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miércoles, 9 de junio de 2021

La Muerte toca el violín.

 versió catalana | versión española

 





Frans Francken

La Muerte y el prestamista
(La Muerte tocando el violín)  
(circa 1625) 

Óleo sobre tabla 22,6 x 17 cm

Museo de L'Hermitage. San Petersburgo. 



Frans Franken el Joven o Frans Franken II (1581-1642) fue un pintor barroco flamenco, miembro de una conocida saga de artistas. Desempeñó un papel importante en el desarrollo del arte flamenco de la primera mitad del siglo XVII gracias a sus innovaciones en muchos géneros, incluida la pintura de género, y a su introducción de nuevos temas. Fue un colaborador frecuente de los principales pintores de Amberes de su época. Muchas de sus obras son pequeñas pinturas de gabinete históricas, alegóricas y bíblicas. También pintó escenas de arte religioso, de gran formato, para iglesias. Asimismo, pintó escenas de género, protagonizadas por monos. Un tipo de pintura que más tarde sería imitado por David Teniers el Joven. Uno de los temas más típicos de este pintor son las Kunstkamer o Galerías de arte, en los que retrata pinacotecas o series de cuadros alineados en la pared. Es decir es un artista que pinta colecciones de arte, lo que por cierto es un precioso testimonio sobre el coleccionismo de arte de aquel tiempo. 

Pero este no es el caso del cuadro que vamos a comentar, que se encuadrar en el primer tipo de obras, una alegoría moralizante, en la que los personajes son la Muerte, un prestamista y un hombre pobre.  

En esta escena, densamente alegórica, la Muerte se acerca al rico prestamista tocando el violín. El pie derecho del prestamista se apoya en un reloj de arena, lo que es un símbolo del paso del tiempo y de que ya llega el momento de la definitiva partida.  

El violín puede tener aquí varios significados. Uno de ellos puede ser que en música se evitaba el "tritono" (que significa un intervalo de tercera formado por tres tonos en lugar de dos tonos y un semitono) el sonido resultante era considerado desagradable al oído. De hecho, se le llamaba "diabolus musicae" o "diabolus in musica" ('Diablo de/en la música').

Cuando la muerte se acerca tocando este "tritono", el prestamista le muestra la pierna alargándola, dando a entender que sufre una gota.  La gota era muy frecuente en las clases altas de la sociedad de los s. XVI-XVII, que comía carne y caza de forma inmoderada para ostentar su potencia económica. Baste recordar la gota del emperador Carlos V, al que ya nos referimos en otra de las entradas del blog y que por su inoportuna dieta . 



El prestamista señala su pierna vendada e hinchada por la gota a la Muerte que, apoyada en un reloj de arena (símbolo del tiempo de vida que todos tenemos asignado), toca el estridente violín, como señal de la brusca y desagradable interrupción de la vida de lujos y placeres del rico personaje.


La gota es una forma común y compleja de artritis en la que hay un importante depósito de cristales de urato monosódico (sal derivada del ácido úrico) en distintas partes del cuerpo. Los microcristales se depositan especialmente en las articulaciones, y en los riñones. Cuando hay una acumulación de cristales de urato en las articulaciones, provocan la inflamación y el dolor intenso de un ataque de gota. El síntoma clínico más característico es la aparición de ataques súbitos de artritis especialmente por la noche. El dolor afecta sobre todo de forma específica a la articulación metatarsofalángica del dedo gordo del pie, siendo a veces tan intenso que ni siquiera se puede soportar el peso de una sábana sobre la articulación inflamada.

La gota está causada por una hiperuricemia (aumento de los niveles de ácido úrico en sangre). Aunque hay una clara predisposición genética, la dieta es uno de los factores más importantes a tener en cuenta. La ingesta excesiva de alcohol o alimentos ricos en purinas, como las carnes rojas, vísceras, pescado azul o mariscos, puede desencadenar las crisis gotosas. El cuerpo produce ácido úrico cuando descompone las purinas, que están presentes de forma natural en el organismo, pero que también se encuentran en ciertos alimentos, como la carne roja y las vísceras, como el hígado.  Las bebidas alcohólicas, especialmente la cerveza, y las bebidas edulcoradas con azúcar de frutas (fructosa),  favorecen también el aumento de los niveles de ácido úrico.



