. (1988)




Póntelo. Pónselo (1990)

lunes, 4 de septiembre de 2017

Historia del condón (V): La revolución sexual







Make Love, not War 
(Haz el amor y no la guerra)

(1967)

Cartel antibelicista. Papel impreso. 
USA




En 1955 Gregory Goodwin Pincus (1903-1967) introdujo la primera píldora anticonceptiva. El método era cómodo y eficaz y pronto tuvo una gran aceptación. No es arriesgado decir que este progreso médico revolucionó el curso de la historia y que tuvo una manifiesta influencia en la evolución de la demografía y un importante viraje en las mentalidades. 

Este progreso coincidió en el tiempo con la llamada revolución sexual, y en cierto modo fue uno de los factores que la posibilitó. Ya no había posibilidad de embarazo tras una relación sexual, con un método fácil, cómodo y de total fiabilidad. 

En diversos países occidentales, la generación  que había nacido tras la postguerra se enfrentó con una sociedad burguesa, de moral rígida e intransigente, llena de contradicciones internas, y que continuaba con esquemas puritanos de época victoriana totalmente periclitados. Hasta entonces el sexo sólo se entendía dentro del matrimonio y la mujer era relegada a unas actitudes mojigatas y reprimidas. Se ejercía una doble moral hipócrita, que mientras sostenía estos valores, buscaba clandestinamente los placeres vedados en la prostitución. 
Wilhelm Reich: La revolución sexual. 

La juventud de los últimos 50 y primeros 60 estaba mucho más formada intelectualmente que las que le precedieron. Los trabajos de Sigmund Freud, primero (Tres ensayos de teoría sexual, Totem y tabú) y Erich Fromm más tarde (El arte de amar) y sobre todo de Wilhelm Reich (La revolución sexual) hicieron tomar conciencia de que el sexo podía ser más libre, más sincero y desprovisto de tabús. El Informe Kinsey aportó datos de vital importancia para el replanteamiento de las actitudes sexuales. 

Las nuevas formas de música contribuyeron a la toma de conciencia generacional. Elvis Presley y The Beatles primero demostraron que el aspecto personal y la nueva manera de entender la música podían ser diferentes. Años más tarde, la diferencia generacional se profundizó todavía más. La canción protesta (Pete Seeger, Bob Dylan, Joan Báez...) y muchos otros cantantes locales denunciaron las vetustas concepciones socio-políticas imperantes. Los jóvenes se dejaron crecer el pelo y la barba y las chicas llevaban largas melenas que las diferenciaban de sus comedidas madres. 

Joan Báez
En lo político, heredaron algunos valores del anarquismo, y practicaron la protesta y la reivindicación social.  En un mundo partido en una guerra fría entre capitalismo y socialismo el movimiento hippie y la contracultura optó por el pacifismo, denunciando la guerra de Vietnam y la invasión soviética de Praga. El Che Guevara, guerrillero anticapitalista se convirtió en uno de los iconos más preciados. Otra consecuencia del cambio copernicano de la mentalidad fue la revolución de mayo del 68 en París, que aunque no tuvo un resultado demasiado evidente, removió considerablemente las conciencias y dio un vuelco en la manera de pensar. 

"Prohibido prohibir!", una de las frases
más famosas de mayo del 68, en una de 

las paredes de la Sorbonne de París
"Mi cuerpo es mío". La toma
de conciencia de la libertad
sexual de las mujeres en
la revuelta de mayo del 68
Uno de los valores más firmes del nuevo pensamiento fue el feminismo y la plena equiparación de sexos. La mujer accedió masivamente a los estudios universitarios en régimen de igualdad. Y también tomó un papel activo tanto en la sociedad como en la práctica sexual. 

Sugestiva fotografía de una pareja haciendo el amor
en una posición que dibujan el símbolo de la paz. 

Una imagen que fue muy popular en la década 
de los años 60 del s. XX
Otro signo de identidad fue el consumo de drogas. La marihuana se generalizó y el LSD y sus efectos psicodélicos favorecían la desinhibición sexual. Las acid sex partys eran frecuentes. 

Efectivamente, como decía la letra de una de las canciones de Bob Dylan, los tiempos estaban cambiando ("The times they're changin"). Una de las cuestiones que más cambiaron en aquellos años fue precisamente la forma de vivir el sexo. El slogan "Make love not War" (Haz el amor y no la guerra) fue una clara declaración de principios. Se cuestionaba el matrimonio monógamo, permanente obsesión de la sociedad burguesa patriarcal. Los hippies despojaron al erotismo y a la pasión de su afán posesivo y exclusivista, de su indisolubilidad, y sobre todo la desvincularon de su dimensión económica y social. 

