miércoles, 22 de marzo de 2017

Picasso (I): La muerte de Casagemas







Pablo Picasso

Retrato de Carles Casagemas (detalle)
(1899-1900)
 Óleo sobre lienzo 55 x 45 cm
Museu Picasso, Barcelona




La taberna Els Quatre Gats de Barcelona era un lugar de encuentro de pintores y artistas. Desde su apertura en 1897 fue un centro de atracción y un lugar de referencia para pintores, poetas y bohemios de todo tipo. Entre los más asiduos estaban Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Joaquim Mir o Miquel Utrillo. El propio nombre estaba inspirado en un lugar emblemático para los artistas parisinos Le Chat Noir parafraseando irónicamente al mismo tiempo una expresión catalana para referirse a un lugar a donde va poca gente (quatre gats). A los asistentes de este local se les añadió un buen día un joven pintor, Pablo Picasso. 


Carta del menú pintado por Picasso para el Els Quatre Gats

En las noches dels Quatre Gats, Picasso conoció a otro pintor de su edad, Carles Casagemas. Los dos tenían dieciocho años, aspiraban a ser pintores y se hicieron muy amigos. Compartieron estudio en la desaparecida calle Riera de Sant Joan, en el Barrio Gótico, y visitaban frecuentemente los burdeles de la ciudad. 

Un buen día decidieron viajar a París, para visitar la Exposición Universal de 1899, donde Picasso exponía un cuadro, Últimos momentos. Ya en París se instalaron en el estudio que les prestó Isidre Nonell en el 49 de la rue Gabriel. Diez días más tarde se les unía Manuel Pallarès, un compañero de estudios de Picasso a quien jocosamente llamaban "Pajaresco". 



Germaine Gargallo

Los tres pintores se hacen amigos de tres modelos que posaban habitualmente para los expatriados españoles: la hija de Pablo Gargallo y una costurera, Laure Gargallo (que todos conocían como Germaine), su medio hermana Antoinette Fornerod y una tercera chica llamada Louise Lenoir (alias la pequeña Odette). El reparto de parejas no se hace esperar: Casagemas con Germaine, Pallarès con Antoinette y Picasso con Odette. Picasso no hablaba francés, ni Odette español, pero esta circunstancia no parece que les supusiera problema alguno.  

La pandilla vivía intensamente la noche. Frecuentaban los cabarets nocturnos de la ciudad, especialmente el Moulin Rouge. Noches de bohemia, de absenta y de opio, de devaneos amorosos. 




Picasso: Germaine (Retrato de Germaine Gargallo, 1900)


Germaine era la más vistosa y descarada de las tres chicas. Aparte de modelo, había hecho un poco de todo: bailarina, lavandera, costurera. Era una mujer libre, que no estaba dispuesta a guardar fidelidad a Carles: mantenía relaciones con hombres y mujeres, entre ellos también tuvo escarceos con Picasso. Le hacía de modelo con frecuencia. En aquella época las modelos no solo posaban: también solían solazarse con el pintor al terminar la sesión. Germaine no le hacía ascos a Pablo. Era un espíritu libre y no tenía porque limitarse a gozar del sexo con un solo hombre.



Pablo Picasso. Le Moulin de la Galette, un testimonio de las desenfrenadas noches parisinas de Picasso y sus amigos.  Es probable que Germaine,
Antoinette y Odette sirvieran de modelo para pintar las tres muchachas
que aparecen a la izquierda, en primer plano.
Óleo sobre lienzo, 
(88.2 x 115.5 cm) Solomon R. Guggenheim Museum, New York 


Casagemas era muy romántico y estaba cada vez más enamorado. Pero Germaine se burlaba de sus repetidas demandas de matrimonio y le tildaba de impotente. Hay que señalar que Casagemas bebía mucho y tenía adicción a la morfina, por lo que las burlas cada vez más crueles de Germaine posiblemente tenían algún fundamento y sus toxicomanías le causaban algún problema de erección.