El prestamista intenta sobornar la Muerte
con joyas y objetos de valor económico. 


La combinación de música desagradable y dolor intenso se contextualiza entonces dentro de un simbolismo cristiano, según el cual la muerte se presenta a un pobre (en el fondo) y a un rico (el prestamista), conversando amablemente con el primero mientras obsesiona al otro con una música molesta. Una nueva lectura, en cierto modo, de la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro, en una escena que puede leerse, como un elaborado "memento mori" (recordatorio de la muerte) asociado a la riqueza y a las enfermedades de los ricos. La reacción del rico es la habitual entre los que creen que los tesoros materiales tienen importancia: le muestra a la Muerte algunas joyas y objetos valiosos para intentar un soborno, aunque esto como es de suponer, no causa la menor impresión a la Parca. 



La Muerte platicando con el pobre,
al fondo de la escena


Aquí pues la pintura de Franken toma una enfermedad, la gota, para representar de forma inequívoca al personaje del usurero: gordo, bien vestido, en una casa con objetos de valor y... con gota, acusación indirecta de su inmoderada y dispendiosa dieta. La contraposición con el pobre, en el fondo y presentado de forma algo desdibujada y esquemática es obvia. La Muerte habla tranquilamente con el pobre, que poco tiene que perder. Pero causa temor al rico, que acostumbrado a los placeres (entre ellos los gastronómicos) se muestra mucho más temeroso de perderlo todo. La cruda situación de la vida cómoda del opulento se simboliza aquí con el estridente tritono.  




La Mort toca el violí   





Frans Francken

La Mort i el prestador
(La Mort tocant el violín)
(circa 1625)

Oli sobre taula 22,6 x 17 cm
Museu de L'Hermitage. Sant Petersburg  




Frans Franken el Jove o Frans Franken II (1581-1642) va ser un pintor barroc d’origen flamenc, membre d'una reconeguda saga d'artistes. Va exercir un paper important en el desenvolupament de l'art flamenc de la primera meitat del segle XVII gràcies a les seves nombroses innovacions, inclosa la pintura de gènere i la introducció de nous temes. Fou un col·laborador freqüent d’entre els principals pintors d'Anvers de la seva època. Moltes de les seves obres són petites pintures de gabinet històriques, al·legòriques i bíbliques. També va pintar escenes d'art religiós, de gran format, per a esglésies. Una altra temàtica que va cultivar  va ser la de les escenes de gènere, on els protagonistes eren micos, un tipus de pintura que més tard va imitar en David Teniers el Jove. Un dels temes més típics d'aquest pintor són les Kunstkamer o Galeries d'art, en les quals retrata pinacoteques o sèries de quadres arrenglerats a la paret. En definitiva és un artista que pinta col·leccions d'art, que esdevenen un testimoniatge valuós sobre el col·leccionisme d'art d'aquell temps.

Però aquest no és el cas del quadre que comentarem a continuació, el qual s’emmarca en el primer tipus d'obres: una al·legoria moralitzant on els personatges són la Mort, un prestador i un home pobre.

En aquesta escena, densament al·legòrica, la Mort s'acosta al ric usurer tocant el violí. El peu dret de l'escanyapobres es recolza en un rellotge de sorra, simbolitzant el pas del temps i que ja arriba el moment de despedir-se definitivament.

El violí pot tenir aquí diversos significats. Un d'ells podria ser que en música s'evitava el "tríton" (que significa un interval de tercera format per tres tons en lloc de dos tons i un semitò) el so resultant era considerat desagradable a l'oïda. De fet, se l'anomenava "diabolus musicae" o "diabolus in musica" ('Diable de / en la música').