El amor libre se impuso. Las parejas practicaban sexo sin necesidad de esperar a casarse (y mucho menos a la autorización paterna). Se cambiaba frecuentemente de pareja, con gran promiscuidad. La homosexualidad o la bisexualidad, antes ferozmente reprimida, era ahora tolerada. Incluso se realizaron intentos de replantear la familia basada en la pareja. Se experimentaron comunas, en las que se tenían relaciones cruzadas, se practicaba sexo en grupo y los hijos se criaban entre todos.



Festival de Woodstock

Naturalmente esta situación no era solamente causada por el pensamiento filosófico, sino que en cierto modo fue facilitada por dos grandes progresos médicos. Por una parte, la introducción de la penicilina en los años 40 había permitido tratar de forma eficaz, rápida y barata los casos de sífilis y gonorrea, cuya incidencia había descendido en picado. Contraer la sífilis ya no era una tragedia: con unas pocas inyecciones se solventaba el problema. El otro gran cambio eran los anovulatorios, que solucionaban el otro gran temor: la posibilidad de un embarazo. Sin miedo ya a embarazos no deseados ni a ITS, el camino hacia el sexo libre estaba expedito. 

Festival de Woodstock
El sexo libre - y fácil - hizo disminuir la demanda de la prostitución, anclada en un modelo sórdido y marginal y que en realidad era una válvula de escape de la sociedad patriarcal. Las chicas de las familias burguesas tomaban anticonceptivos y practicaban el amor libre, y ya no era necesario recurrir al sexo mercenario de las prostitutas callejeras. La creencia largo tiempo defendida de que las ITS solamente eran transmitidas por meretrices influyó notablemente en la caída del uso de condones, que llegó a mínimos en la década de los 70. 

Los condones tenían mala fama. No se habían desprendido totalmente de su vieja vinculación con la prostitución, podían limitar o reducir el placer sexual y presentaban accidentes como roturas o pinchazos que hacían que tuvieran menos fiabilidad como anticonceptivo que la "píldora". El informe Kinsey les atribuía un índice de fracasos cercano al 7% (probablemente una buena parte era por colocación inadecuada). Lo que realmente estaba de moda ("in" en la terminología del momento) era tomar anticonceptivos orales o el DIU. 

Pero ni el DIU ni los anovulatorios no protegían de las enfermedades de transmisión sexual, que además también podían ser transmitidas fuera de los burdeles. Así que pronto se vivió un repunte claro de sífilis y gonorrea. Y también de otras enfermedades de posible transmisión sexual: herpes genital, condilomas, tricomonas, ladillas... e incluso sarna. Pero se había perdido el miedo y el sexo se practicaba de forma indiscriminada y feliz. 


Bibliografía

Janer, A. El valuós llegat utòpic dels hippies. 
http://www.antonijaner.com/europa-ferida/item/1059-el-valuos-llegat-utopic-dels-hippies 



Bob Dylan: The times they're changin (1964)




Hippie life



Scott McKenzie: San Francisco



George Moustaki: Ma liberté



Bob Dylan: Blowin in the wind: 







Capítulos anteriores:



Capítulo siguiente:

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (y VI): el condón en tiempos del sida 

domingo, 3 de septiembre de 2017

Historia del condón (IV): Progresos técnicos








Caja de condones Fromm
(1920 circa)

Foto de archivo




Tras los primeros pasos de los condones en los s. XVI al XVIII; el auge de los condones de caucho, unidos sobre todo a los burdeles; y las vicisitudes en la dos guerras mundiales, trataremos de los avances técnicos que se introdujeron en el s. XX en la fabricación de condones.  

En 1912 el químico Julius Fromm, un judío polaco, creó un nuevo método que permitía modelar mejor su forma, confiriéndoles una textura más idónea.  Su método, patentado en 1916, se basaba en la inmersión de moldes de vidrio en una solución de caucho crudo (Cemento de inmersión). Este procedimiento requería la adición de gasolina o benceno a la goma, para garantizar que el caucho se mantuviera líquido, lo que comportaba un gran riesgo de incendios en las fábricas. La nueva técnica de inmersión fue usada pronto por Schmid en Estados Unidos. 