Picasso comenzó a preocuparse. Le convenció para volver a Barcelona para Navidad, y aprovechó para llevarlo a varios burdeles a ver si así olvidaba de una vez a Germaine y que de paso superase su complejo. Luego pasaron la Nochevieja en Málaga, con idéntico programa: mujeres y alcohol. Pero Picasso tenía que ir luego a Madrid, para fundar con Francisco de A. Soler la revista Arte Joven (una publicación inspirada en las revistas modernistas catalanas Pèl i Ploma y els Quatre Gats). También quería aprovechar para visitar el Museo del Prado y pintar algunas copias de los maestros clásicos, sobre todo del Greco. Pero Casagemas obsesionado con Germaine, regresó a París. 

Ya en París, Casagemas se encontró con la habitual indiferencia de Germaine, que siempre impasible ante sus requiebros amorosos, volvió a reiterar sus burlas y rechazó nuevamente sus insistentes propuestas matrimoniales. 



Pablo Picasso: Picasso y Casagemas
persiguiendo a dos muchachas en París.
Museu Picasso. Barcelona. 


Aquella misma noche, el 17 de febrero de 1901, el grupo de amigos cenaba en L'Hippodrome, un restaurante de París situado en la esquina del bulevard de Clichy, rue Calaincourt y rue Forest, en la falda de Montmartre. Entorno de la sopa caliente se reunieron Germaine, Odette, Manolo Hugué, Manuel Pallarés, Frederic Pujolà y Alexandre Riera, amigos de noches etílicas y desenfrenadas y de mujeres fáciles. El vino, abundante, corría de copa en copa. Casagemas, muy exaltado, se levantó e improvisó una especie de discurso, en el que declaró que iba a volver definitivamente a Barcelona y reiteró sus habituales declaraciones de amor por Germaine, a quien pretendía llevar con él. Por toda respuesta Germaine se encogió despectivamente de hombros. Casagemas, despechado, sacó un revólver y ante el asombro de todos disparó contra Germaine, 
- Voilà, pour toi (Toma, para ti!)
La bala pasó rozando la cabeza de la muchacha, que se echó al suelo asustada detrás de Pallarés. Luego, creyendo que la había matado, con un gesto rápido y certero Casagemas disparó a su propia sien:
- Et voilà pour moi! (Y esto para mi!)
Casagemas murió desangrado antes de llegar al hospital. Tenía veintiún años. Todos quedaron sobrecogidos al ser testigos de tan trágico desenlace.  



La muerte de Casagemas, París, 1901, Musée National Picasso, París.


Picasso se entera de la luctuosa noticia en Madrid, y enseguida se pone a pintar un cuadro inolvidable y trágico que titula "La muerte de Casagemas", una obra que marcará un punto de inflexión en la trayectoria del pintor malagueño. En él podemos ver la herida producida por la bala en la sien, rodeada de la correspondiente equimosis, los pàrpados levemente cianóticos y la notable lividez del cadáver, en un ambiente fúnebre, apenas iluminado por un espectral cirio. Picasso después pintará otra versión "Casagemas en su ataúd" en la que no aparece la herida producida por la bala, como si el pintor hubiera querido borrar todo rastro del suicidio. En esta pintura aparecen ya unas tonalidades azules que iniciarán un nuevo estilo. 

Picasso queda sumido en la tristeza, no exenta de remordimiento, ya que se siente responsable en cierto modo del suicidio de su amigo. A partir de la muerte de Casagemas, Pablo se instala en el antiguo estudio de Casagemas en París, y con el cuerpo de su amigo "todavía tibio" se lía con Germaine (que mientras tanto se había liado con el escultor catalán Manolo Hugué). Una relación que durará cerca de un año. Tal vez por eso quiso borrar el agujero de bala de la sien de Casagemas. La herida gritaba demasiado fuerte el nombre de Germaine.  



Pablo Picasso: Casagemas en su ataúd.

Museo Picasso, Barcelona. 


Cuando terminó la relación de Picasso con Germaine, los remordimientos se hacen todavía más intensos. Picasso pintará entonces una nueva obra en torno al suicidio de su amigo, titulada "Evocación, el entierro de Casagemas". Picasso  quiere pintar de algún modo el funeral de su amigo. Picasso no había asistido ni a su entierro en Montmartre ni al funeral que se hizo en Barcelona. Un funeral que tampoco se pudo celebrar con honra por tratarse de un suicida. Picasso elige para esta obra una composición inspirada en El entierro del Conde de Orgaz del Greco, en la que se ve en la parte inferior el sepelio - en el caso de Casagemas, en el cementerio de Montmartre - y en la parte superior el cielo. Picasso pinta un paraíso prostibulario en donde coloca a su amigo, que llega a caballo y donde los ángeles que lo reciben son mujeres desnudas con medias y ligueros, en una apoteosis de morfina, absenta y lupanares, el ambiente donde los dos amigos desarrollaron su amistad. Picasso intenta devolver a la vida a su amigo a la vida - tal como ellos la entendieron - en un paraíso hedonista, concupiscente y vicioso. 