Quan la mort s'apropa tocant aquest "tríton", el prestador li mostra la cama allargant-la, donant a entendre que pateix gota. La gota era molt freqüent entre les classes altes de la societat dels segles XVI-XVII, que menjaven carn i caça de forma immoderada per ostentar la seva potència econòmica. Només cal recordar la gota de l'emperador Carles V, al que ja ens vam referir en una altra de les entrades del blog per la seva dieta inadequada.



L'usurer assenyala la seva cama embenada i inflada per la gota a la Mort que, recolzada en un rellotge de sorra (símbol del temps de vida que tots tenim assignat) toca el seu estrident violí, com una senyal de la brusca i
desagradable interrupció de la vida de luxe i plaer del ric personatge.



La gota és una forma d'artritis comuna i complexa en la que es forma un important dipòsit de cristalls d'urat monosòdic (sal derivada de l'àcid úric) en diferents parts del cos. Els microcristalls es dipositen especialment a les articulacions, i als ronyons. Quan hi ha una acumulació de cristalls d'urat a les articulacions, provoquen la inflamació i el dolor intens d'un atac de gota. El símptoma clínic més característic és l'aparició d'atacs sobtats d'artritis, especialment a la nit. El dolor és molt intens i afecta sobretot de forma específica a l'articulació metatarsofalàngica del dit gros del peu.

La gota està causada per una hiperuricèmia (augment dels nivells d'àcid úric en sang). Encara que hi ha una clara predisposició genètica, la dieta és un dels factors més importants a tenir en compte. La ingesta excessiva d'alcohol o aliments rics en purines, com les carns vermelles, vísceres, peix blau o marisc, pot desencadenar les crisis de gota. El cos produeix àcid úric quan descompon les purines, que estan presents de forma natural a l'organisme, i que també es troben en certs aliments, com la carn vermella i les vísceres, com el fetge. Les begudes alcohòliques, especialment la cervesa, i les begudes edulcorades amb sucre de fruites (fructosa), també afavoreixen l'augment dels nivells d'àcid úric.




El prestador intenta subornar la Mort
amb joies i objectes d'alt valor econòmic. 


La combinació de música desagradable i dolor intens es contextualitza dins d'un simbolisme cristià, on la mort es presenta a un pobre (en el fons) i a un ric (el prestador), conversant amablement amb el primer mentre pertorba l'altre amb música molesta. Una nova lectura, en certa manera, de la paràbola del ric Epuló i el pobre Llàtzer, en una escena que pot interpretar-se com un elaborat "memento mori" (recordatori de la mort) associat a la riquesa i a les malalties dels rics.



La Mort conversant amb el pobre,
al fons de l'escena


La pintura de Franken pren una malaltia, la gota, per representar de forma inequívoca al personatge de l'usurer: gras, ben vestit, en una casa plena d’objectes de valor i... amb gota, acusació indirecta de la seva immoderada i dispendiosa dieta. Aquí és òbvia la contraposició amb el pobre, a qui veiem al fons i que és presentat de forma una mica desdibuixada i esquemàtica. La Mort parla tranquil·lament amb el pobre, que poc hi té a perdre. Però causa temor al ric, que acostumat als plaers (entre ells els gastronòmics) es mostra molt més temorós de perdre-ho tot. La crua situació de la vida còmoda de l'opulent es simbolitza aquí amb el tríton estrident.   

Xavier Sierra Valentí




viernes, 16 de octubre de 2020

Carlos V: (II) Gota






Eduardo Rosales  

Presentación de D. Juan de Austria al emperador Carlos V , en Yuste 
(1869)

Óleo sobre lienzo 76,5 x 123,5 cm
Museo del Prado. Madrid.  




En otra entrada del blog comentamos la pantagruélica dieta que practicaba habitualmente el emperador Carlos V. Dedicaremos la presente entrada a su patología. 

