jueves, 19 de julio de 2018

Shakespeare y la patología (III) : Rosácea y rinofima





John Hamilton Mortimer 

Bardolph


Óleo sobre lienzo, montado sobre tabla 
43.2 x 37.5 x 3.5 cm
Detroit Institute of Arts.  



Si Ricardo III es probablemente uno de los personajes más siniestros de Shakespeare, John Falstaff es ciertamente una de las creaciones cómicas más divertidas y una de las más importantes de la literatura mundial. Hay que destacar la descripción que hace Falstaff de la nariz de su amigo Bardolph que presentaba un rinofima, y que casi se hizo tan famoso como la nariz de Cyrano de Bergerac. 


Bardolph es un personaje secundario que aparece en cuatro de las obras de Shakespeare, que aparece en ambas partes de Enrique IV y Enrique V. Es un soldado borracho que forma parte del entorno de John Falstaff y que comete pequeños delitos. Su nariz engrosada y constantemente enrojecida, su cara purpúrica, le acarrean constantes chanzas e insultos que proporcionan una cierta comicidad al relato. A veces, la intensa inflamación de la nariz de Bardolph llega a ser comparada con las llamas del infierno: 
"a saw a flea stick upon Bardolph's nose, and a' said it was a black soul burning in hell fire"

Según Falstaff, la cara de Bardolph estaba tan encendida que les servía de lámpara que los guiaba en sus fechorías en la oscuridad.
"Do thou amend thy face, and I’ll amend my life. Thou art our admiral, thou bearest the lantern in the poop, but ’tis in the nose of thee. Thou art the knight of the burning lamp".
(Henry IV, 1ª part, act 3, scene 3) 

La característica fisiognómica más destacada de Bardolph es su nariz prominente y permanentemente eritematosa, que sugiere la presencia de rinofima y rosácea. 

En la obra de Shakespeare se atribuye la alteración de Bardolph a uno de los cuatro humores, la "cólera". Según la teoría humoral vigente en aquel tiempo se identificaba con el valor y la valentía. Aunque también se atribuía a un consumo excesivo de alcohol, circunstancia que también se daba en Bardolph. Aunque hay que señalar que algunos autores han interpretado las pápulas de Bardolph como posibles lesiones sifilíticas. 

Hemos encontrado representaciones pictóricas de Bardolph en la obra del pintor londinense Henry Stacy Marks (1829-1898) y en algunos grabados como el que aportamos aquí de John Hamilton Mortimer (1740-1779), un artista inglés interesado especialmente en obras de tema histórico. Este grabado formó parte en 1775 de una exposición de la obra gráfica de Mortimer sobre temas shakespearianos. 


En una taberna, Bardolph se atreve a hacer un comentario sobre la gordura de Falstaff y la forma de vida que llevaba. La respuesta inmediata de Falstaff fue:

"Enmienda tú tu rostro, y enmendaré mi vida: tú eres nuestro almirante, tú ocupas el cuerno de la popa, pero estás en tu nariz: tú eres el Caballero de la Lámpara Ardiente (...). Nunca veo tu cara, pero creo que en el infierno de fuego y las inmersiones que vivieron en púrpura; porque allí está él en sus ropas, ardiendo, ardiendo. Si hubieras dado algún camino a la virtud, juraría por tu rostro; mi juramento debería ser: 'Por este fuego, ese es el ángel de Dios', pero tú eres un condenado, y en verdad, salvo por la luz en tu rostro, el hijo de las tinieblas. Cuando corría por la noche a Gadshill para atrapar a mi caballo, si no pensaba que había sido un ignis fatuus o una bola de fuego, que no se puede comprar con dinero. Oh! eres un triunfo perpetuo, una luz de hoguera eterna. Me has ahorrado mil marcos en ligaduras y antorchas, caminando contigo en la noche entre la taberna y la taberna: pero con el saco de dinero que me has costado bebiendo me habría comprado luces tan baratas para los más queridos de Europa. He mantenido esa salamandra tuya con fuego en todo momento en estos treinta  y dos años; ¡Dios me recompensará por eso! ".




miércoles, 18 de julio de 2018

Shakespeare y la patología (II): Angiomas y marcas congénitas.