Arriba, 
El entierro del conde de Orgaz, del Greco. 

Abajo, Evocación, el entierro de Casagemas de Picasso. 
La composición de las dos obras es similar, con la representación 
del entierro en la parte inferior y la del cielo en la parte superior.  





En el período posterior (1901-1904), Picasso traslada sus emociones a sus pinceles eligiendo una paleta fría, de colores azules y apagados. Los personajes que aparecen en sus cuadros en esa época presentan un perfil marcado, unos cuerpos deformados y alargados a la manera del Greco y transmiten un sentimiento de melancolía, tristeza, miseria y abandono. Y soledad. Sobre todo, una profunda soledad. Podemos decir que el azul se transforma en los pinceles de Picasso en el color del llanto y de la desesperación. 


martes, 21 de marzo de 2017

Las purgaciones de Luis XV





Gustav Lundberg

Retrato de Luis XV
(1730-1740)

Óleo sobre lienzo
   Palacio de Versalles   




Luis XV de Borbón (1710-1774) rey de Francia y de Navarra entre 1715 y 1774, era un monarca libertino, que tuvo una gran cantidad de amantes (se conoce el nombre de más de 80 de ellas).  

En su juventud, aparte de mantener una relación estable con su amante del momento, la condesa de Mailly, solía salir disfrazado para recorrer las calles de Versalles o de Saint-Germain-en-Laye  con un grupo de amigos, entre los que no solía faltar su prima Mademoiselle de Charolais. Las juergas nocturnas de esta pandilla eran proverbiales y no faltaban orgías y episodios galantes de todo tipo. 


La prima de Luis XV, Mademoiselle de Charolais, que
solía acompañarle en sus libertinas correrías nocturnas.

Jean-Marc Nattier. Mademoiselle de Charolais (1731)

Algunos cortesanos estaban escandalizados: el joven monarca se exponía a ser reconocido o contagiarse de alguna enfermedad venérea. 

En febrero de 1738, el rey se mostró indispuesto y no salió de su aposento durante bastantes días. El monarca no sabía lo que le pasaba - o tal vez lo sabía demasiado y no se atrevía a quejarse - y se quedaba en su habitación con la excusa de tener un gran resfriado. Pero pronto trascendió la verdad, que fue muy comentada en todo París. El abogado Barbier, con la frescura que caracteriza a sus crónicas lo refirió así:   
« Según los rumores de la Corte, ya no hay duda de que el rey tiene unas purgaciones que dicen que le ha contagiado la hija de un carnicero de Poissy o de Versalles, que el rey encontró que era muy guapa, y que se la hizo traer por Bachelier, su primer ayuda de cámara y su alcahuete. Dicen que uno de sus guardias habría contraído unas purgaciones parecidas con la mencionada carnicera, y que viendo como el rey estaba mal, y sabiendo que la chica había estado en los apartamentos reales, fue a ver al Sr. cardenal de Fleury y le contó que él todavía sufría las purgaciones de la muchacha, y que si el rey se había visto con ella, podría tener lo mismo. Eso fue lo que ocasionó las frecuentes visitas del señor de La Peyronie, primer cirujano. Se ha curado, y tomará - dicen - la leche en el mes de mayo. No se sabe como Madame de Mailly saldrá de este asunto, y si ella también habrá sufrido sus consecuencias. » 


Las purgaciones era el nombre vulgar de la gonorrea, una enfermedad venérea con escaso tratamiento en aquel tiempo y que tantas complicaciones podía acarrear. Uno de los tratamientos que se proponían era tomar leche de burra ("la primera leche del mes de mayo") o efectuar dilataciones uretrales para evitar las estenosis, una complicación muy frecuente. 