Muchas fueron las enfermedades que aquejaron al emperador Carlos durante su vida. Como puede presumirse entre ellas estaban frecuentes indigestiones, por su inmoderada glotonería. Pero también le aquejaron otros males. Gregorio Marañón destacó entre ellas hemorroides, estreñimiento, amigdalitis, epilepsia… E incluso una dificultad respiratoria causada por la estrechez de sus condiuctos nasales, que junto con su marcado prognatismo hacía que frecuentemente estuviera con la boca abierta. Tal vez esta este problema respiratorio fue el causante de algunos de sus numerosos desmayos en su juventud. 

Pero la enfermedad más destacada de Carlos V fue la gota y una severa artritis que terminó limitando sus movimientos. Ya cuando tenía 28 años los médicos le diagnosticaron este mal y el mismo Carlos refiere sus "dolorosos ataques de gota" en una carta a su hija María de Hungría (1532). Pero la afección fue empeorando, como por otra parte es de suponer por su dieta habitual, tan copiosa y rica en ácido úrico. 


Tiziano: Retrato del emperador Carlos V sentado.
Alte Pinakothek. Munich. 


La gota es una enfermedad producida por la acumulación de cristales de urato monosódico (sal derivada del ácido úrico) en distintas partes del cuerpo, que hasta 1776 no se asociaron como la causa de la enfermedad. Estos depósitos de microcristales son especialmente importantes en las articulaciones, y también en los riñones. Produce ataques súbitos que son más frecuentes por la noche y consisten en una artritis con dolor muy intenso y enrojecimiento de las articulaciones, especialmente la articulación metatarsofalángica del dedo gordo del pie.

La gota está causada por una hiperuricemia (aumento de los niveles de ácido úrico en sangre). Aunque hay una clara predisposición genética, la dieta es uno de los factores más importantes a tener en cuenta.  La ingesta excesiva de alcohol o alimentos ricos en purinas, como las carnes rojas, vísceras, pescado azul o mariscos, actúan como desencadenante de las crisis gotosas. 




Silla de mano de Carlos V. Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

Cuando la cantidad de cristales de ácido úrico son muy importantes forman los llamados tofos gotosos, depósitos que se pueden acumular en el tejido cartilaginoso, tendones y tejidos blandos. Por lo general, sólo aparecen después de que una persona haya padecido artritis gotosa durante muchos años. Los tofos pueden ulcerarse y dejar salir al exterior un material cretáceo, parecido al yeso. Esto es lo que seguramente le pasó a Carlos V cuando en 1553 fue incapaz de escribir a su hijo Felipe II personalmente: 

"Esta carta no está escrita por mí... los pequeños agujeros de mi pequeño dedo se han abierto de nuevo"

No hay duda que el monarca se refería a úlceras provocadas por tofos gotosos. 

En los últimos años, en su retiro de Yuste, el emperador era llevado en andas con una silla especial, y disponía de otra silla articulada para tener su pierna en extensión, en reposo, con el fin de mitigar el dolor. También accedía a su habitación por una rampa en vez de escaleras. 



Silla articulada de Carlos V.  Monasterio de Yuste


Un equipo de investigadores del Hospital Clínic de Barcelona pudo confirmar que Carlos V tuvo gota en su forma más severa, y que posiblemente esta fuese la causa de su abdicación de Carlos V y su retiro al monasterio de Yuste, en Cáceres. Publicaron sus resultados en un artículo de New England Journal of Medicine.

La demostración se realizó con modernas técnicas paleopatológicas, analizando un dedo del emperador. A su muerte, Carlos V fue enterrado en el Monasterio de Yuste tal como era su deseo, pero en 1574 sus restos fueron trasladados al panteón de reyes que Felipe II inició en el monasterio del Escorial. En aquel momento, un dedo fue apartado del resto del cuerpo. La falange, momificada de forma natural, se encontraba en una pequeña caja en la Sacristía del Monasterio de El Escorial. Así fue como pudieron realizarse las técnicas más modernas de análisis (microscopía electrónica, rayos X y métodos bioquímicos). 



Exvoto de Carlos V, probablemente tras una crisis gotosa. Museu d'Art de Girona. 


Los investigadores pudieron constatar que la articulación de la falange básicamente no existía y los daños se habían extendido a los tejidos blandos cercanos. Seguramente Carlos apenas podría mover el dedo y es más que probable que los depósitos de ácido úrico estuvieran en otras articulaciones. 