Eugène Delacroix 

Autorretrato como Hamlet o Raveswood 
(1821 circa)


Óleo sobre lienzo. 40.9 x 32.3 cm 
Museo del Louvre. París.  




En este momento, las malformaciones congénitas o marcas de nacimiento eran consideradas señales de mal augurio o incluso, en ciertos casos, como una manifestación diabólica o de brujería. Shakespeare evoca en el "rey Juan", la  creencia popular que considera las marcas de nacimiento como errores de la naturaleza y que traslucen un carácter débil:  
"Si fueras sombrío, feo y deformado desde el vientre de tu madre, si tu cuerpo estuviera lleno de manchas desagradables y marcas sórdidas, o fueses cojo, tonto, torcido, sucio, remendado con molestos lunares y marcas ofensivas, entonces no debería amarte, ni habrías nacido de alto linaje, ni tampoco serías merecedor de una corona ".

Eugène Delacroix: Hamlet y Horacio en el cementerio (1839)

Aunque Shakespeare no parece aprobar esta superstición, como indica en "Hamlet": 
"Así que, sucede a menudo que los hombres, padezcan algún lío vicioso de la naturaleza, que puede venir desde su nacimiento - en el que no son culpables, ya que la naturaleza no puede elegir su origen; sus virtudes más, ya sean tan puras como la gracia, tan infinitas como el hombre puede sufrir - y toman en la censura general la corrupción de ese fallo en particular ".
Sin embargo en Ricardo III, Shakespeare lo describe como un monstruo físico y lo asocia claramente a la monstruosidad moral, como este mismop monarca afirma en el texto: 
"Entonces, ya que los cielos han dado forma a mi cuerpo de esta forma, que el infierno me ayude a torcer mi cabeza para responder a ella"

Hogarth: el actor David Garrick como Ricardo III (1745) Walker Gallery. Liverpool

En este caso, Shakespeare está en total contradicción con una visión humanitaria de la malformación congénita que había expresado varias veces, como por ejemplo en "La violación de Lucrecia":

"Las marcas que aparecen desde el nacimiento de los hombres son fallos de la naturaleza, no por su propia infamia" 

o en "La duodécima noche": 

"En la naturaleza no hay mancha sino la mente; nadie puede ser llamado deforme sino cruel".
Esta flagrante contradicción de un escritor tan clarividente como Shakespeare sugiere que ha escrito a Ricardo III bajo una cierta coacción, probablemente tudoriana. Shakespeare escribió sus obras bajo el reinado de Isabel Tudor y se inspiró en los historiadores que trabajaban a su servicio y que intentaban legitimar a los soberanos tudorianos como Thomas Moore o Raphael Holinshed. Sin embargo, los historiadores modernos como Paul Murray Kendall tienden a mostrar que Ricardo III, el último heredero de la legítima familia real de York, no era ni un monstruo físico ni moral y los tudorianos lo describieron así para justificar su presencia ilegal en el trono inglés.


emia de peste 

martes, 17 de julio de 2018

Shakespeare y la patología (I): Las enfermedades de la piel como insulto







Atribuído a John Taylor

Retrato "Chandos" de 
William Shakespeare
(1600-1610)