Lo cierto es que tras este episodio, a Luis XV le quedó el miedo a contraer enfermedades venéreas toda su vida. Tal vez por eso, prefería mantener relaciones con chicas jóvenes, preferentemente vírgenes o "casi nuevas". Años más tarde, cuando instaló un auténtico burdel en el "Parque de los ciervos" de Versalles - en la que Mme. de Pompadour ejercía como alcahueta - eran estas jovencitas las que retozaban con él allí. 






lunes, 20 de marzo de 2017

¿Se operó los nevus el Duque de Urbino ?






Piero della Fracesca

Retrato de Federico di Montefeltro, Duque de Urbino y de su mujer Battista Sforza
(1472) 

Temple sobre tabla. Díptico. 47 x 33 cm. 
Galleria Uffizi, Florencia. 



Piero della Francesca (1416-1492) fue un pintor toscano encuadrado en el Quattrocento. Es una de las personalidades más importantes del Renacimiento italiano, a pesar de no haber trabajado nunca para los Medici i haber llevado una vida itinerante (solamente pasó un año de su vida en Florencia). 

Su obra pictórica se caracteriza por la dignidad clásica, similar a la de Masaccio. El tratamiento de las figuras es muy volumétrico y se percibe un cuidadoso estudio anatómico y una cierta tendencia al monumentalismo. Sus personajes son bastante fríos e inexpresivos, con figuras muy estáticas, como si sus movimientos hubieran quedado congelados. La luz es muy diáfana, diurna, y dota a las figuras de una luz propia, radiante. Los colores brillantes, probablemente por influencia de Domenico de Venezziano, con quien pintó los frescos de la iglesia florentina de Sant' Egidio (hoy desaparecidos). Piero, hombre del Renacimiento por antonomasia, cultivó también las matemáticas y en su obra está siempre presente la geometría, que implica la perspectiva lineal y la tendencia a reducir las figuras a la esencia.  

El díptico de los duques de Urbino es una tabla articulada, pintado por ambas caras. En el anverso se ven los retratos de Federico da Montefeltro,duque de Urbino y de su esposa, Battista Sforza. Esta obra se considera uno de los primeros retratos renacentistas. Las dos piezas del díptico estuvieron unidas durante un tiempo por un único marco. El artista representa a los duques de perfil, como en las monedas romanas o en las medallas. Esta posición es bastante habitual en la pintura italiana de la época. En la elección de la posición influyó también un accidente que tuvo el duque en un torneo, que también fue el responsable de la curiosa forma de su nariz en la tabla. 

Los dos perfiles quedan frente a frente sobre un paisaje idealizado y en perspectiva, visto desde un ángulo superior, que recuerda a la pintura flamenca de Van Eyck (Virgen del Canciller Rolin).  El perfil del duque da una gran sensación de volumen (tal vez debida al tocado y a las ropas de color rojo) y presenta un curioso y poco usual perfil nasal. Es bastante común afirmar que en la elección de la posición influyó también un accidente que tuvo el duque en un torneo, que lo habría dejado tuerto del ojo derecho y le causó una cicatriz en la mitad derecha del rostro, lo que sería también fue el responsable de la curiosa forma de su nariz en la tabla. Pero al parecer esta información no es corroborada por sus coetáneos y no aparece citada hasta el s. XIX, por lo que se duda de su verosimilitud. Otras teorías sostienen que el duque padecería algún tipo de malformación craneofacial. 




Piero della Francesca:
Virgen con el Niño y seis santos (detalle)
Milán, Pinacoteca di Brera


La duquesa està hierática y presenta una tez extremadamente pálida. Tal vez la incidencia de la luz explique parcialmente esta coloración. Pero sobre todo, en el momento de pintar el díptico, Battista Sforza ya había fallecido, y Piero della Francesca tomó sus facciones de su máscara mortuoria. Por eso es de una falta de expresividad total y su cara aparece hierática e imperturbable. Probablemente el artista también se decidió por un color marfileño, cadavérico, para representar su tez. 





Comparando la cara del duque de Urbino en 1474 y en 1477 observamos que los nevus intradérmicos han desaparecido y que solo han quedado cicatrices en los lugares que antes ocupaban los tumores cutáneos. 