Julius Fromm
A partir de los años 20 los preservativos ya se fabricaban en látex, una suspensión de caucho en agua, que permitía que fueran mucho más finos y seguros. Con algunas mejoras realizadas en la última década del s. XX este material sigue siendo utilizado hasta el día de hoy.  

La fabricación de los condones de látex presentaba algunas ventajas. Se requería menor número de trabajadores en las fábricas, que ahora podían emprender una fabricación masiva.  En 1935, la producción americana de profilácticos alcanzaba ya un millón y medio de unidades diarias. Al ser más finos y baratos, la demanda aumentó considerablemente. 

Caja de preservativos (1931)
Sin embargo, la disminución de grosor también favorecía las roturas y la posibilidad de filtraciones, por lo que se introdujeron sistemas de control de calidad homologados. En 1935, un bioquímico probó 2000 condones llenando cada uno de aire y luego agua: encontró que el 60% de ellos permitían filtrados. La industria del preservativo estimó que sólo el 25% de los condones se probaron para la calidad antes del envasado. 


Caja con preservativos
Los medios de comunicación alertaron sobre estos defectos, lo que condujo a la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de los EUA) a considerar los condones como una droga en 1937 y ordenar que todos los condones se probaran antes de ser empaquetados. El primer mes en que la Ley entró en vigor en 1940, la FDA se incautó de 864.000 preservativos.

Más tarde se introdujeron algunas variantes, como los condones de colores (1949) o los preservativos con lubricación (1957) 

El uso de preservativos fue un gran aliado para frenar el avance de las ITS (que en aquel momento se realizaba especialmente a través de la prostitución). La introducción de los antibióticos supuso también un retroceso de estas enfermedades, hasta el punto que casi llegaron a desaparecer a mediados de los años 50 del pasado siglo. 



Prospecto de garantía de calidad de una conocida marca de profilácticos

Con la disminución de las ITS, los condones en los años 50 se usaron sobre todo para evitar embarazos no deseados, aunque pronto, la aparición de la píldora anticonceptiva iba también a plantear una alternativa que reduciría el uso de las gomas profilácticas.   

Diversas marcas de condones. Mediados del s. XX.
Mientras tanto, también la regulación de la prostitución sufría importantes cambios. En Francia se prohibieron los burdeles en 1946 (ley Marthe Richard). En España la prostitución fue oficialmente prohibida por ley del 4 de diciembre de 1956, y algo parecido sucedió en otros países del sur de Europa, especialmente de tradición católica. No entraremos en la conveniencia o no de este tipo de leyes, pero debemos señalar que la prostitución fue en la práctica tolerada en un sistema de semi-clandestinidad y frecuentemente en unas condiciones de higiene mucho más sórdidas y deficitarias. Las clínicas de "gomas y lavajes" subsistieron y siguieron vendiendo condones, al igual que en las farmacias (a pesar de que algunas de ellas se negaban a hacerlo, y en otras se tenía que pedir "sotto voce") e incluso en los mercados marginales de contrabando. 

La clandestinidad supuso un nuevo repunte de las ITS, frente a las que el uso del condón fue uno de los pocos bastiones para hacerles frente en unas condiciones bastante precarias. 






Bibliografía

Carretero C. España ante la prostitución en el s. XXI: de la tolerancia a la abolición. http://www2.uned.es/ca-tortosa/Biblioteca_Digital/Biblio/Carmen_Carretero/Espana.pdf

Guereña JL. Elementos para la historia del preservativo en la España contemporánea. Hispania LXIV/3, num 2118 (2004)

Martos Rubio, A. Breve historia del condón y de los métodos anticonceptivos. 2010. ISBN13:9788497637848 

McLaren A. Historia de los anticonceptivos: de la antigüedad a nuestros días. Minerva Ediciones, 1991. 

Rubio B. Historia del condón o preservativo, también llamado profiláctico. Anales Médicos. Hosp. ABC. 39, 166-167, 1994

La historia del condón http://www.soc.ucsb.edu/sexinfo/article/history-condom

Historia de los condones 
https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_condoms#World_War_II_to_1980



Capítulos anteriores:


Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (I): Los orígenes del preservativo. 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (II): Las gomas, prevención y clandestinidad. 

Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (III): las Guerras Mundiales 



Capítulos siguientes: 


Un dermatólogo en el museo: Historia del condón (V): La revolución sexual 





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