Óleo sobre lienzo 55.2 cm × 43.8 cm
National Portrait Gallery. Londres 



Este es sin duda el retrato más conocido de William Shakespeare y que fue probablemente el se tomó de referencia para la mayoría de posteriores representaciones del escritor. Se le conoce habitualmente como "Chandos", ya que había sido propiedad del duque de Chandos. Cuando se fundó la National Portrait Gallery este fue el primer retrato de la colección. De todos modos, todas las imágenes que disponemos de Shakespeare son dudosas en su procedencia y carecen de expresividad. Las características relativamente oscuras de estos retratos han causado repetidos comentarios, a menudo despectivos o incluso naturaleza racista. George Steevens, por ejemplo dijo que esta imagen representa a Shakespeare con 
"la complexión de un judío, o más bien el de un deshollinador en la ictericia". 
Otros críticos, como J. Hain Friswell, insistieron en que sus facciones parecen de un extranjero y que 
'uno no puede imaginar fácilmente a nuestro poeta nacional con aspecto oscuro y pesado y apariencia extranjera'
William Shakespeare (1564-1616) está considerado como el escritor más célebre en lengua inglesa. No solamente eso, sino que junto con Miguel de Cervantes, puede considerarse el escritor más célebre de la literatura universal.
Había nacido en Stratfort-upon-Avon -un pequeño pueblo inglés ubicado unas 35 millas al sur de Birmingham- el 23 de abril de 1564, donde murió el mismo día de 1616. Estuvo casado con Anne Hathaway, unos años mayor que él, con quien tuvo 3 hijas y un hijo. No tuvo nietos.
A los veintitantos años se trasladó a Londres, donde comenzó su carrera como actor y dramaturgo. Luego llegaría a ser incluso empresario del teatro, como copropietario de la compañía conocida inicialmente como Lord Chamberlain's Men, que se convertiría en la más prestigiosa de la época, al punto de conseguir el patrocinio del rey y pasar a llamarse The King's Men....

Existe toda una teoría literaria en torno a la dramaturgia y lírica de William Shakespeare, pero si intentáramos señalar sus principales características tendríamos que resaltar, en primer lugar, su impresionante poder de síntesis, aunado a un uso exquisito, extenso y a la vez preciso del idioma, que muchas veces lo hace difícil de entender, incluso para los angloparlantes.

En segundo lugar, la ausencia de un juicio de valor por parte del autor a las conductas y actitudes de sus personajes, lo que es poco habitual en las obras de su época, en las que todos los relatos tienen un enjuiciamento del proceder de los protagonistas y una moraleja de la historia.

Los personajes se encierran en sí mismos, convirtiéndose en personificaciones de sus virtudes, defectos y obsesiones y abstrayéndose de la realidad que los rodea.

En las obras de Shakespeare es sorprendente observar la extraordinaria riqueza de las alusiones médicas de todo tipo. Sin embargo, los conocimientos médicos de su época eran menos técnicos, más descriptivos que hoy y, por lo tanto, más accesibles para un intelectual no médico. Además, el mismo Shakespeare, además de sus propias cualidades que lo hicieron receptivo a una amplia gama de conocimientos, tal vez se haya beneficiado de la influencia médica de su yerno, el doctor John Hall

En el campo de la dermatología, si es previsible encontrar en alusiones obras de Shakespeare a las grandes enfermedades epidémicas como la viruela, la peste o incluso la lepra, es más sorprendente ver su interés para dermatosis común, de la que fue un observador atento. Pero también usa estas enfermedades de una manera muy sorprendente para el lector medio. Shakespeare considera a las enfermedades como un riesgo inherente a la vida misma, como accidentes.

El lenguaje del dramaturgo es muy peculiar: sorprende su crudeza, sus constantes juegos de palabras, y sobre todo el gran uso de maldiciones, desprecios y conjuros. 

Shakespeare frecuentemente usa términos dermatológicos para sus invectivas, como por ejemplo sarampión, el escorbuto, serpigo, o roña. Y como maldición extrema recurre a la peste, la lepra, las verrugas, la tiña, ampollas, llagas, úlceras, viruela, ántrax ... lo que nos da una idea de lo terribles y denostadas que debían ser estas dermatosis en su tiempo. Suele usarlas para maldecir, conjurar o provocar mala suerte. 
Veamos algunos ejemplos: 
  • La simple palabrota: "Scurvy knave!" (Romeo y Julieta).
  • El insulto directo: "Eres un tumor, una úlcera pestífera, un hinchado carbunco de mi sangre corrompida" (Rey Lear, acto II, escena segunda).
  • El insulto indirecto: "El pícaro, escalda, mendigo, despreciable, pillaje de la pistola de tonel" (Enrique V).
  • La maldición sobre una persona: "Todos los contagios del sur yacen sobre ti" (Coriolano).
  • "Te haría la costra más repugnante de Grecia" (Troilo y Cressida).
  • La maldición sobre un objeto o concepto: "El serpigo seco sobre el tema" (Troilo y Cressida).
  • "Una viruela en su carta de amor, esta broma, su garganta, el diablo, su botella, las arrugas, esta tripa, su enfermedad verde ...".
  • La imprecación ofensiva: "Peste todo ... sea lepra general" (Timón de Atenas).
  • Imprecisión defensiva: "Si probé la boca dulce, deja que mi lengua se rompa", una frase que se ha interpretado como una alusión al herpes simple (Un cuento de invierno) 
  • Conjuro: "Nunca un angioma, un labio leporino o una cicatriz afectarán a sus hijos" (Sueño de una noche de verano) 