Pero el análisis de los investigadores del Clínic fue más allá, lo que comentaremos en una próxima entrada del blog. 


jueves, 15 de octubre de 2020

Carlos V: (I) Un emperador glotón






Tiziano 

Retrato de Carlos V

(1568)

Óleo sobre lienzo 205 x 122 cm
Pinacoteca antigua. Munich. 





El emperador Carlos V (1500-1558) fue un gran monarca europeo. Hijo de Juana la Loca de Castilla y de Felipe el Hermoso, y nieto de Maximiliano de Habsburgo y María de Borgoña, heredó un gran número de reinos bajo su corona: Sacro Imperio Romano, Ducado de Borgoña, reinos hispánicos con las tierras del Nuevo Mundo, Países Bajos, Nápoles... 

Tanta diversidad territorial fue un claro impedimento para su idea de crear un Imperio con una sola religión. Católico fanático, combatió constantemente a los luteranos. 


Arbol genealógico de Carlos V


Bajo su reinado tuvo lugar el inicio de un gran florecimiento cultural en Castilla, el llamado Siglo de Oro, con escritores y artistas de renombre universal. 

Carlos V como todos los miembros de la familia Habsburgo tenía un marcado prognatismo, del que nos hemos ocupado en otra entrada del blog. 

Pero sobre todo, la enfermedad que más le hizo sufrir fue la gota. En efecto, la gota y los problemas reumáticos que padecía marcaron buena parte de su vida.

Además de su probable predisposición genética, la dieta que seguía el emperador era absolutamente inadecuada para mitigar la evolución del mal. 

La afición de Carlos por la comida llegaba al punto de que pidió una bula papal para poder comer antes de comulgar, algo totalmente prohibido por la Iglesia. Con esa bula Carlos podía tomar, nada más despertarse, un caldo de ave con leche, azúcar y alcamonías (anises y otras semillas aromáticas). También tomaba una gran jarra de cerveza helada. Una vez que su apetito estuviera satisfecho, dormía un rato más. 



Jasper Geeraerts: Bodegón con langosta 


Luego, al mediodía, comía una gran cantidad de platos (hasta 20, según algunos cronistas) acompañados de buenos vinos. Carlos V era un férreo devorador de carnes, de caza, de pescados frescos, en salazón y en escabeche, disfrutaba enormemente con el marisco y prueba de ello es el centenar de ostras frescas que podía engullir en una sola comida (se las hacía traer directamente de Portugal), empanadas gigantescas de anguila, salchichas de Flandes, capones, perdices, carneros y dulces a la manera morisca provistos de grandes cantidades de frutos secos, azúcar, huevos, harina de trigo de la mejor calidad y miel, melones, granadas, albaricoques y melocotones. Nunca faltaba a su mesa un pollito asado, de los llamados picantones, que consumía entero después del postre, por mucho que hubiera comido. Por la noche, comía una copiosa cantidad de anchoas y otras delicias de sabor fuerte, sin ningún tipo de restricción. 

Roger Ascham, secretario del embajador inglés Richard Morysine, que asistió a un banquete cuando se reunió la dieta de Augsburgo, en 1550, se sorprendió de ver a Carlos comer sucesivamente grandes tajadas de buey cocido, de cordero asado, de liebre guisada al horno, de capones, rociándolo todo como nunca jamás se había visto; cinco veces vació la copa, cosa que nadie más hizo en aquel banquete. Según cálculos del inglés, por lo menos bebió un litro de vino del Rhin cada vez. 

Sabiendo que apreciaba tanto la comida, no era raro que los nobles y personas de importancia le regalasen manjares con frecuencia: los monjes de Guadalupe le enviaban todas las semanas un carnero criado con pan, y cada quince días una ternera. El arzobispado de Toledo le manda a principio de 1557 ocho acémilas cargadas de regalos, especialmente comida.



David Rijckaert: Bodegón con capón, ostras, pan, pastas y copas. 