El retrato del condottiero Montefeltro presenta diversos nevus intradérmicos en su mejilla. Lo mismo podemos observar en otros cuadros que lo representan como en Virgen con el Niño y seis santos (1472-1474) también pintado por Piero della Francesca (Milán, Pinacoteca di Brera), una obra de clara influencia flamenca, donde aparece con armadura y arrodillado ante la Virgen y el Niño.

En cambio, en un retrato efectuado años más tarde por Justo de Gante (frecuentemente atribuído a Pedro Berruguete) observamos unos interesantes cambios. El duque está, como solía de perfil, mostrando solamente el lado izquierdo de su faz. Está en compañía de su hijo Guidobaldo, leyendo un libro, revestido también de armadura y con las insignias de la Orden de la Jarretera. 

Lo que llama nuestra atención es que en esta pintura no se observa ningún nevus intradérmico, sino que en su lugar aparecen unas cicatrices. O sea, que el duque se hizo extirpar quirúrgicamente los nevus. Seguramente por una cuestión estética, ya que no es muy probable que fuera por motivos preventivos. Sea como fuere, tal vez sea ésta la primera extirpación quirúrgica de nevus plenamente documentada de la historia.  

Además, en las manos del noble señor podemos observar engrosamientos articulares interfalángicos sugestivos de una manifiesta artritis reumatoide. 



Justo de Gante: Federico de Montefeltro con su hijo Guidobaldo (1477) 
Galleria Nazionale delle Marche, Urbino. 















domingo, 19 de marzo de 2017

Joaquim Piñol









Retrato del Dr. Piñol 
(1880)

Fotografía 
Colegio de Médicos de Barcelona




El Colegio Oficial de Médicos de Barcelona dedica cada año a honrar la memoria de un médico insigne. Durante este período se organizan algunos actos como conferencias y mesas redondas, exposiciones y publicaciones conmemorativas. Este año 2017 se ha dedicado a la memoria del dermatólogo Joaquim Piñol Aguadé y tengo la satisfacción de haber sido designado como Comisario para la organización de estos eventos. A todos los que quieran participar en ellos os invito cordialmente y os remito al programa que encontraréis en el apartado páginas de este mismo blog (Año Piñol) 

Joaquim Piñol i Aguadé nació en Puigcerdà el 28 de octubre de 1917, hijo de un notario que se encontraba accidentalmente en aquella ciudad por motivos profesionales. Sin embargo, sus raíces familiares procedían de Cornudella de Montsant y Joaquim Piñol arraigó en la vecina ciudad de Reus donde pasó su juventud y con la que se mantuvo vinculado toda la vida.

Joaquim Piñol, recién licenciado en Medicina
Tras estudiar Medicina en Zaragoza y Barcelona, donde se licenció, se especializó en Dermatología en 1953 y se doctoró en 1956. Realizó sus estudios de postgrado con los profesores Jaume Peyrí y Xavier Vilanova en Barcelona y con Sainz de Aja, Gay Prieto i Gómez Orbaneja en Madrid. La carrera profesional de Piñol se desarrolló exclusivamente en Barcelona. Primero, como profesor adjunto y encargado de la cátedra tras la muerte de Vilanova en 1965. Poco después, en 1967, ganaba las oposiciones a catedrático.


Los miembros del equipo de Dermatología del Hospital Clínico de Barcelona, a punto 
de jugar un partido de fútbol en los años 50 del s. XX. Abajo, en el centro, Joaquim Piñol. 


A partir de entonces, emprende la tarea de renovar y modernizar la Cátedra de Dermatología, dotándola de laboratorios de inmunología, de metabolismo, de porfirinas i fotobiología. Actualizó los ya existentes de cirugía, histopatología, citología, micología y clínica de dermatitis de contacto. Además, amplia la policlínica. Piñol dirige, también, la Escuela Profesional de Dermatología y la Escuela de Serología. Estas reformas consiguen que la Cátedra de Dermatología de la Universidad de Barcelona, ya con un prestigio considerable, se revitalice y consiga situarse todavía más como un centro de referencia en todo el mundo.


El Prof. Piñol (abajo, en el centro) rodeado de los miembros de su equipo,
en el Servicio del Hospital Clínico de Barcelona

La organización de congresos internacionales, igualmente, contribuye a este reconocimiento. Especial mención, merece la organización de cuatro Jornadas Internacionales de Dermatología en Barcelona, dentro de la propia cátedra y, también, el Congreso Ibero Latinoamericano de Dermatología, celebrado el 1967.