En este momento, las malformaciones congénitas o marcas de nacimiento eran consideradas señales de mal augurio o incluso, en ciertos casos, como una manifestación diabólica o de brujería. Shakespeare evoca en el "rey Juan", la  creencia popular que considera las marcas de nacimiento como errores de la naturaleza y que traslucen un carácter débil:  
"Si fueras sombrío, feo y deformado desde el vientre de tu madre, si tu cuerpo estuviera lleno de manchas desagradables y marcas sórdidas, o fueses cojo, tonto, torcido, sucio, remendado con molestos lunares y marcas ofensivas, entonces no debería amarte, ni habrías nacido de alto linaje, ni tampoco serías merecedor de una corona ".

Aunque Shakespeare no parece aprobar esta superstición, como indica en "Hamlet": 

"Así acontece frecuentemente a los hombres. Cualquier defecto natural en ellos, sea el de su nacimiento, del cual no son culpables (puesto que nadie puede escoger su origen), sea cualquier desorden ocurrido en su temperamento, que muchas veces rompe los límites y reparos de la razón, o sea cualquier hábito que se aparte demasiado de las costumbres recibidas llevando estos hombres consigo el signo de un solo defecto que imprimió en ellos la naturaleza o el acaso, aunque sus virtudes fuesen tantas cuantas es concedido a un mortal, y tan puras como la bondad celeste; serán no obstante mancilladas en el concepto público, por aquel único vicio que las acompaña. Un solo adarme de mezcla quita el valor al más precioso metal y le envilece."

Sin embargo en Ricardo III, Shakespeare lo describe como un monstruo físico y lo asocia claramente a la monstruosidad moral, como este mismop monarca afirma en el texto: 
"Entonces, ya que los cielos han dado forma a mi cuerpo de esta forma, que el infierno me ayude a torcer mi cabeza para responder a ella"

En este caso, Shakespeare está en total contradicción con una visión humanitaria de la malformación congénita que había expresado varias veces, como por ejemplo en "La violación de Lucrecia":
"Las marcas que aparecen desde el nacimiento de los hombres son fallos de la naturaleza, no por su propia infamia" 

o en "La duodécima noche": 
"En la naturaleza no hay mancha sino la mente; nadie puede ser llamado deforme sino cruel".
Esta flagrante contradicción de un escritor tan clarividente como Shakespeare sugiere que ha escrito a Ricardo III bajo una cierta coacción, probablemente tudoriana. Shakespeare escribió sus obras bajo el reinado de Isabel Tudor y se inspiró en los historiadores que trabajaban a su servicio y que intentaban legitimar a los soberanos tudorianos como Thomas Moore o Raphael Holinshed. Sin embargo, los historiadores modernos como Paul Murray Kendall tienden a mostrar que Ricardo III, el último heredero de la legítima familia real de York, no era ni un monstruo físico ni moral y los tudorianos lo describieron así para justificar su presencia ilegal en el trono inglés.



Nota: Agradezco la colaboración de mi amiga Encarna Hernández Cordero, habitual seguidora del blog en la revisión y adecuación de algunas traducciones. 



lunes, 16 de julio de 2018

San Lucas, médico





Juan de Peralta 
(Maestro de Sigüenza)

San Lucas operando

Temple sobre tabla 95x55 cm
Museo del Prado. Madrid




Juan de Sevilla, fue un pintor español activo entre 1401-1435 cuyo estilo evoluciona entre el italogótico y el gótico internacional. Es más conocido como el maestro de Sigüenza, nombre convencional que le dio Post, en 1933, al ser el autor de las tablas del Retablo de san Juan Bautista y santa Catalina de la catedral de Sigüenza (Guadalajara). Probablemente, como apuntó Gudiol, su auténtico nombre fue el de Juan de Peralta.  