Para que los pescados y mariscos tan delicados como las ostras llegaran frescos a la mesa de Carlos, los envolvían en nieve, según cuentan los historiadores. Aunque a veces, para conservar las viandas se recurría a otros curiosos sistemas, a juzgar por lo que dice una carta (2 de diciembre de 1556) del mayordomo Luis Quijada al secretario de Estado, Juan Vázquez:  

"Su Majestad me mandó que escribiese a Vuestra Merced dos cosas: la una, que Vuestra Merced sepa adónde tiene el conde de Osorno un lugar que se llama Gama, que allí hay las mejores perdices del mundo, (...) y tan buenas, que en su vida no las comió mejores, y como se hallen, que le envíen luego a diligencia; y a más, me dijo que para hacellas durar y llevar a Flandes, que las echaban orines en las bocas: pero para venir aquí no será menester esta suciedad." 

El mayordomo Quijada no sólo reclamaba perdices a Palencia, también pedía francolines (un ave similar a la perdiz) a Antonio de Fonseca, de Toledo. 



Tomás Hiepes: Bodegón con aves y liebre. 


A Carlos V también le gustaba la bebida, y sabemos que en Jarandilla se abastecía de la bodega de Pedro Azedo. Aunque el emperador tenía predilección por los vinos alemanes y franceses. El Oporto es otro de sus caldos preferidos y conocía los placeres del café y del chocolate mucho antes de que estas bebidas se popularizasen en sus reinos.

Pero además tenía una pasión irrefrenable por la cerveza, una bebida de la que tomaba varios litros al día y a todas horas. En la Navidad de 1556, hallándose en Jarandilla, Carlos padeció un fuerte ataque de gota. Un famoso médico italiano, Giovanni Andrea Mola, tras reconocerlo, le recomendó dejar la cerveza, bebida de la que el emperador tomaba varios litros al día. El monarca, gran bebedor de cerveza (muy popular en Flandes pero poco conocida en España), le replicó que eso era pedir demasiado a un flamenco, y que no pensaba hacerlo de ninguna manera. 

La importancia que la comida tenía en la vida del Emperador es evidente por la nómina de servidores que se quedaron en Yuste. De las 52 personas ocupadas en su servicio, una veintena se dedican, de uno u otro modo, a servir su mesa: ahí se encuentran no sólo los cocineros, sino que hayamos panaderos, pasteleros, salseros, encargados de la cava, fruteros, un cazador, un hortelano, un encargado de las gallinas... 


martes, 9 de julio de 2019

Miguel Ángel: La artrosis de un escultor






Jacopino del Conte 

Retrato de Michelangelo Buonarruoti

(1535) 


Óleo sobre tabla. 69,4 × 53 cm
Museo-Casa Buonarruoti. Florencia. 





Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564), fue uno de los mayores exponentes del arte renacentista y autor de obras inolvidables como la Piedad del Vaticano, el Moisés o las pinturas de la capilla Sixtina. 

Escultor antes que pintor, Miguel Ángel sufrió una artrosis degenerativa en las manos, acelerada por el trabajo físico que supone esculpir continuamente la piedra, y que le causó dolores importantes. Hacia 1552 llegó a causarle graves problemas y a dificultar algunas actividades como esculpir o escribir con normalidad. 

Un grupo de reumatólogos e historiadores del arte se reunieron hace algunos años (2015) para estudiar las cartas y los escasos retratos que nos han llegado del artista. Las conclusiones de este estudio se publicaron en el número de enero del Journal of the Royal Society of Medicine (febrero 2016). 


Manos comparadas de los diferentes retratos de Miguel Ángel
(Tomado de Lazzeri y cols. 2016) 
A través de esta investigación documental llegaron a la conclusión que el artista padecía una artrosis a nivel de la articulación trapecio / metacarpiano, así como a nivel de la articulación metacarpo / falange, la articulación interfalángica del pulgar, la articulación metacarpo / falange y la articulación proximal interfalángica de los niveles del dedo índice desencadenada por el constante desgaste articular y óseo provocado por años de martillear y cincelar el mármol. 

