miércoles, 21 de noviembre de 2018

Enfermedad de Chagas (y II): una endemia silenciada







Néstor Favre-Moissier 

Vinchuca
(2007)

Óleo sobre lienzo 100 x 100 cm 
Unión Latinoamericana 




“Cuando decimos que la enfermedad de Chagas es una enfermedad “silenciosa”, sólo constatamos un hecho objetivo: es una enfermedad que, en la mayoría de los casos, se presenta sin signos ni síntomas que hagan sospechar su presencia durante varios años. Los pacientes que la sufren a menudo no saben que están infectados, hasta que la afectación cardíaca o digestiva se manifiesta ya en la fase crónica de la enfermedad. 

Sin embargo, cuando decimos que el Chagas es una enfermedad “silenciada”, queremos directamente señalar que hay quienes la silencian”. 

Emilia Herranz Montes, Presidenta Médicos Sin Fronteras (2005)



En otra entrada del blog comentábamos lel descubrimiento de la enfermedad de Chagas, producida por Tripanosoma cruzi, y que afecta a amplias zonas del continente americano. 

La enfermedad de Chagas es una enfermedad endémica en 21 países de América (desde el sur de los EEUU a la Patagonia argentina) y según  datos de la OMS, se estima que la enfermedad de Chagas afecta entre 16 y 18 millones de personas en el mundo, y que hay alrededor de unos 35 millones de personas infectadas. Se trata de un grave problema sanitario que causa 50.000 muertes cada año. A pesar de su amplia distribución, y de ser la principal enfermedad parasitaria de América Latina, la enfermedad de Chagas ha sido silenciada y no fue reconocida como un problema de salud pública hasta 1960. 

El agente causal de la enfermedad es el protozoo Trypanosoma cruzi,  que es transmitido por varias especies de insectos  que habitan en en rincones y grietas de viviendas precarias (conocidos popularmente como vinchucas, "chinche gaucha", "chinche besucona", "chupadora", "voladora", "barbeiros", "chipos"). Estos insectos adquieren el protozoo al picar a diversos animales que actúan como reservorios (armadillos, perros, gatos y ratas). Cuando estos insectos pican a estos animales adquieren los tripanosomas, y luego pueden transmitirlos a los humanos al picarlos a su vez.  


Ciclo de las distintas formas de Trypanosoma cruzi tanto en el hombre (flechas azules) como en los insectos triatominos, como la vinchuca y el chito (flechas rojas).
(Esquema adaptado del CDC)

Cuando un insecto con tripanosomas pica a un humano, generalmente en el rostro, deja excrementos infectados sobre la piel. La infección puede producirse al frotarse los ojos o la nariz, en la herida de la picadura o una cortadura. La enfermedad también puede diseminarse a través de los alimentos contaminados, una transfusión de sangre, un órgano donado o de madre a hijo durante el embarazo.

Tras contraer la enfermedad se puede observar fiebre, síntomas gripales, y la presencia de un nódulo cutáneo en el lugar de la inoculación (chagoma). Uno de los signos más característicos de esta etapa es una inflamación de párpados unilateral bastante característica, con conjuntivitis y adenopatía regional (signo de Romaña, presente en un 20% de los casos). Estos síntomas suelen remitir espontáneamente. Pero más adelante puede ocasionar serios problemas cardíacos e intestinales. 

El diagnóstico de la enfermedad de Chagas aguda se realiza mediante la detección del parásito ya que las pruebas de detección de anticuerpos IgM contra T. cruzi frecuentemente no son útiles.


La prevención es la batalla más importante en la lucha contra el mal de Chagas. Las principales medidas deben estar orientadas a la vivienda humana y también la de animales domésticos, como gallineros, palomares, conejeras, cuevas, nidos, dormideros protegidos de otros animales, etc, donde se puede desarrollar la vinchuca.
Estas son diez medidas que se recomiendan:
  1. Mejorar la calidad de las paredes, techos y suelos de las viviendas. De material que no se agriete, con superficies lisas más fácilmente limpiables y que no permitan que se formen rendijas y huecos donde puedan refugiarse los insectos.
  2. Mantener la vivienda y todos sus enseres correctamente higienizados, limpios.
  3. Utilizar insecticidas modernos que permitan matar la vinchuca (o, en su caso, el chipo o pito).
  4. Facilitar la tarea de los rociadores de insecticida, colaborando con ellos en todo cuanto sea necesario.
  5. Conocer la vinchuca (o, en su caso, el chipo o pito), aprender a identificarla y diferenciarla de otros insectos.
  6. Si ha sido picado por vinchucas (o, en su caso, por chipos o pitos), consultar inmediatamente al médico.
  7. Si el médico le diagnostica la enfermedad, siga fielmente todas sus indicaciones. Los controles son fundamentales.
  8. Ante cualquier duda, consultar al médico y hacerlo cuantas veces se crea conveniente.
  9. Denunciar a la autoridad sanitaria correspondiente la existencia de vinchucas (o, en su caso, de chipos o pitos).
  10. Identificar a la vinchuca (o, en su caso, el chipo o pito) por la zona donde se encuentre.
  


Enfermedad de Chagas: ciclo del parásito en humanos



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