lunes, 3 de agosto de 2015

Medusa (I): el relato mitológico






Mosaico de la Medusa
(Principios del s. III d.n.e.)

Mosaico romano (opus vermiculata)
 Museu Arqueològic, Tarragona


Una de las piezas más preciadas del Museu Arqueològic de Tarragona es el llamado Mosaico de la Medusa, perteneciente a la cubierta de un sarcófago del s. III hallado en el puerto de esta ciudad. Es una obra muy remarcable, ya que está realizada con tesellas pequeñísimas, lo que se conoce como opus vermiculatum. En este museo, tan cercano al mar, no puedo dejar de pensar que uno de los peligros de los baños de mar estivales son las picaduras de medusa. Todo el mundo conoce a estos cnidarios gelatinosos y temidos, cuyo contacto causa las consabidas irritaciones cutáneas, pero muchos ignoran que su nombre deriva de un mito clásico. 


En la mitologia griega, Medusa - del griego antiguo Μέδουσα Médousa, ‘guardiana’, ‘protectora’ - era una de las tres hermanas gorgonas hijas de Ceto  (Medusa, Esteno y Euríale). Medusa era la única de las tres que era mortal, pero sin embargo era considerada la gorgona por excelencia. 

Medusa. Mosaico romano procedente de Palencia.
En la versión más conocida del mito, Medusa era al principio una joven muy bella, con unos seductores ojos y una magnífica cabellera, que rivalizaba en belleza con Atenea. Pero Poseidón y Atenea eran dioses rivales ya que habían competido por el patronazgo de la ciudad de Atenas, en la que ambos concursaron, haciendo regalos a los atenienses. Poseidón les regaló el caballo y Atenea, que finalmente fue la ganadora, el olivo. 

Poseidón, el dios del mar, encontró a la bella Medusa yendo precisamente al templo de Atenea y quedó prendado de ella. No pudiendo contener su lascivia, la asaltó en pleno templo y la violó.

Mosaico con cabeza de medusa. Museo Arqueológico. Sousse (Túnez) 


Al conocer la profanación de su templo, Atenea, la diosa virginal, irritada al saber que Medusa había quedado embarazada de Poseidón, castigó a Medusa transformando sus cabellos en serpientes. Por otra parte, desde aquel momento, sus ojos tuvieron la propiedad de convertir en piedra a todo aquel a quien la gorgona miraba. Era pues un monstruo temible, casi invencible. 

Sin embargo, el héroe Perseo fue a combatir contra ella. Perseo era hijo de Zeus y de la mortal Dánae, y había sido enviado por el rey de Sérifos, Polidectes, que deseaba su muerte. Estaba seguro de que Perseo iba morir en el intento. 

Medusa. Templo de Apolo. Dídima (Turquía)

Pero Atenea y Hermes ayudaron a Perseo. Antes de partir para su empresa le dieron algunas armas: un casco, que lo volvía invisible; unas sandalias aladas; una hoz; un saco y un escudo hecho de espejo. Así armado fue el héroe al encuentro de Medusa. Cuando Medusa vio acercarse el escudo, pero no a su portador, que era invisible por la virtud del casco. Medusa miró al escudo, intentando inactivarlo. Pero se vió a sí misma reflejada en el espejo y quedó petrificada. Perseo entonces la degolló con la hoz. 

Cuando la cabeza de Medusa cayó al suelo, rebotó varias veces. De su sangre surgieron varias criaturas: el caballo Pegaso, el gigante Crisaor o el monstruo Amfisbena

Perseo metió la cabeza de Medusa en el saco y volvió a Sérifos. Allí mostró la cabeza al rey Polidectes, que había deseado su muerte. Aún degollada, la cabeza de Medusa conservaba sus propiedades y Polidectes se convirtió en piedra. Perseo también usó la cabeza de Medusa para rescatar a Andrómeda. 

Más tarde, Perseo regaló la cabeza de Medusa a Atenea, que la puso en su escudo, ya que conservaba sus propiedades protectoras. Por esa razón se puede ver la cabeza de Medusa en muchos escudos del mundo clásico, atribuyéndole funciones apotropaicas. 

La leyenda dice que la sangre de Medusa fue recogida por Atenea y entregada a Esculapio, y que tenía el poder de resucitar a los muertos. 



Medusa. Mosaico Termas de Diocleciano: 


















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