Piñol con algunos dermatólogos amigos, en un congreso.
De izquierda a derecha, los Dres Terencio de las Aguas,
Mascaró, Piñol y Capdevila. 
Entre los numerosos cargos que ocupó Joaquim Piñol, es obligado recordar la vicepresidencia de la Asociación de Dermatólogos de Lengua Francesa y del Colegio Ibero Latinoamericano de Dermatología así como la dirección de su órgano oficial, la revista Medicina Cutánea.  También fue Presidente de la Academia Española de Dermatología. En 1977, es elegido académico numerario de la Real Academia de Medicina de Catalunya donde ingresa con el discurso Porfirinas y Porfirias que ya no podrá leer, al sorprenderle antes la muerte. 
Caricatura de Joaquim Piñol, por Del Arco


Piñol escribió más de 400 artículos y seis libros sobre temas de su especialidad, la Dermatología. Sus publicaciones trataron especialmente la citología cutánea, los tumores las porfirias - él mismo describió por primera vez la porfiria hepatoeritrocitaria - la fotobioquímica y las enfermedades producidas por radiaciones lumínicas. Juntamente con su maestro, Xavier Vilanova había ya descrito la hipodermitis nodular migratoria que se conoce desde entonces como síndrome de Vilanova y Piñol. 


Las Escuelas Graduadas de Cornudella de Montsant
llevan el nombre del gran dermatólogo.
Con Piñol se consolida y afianza la Escuela Catalana de Dermatología que ya había sido iniciada por Jaume Peyrí y sobre todo - tras la guerra civil de 1936-1939 por Xavier Vilanova. Del Servicio de Piñol salió toda una generación de dermatólogos que han desempeñado hasta hoy el ejercicio de esta especialidad en Cataluña y también en tierras lejanas. 

Murió víctima de un cáncer de pulmón en Barcelona, el 17 de agosto de 1977. La Escuela de Cornudella de Montsant lleva el nombre de CEIP Dr. Piñol i Aguadé desde su fundación en 1979. 



Obra Publicada


Contribución al estudio de algunos síndromes nodulares hipodérmicos. Tesis doctoral Universidad de Barcelona. Facultad de Medicina, 1957.

Porfiria crónica del adulto. en colaboración con X. Vilanova. Barcelona: Ariel, 1957.

Dermatología. Barcelona: Departamento de Publicaciones. Facultad de Medicina de Barcelona, 1967.

Citogenética en dermatología. Barcelona: Científico-Médica; 1968.

Dermatología. Barcelona: Editorial Científico-Médica, 1971

Fotobiología y dermatología. Barcelona: Cátedra de Dermatología de la Facultad de Medicina, 1972.

Citodiagnóstico de los tumores y reticulosis de la piel. Barcelona: Síntex Ibérica, 1973.

Linfomas y pseudolinfomas cutáneos. Barcelona: Editorial Científico-Médica, 1977.



Selección de artículos:

Subacute Nodular Migratory Panniculitis. En colaboración con  X. Vilanova. Br J Dermatol, 1959;71(2):45-50.

Poroqueratosis lineal de Freund. En colaboración con J. Peyrí J y C. Herrero. Actas Dermosifiliogr, 1973; 64:607-16.

Porphyrie hepato-érythrocytaire. Une nouvelle forme de porphyrie. Et al. Ann Dermatol Venereol, 1975;102:129.

Xantoma plano diseminado con fotosensibilidad. Et al. Medicina cutánea ibero-latino-americana. 1975; 3(1): 23-8.



Bibliografía

Ferrando J. Breve Historia de la Dermatología Catalana. Med Cutan Iber Lat Am 2003; 31(1): 57-70

Sierra X. Histoire des rapports entre la dermatologie espagnole et française. http://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhd/ecrits/relafe1.htm

Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra. Barcelona, 1994.

Sierra X. Cien años de Dermatología. Aula Médica. Madid, 2001

Sierra X. Historia de la Academia Española de Dermatología y Venereología. AEDV. Madrid 2009

Sierra X. Joaquim Piñol i Aiguadé (Puigcerdà, 1917- Barcelona, 1977) en: Galeria de metges catalans. http://www.galeriametges.cat/galeria-fitxa.php?icod=HGH