Los primeros síntomas aparecen cuando el artista tenía 60 años, en 1535 (fecha del primer retrato) y que a los 77 años, en 1552, llegaron a ser bastante incapacitantes. En una carta a su sobrino declara: "... escribir me causa una gran incomodidad" (1552). En la base del primer dedo de la mano se puede observar un abultamiento, bastante característico de rizartrosis. 


La Piedad Rondanini, escultura en la que trabajaba
Miguel Ángel poco antes de morir.
A pesar de esta artrosis que cada vez limitaba más sus movimientos, el escultor se mantuvo activo y como pudo siguió trabajando hasta los 89 años. Los reumatólogos participantes en el estudio destacan el hecho de que probablemente, haber  mantenido una actividad regular le permitió conservar la funcionalidad de sus manos el mayor tiempo posible: Miguel Ángel padeció artrosis durante al menos 29 años, pero aún así pudo acabar diversas obras, entre ellas el fresco de la conversión de San Pablo, o la supervisión de las obras de la basílica de San Pedro en Roma. Poco antes de morir estaba trabajando en la Piedad Rondanini. Podemos decir pues que si bien su artrosis se precipitó por su trabajo de escultor, fue precisamente continuar esculpiendo lo que le posibilitó que sus movimientos no fueran totalmente menoscabados. 

Hasta ahora se creía que Miguel Ángel había padecido gota, ya que él mismo lo comentaba en una de sus cartas a su sobrino, Lionardo di Buonarroto Simoni, afirmando que la "artritis del tofo" le producía un "dolor cruel" en un pie. Aunque hay que decir que bajo el nombre de "gota" se agrupaban en aquel tiempo diversas enfermedades articulares, que actualmente diferenciamos. 


En el presunto retrato de Miguel Ángel de "La escuela de Atenas" de Rafael.
Las piernas hinchadas podrían revelar un edema por una nefropatía. 



Miguel Ángel también sufrió litiasis renal. En algunas de sus cartas describe los síntomas de la nefrolitiasis, con expulsión repetida de cálculos y una obstrucción aguda dramática. La sintomatología mejoró cuando el artista tomó diariamente agua mineral de Viterbo, por consejo del anatomista Matteo Realdo Colombo.  En el fresco de Rafael La Escuela de Atenas, en el Vaticano, Miguel Ángel sirvió de modelo para el personaje de Heráclito. Aparece con las rodillas y piernas hinchadas, lo que podría reflejar su problema renal.  


Pompeo di Giulio Caccini:
Retrato de Michelangelo Buonarroti (c. 1595)

Óleo sobre madera. Museo Casa Buonarroti, Florencia,
Como en otros muchos artistas de la época también se sospecha que Miguel Ángel pudo sufrir saturnismo (intoxicación crónica por plomo). El plomo provendría por una parte de los colores y solventes tóxicos usados en su pintura y que a veces goteaban en su cara. Pero hay que tener en cuenta que otra fuente de plomo era el vino, que solía almacenarse en contenedores de este metal. Miguel Ángel pasaba días enteros trabajando, en los que solamente tomaba pan y vino.  









Bibliografía

Espinel, CH. La gota de Miguel Ángel en un fresco de Rafael . 
Lancet 1999 ; 354: 2149 - 2151 . 

Hilloowala, R. Miguel Ángel: la anatomía y su implicación en su arte . 
Vesalio 2009 ; 15: 19 - 25 . 

Lazzeri D, Castello MF, Matucci-Cerinic M, Lippi D, Weisz GM. Artrosis en manos de Michelangelo Buonarroti. 
Rev Roy Soc Med 109; 180-183, 2016

Montes-Santiago J. El genio envenenado por el plomo: el saturnismo en artistas famosos a lo largo de cinco siglos .Prog Brain Res 2013 ; 203: 223 - 240 .

Ramsden EH. Las letras de Miguel Ángel. Vol. 2. Stanford, CA: Stanford University Press, 1963, pp. 153-211