En esta tabla, que formaba parte de un retablo, se representa a San Lucas, evangelista, que está realizando una intervención quirúrgica en la cabeza de un enfermo. Según la tradición San Lucas era médico y como tal es considerado patrón de las facultades de Medicina. 

El Greco: San Lucas mostrando su evangelio, en el
que figura el retrato de la Virgen. 
Lucas  (en hebreo לוקא, Liká; y en griego Λουκάς, Loukás) es llamado por Pablo de Tarso "el médico muy amado" en la epístola a los Colosenses, y tal vez de ahí procede la creencia en su profesión. Sabemos que Lucas acompañó a Pablo en muchos de sus viajes evangelizadores. Probablemente, la salud de Pablo no era muy buena y Lucas le acompañaba como médico para cuidar de él. 

Cuando Pablo partió de Filipos, Lucas se quedó, con toda probabilidad para continuar el trabajo de evangelista, para el que se entrevistó con muchos de los protagonistas que habían vivido los hechos de Cristo.  Poco después, cuando San Pablo volvió de Grecia, San Lucas le acompañó de Filipos a Tróade, y con él hizo el largo viaje por la costa (Hechos de los Apóstoles, 20). Los biblistas están seguros de que fue un continuo visitante de San Pablo durante los dos años que duró su prisión en Cesarea. 

El toro de San Lucas, en el fresco de San Climent de Taüll
Lucas conoció personalmente a María, la madre de Jesús, y muchos afirman que fue el quien tuvo cuidado de la Virgen en sus últimos años de vida. Tal vez por eso su evangelio recoge muchos datos sobre la infancia de Jesús. Esos capítulos otorgan de partida al evangelio de Lucas su carácter propio; si hubiera que caracterizarlo con una palabra, habría que decir que es el más humano de los cuatro. Ese sentido profundamente humano del evangelio de Lucas, se refleja en el cuidado que pone en recordar la actitud comprensiva de Jesús con respecto a las mujeres. 

San Lucas pintor, según una miniatura. 
En la iconografía, Lucas es representado sobre todo en su faceta de evangelista, escribiendo su Evangelio. Como los otros evangelistas a veces se le representa con un símbolo. Es el Tetramorfos, los símbolos de los cuatro vivientes del Apocalipsis, probablemente inspirados en los cuatro hijos de Horus de la mitología egipcia. En el caso de Lucas, su símbolo es un toro, tomado de los textos de Ezequiel, ya en uno de los primeros pasajes de su evangelio se comenta el sueño de Zacarías, un sacerdote del Templo, donde tenían lugar sacrificios de toros.  

Otras veces se le representa como pintor, ya que la tradición sostiene que practicaba este arte, y que incluso pintó un retrato de la Virgen. Así se puede ver en múltiples ocasiones como en los iconos bizantinos y en las obras de pintores como Maerten de Vos, El Greco y Zurbarán. Por ese motivo, San Lucas es considerado también el patrón de los pintores.  

Resultat d'imatges de san lucas pintor zurbaran
Zurbarán: San Lucas pintor, ante el crucificado
Finalmente como la tabla que comentamos hoy es representado como médico. Aquí San Lucas sostiene entre las manos la cabeza de un paciente mientras le practica una incisión con un bisturí. Es probable que se trate de un quiste epidermoide o de otro tumor cutáneo, ya que parece ser una patología superficial. Sobre la mesa tiene el resto de su instrumental: pinzas, una erina, una cucharilla, un mortero y dos recipientes para contener ungüentos. También se distingue otro instrumento, que puede corresponder a unas tijeras. 


Giovanni Lanfranco. San Lucas cura al niño hidrópico. 
Galleria Nazionale di Arte Antica. Palazzo Barberini. Roma.  

viernes, 13 de julio de 2018

Conferencia "Arte y patología cutánea" en la Universidad de Barcelona







Xavier Sierra

Conferencia "Arte 
y patología cutánea"

En el curso "Arte y Medicina"
Juliols de la UB. Universidad de Barcelona
13 de julio de 2013




Ayer tuve la satisfacción de pronunciar una conferencia en el curso "Arte y Medicina" encuadrado en los cursos de verano "Els Juliols de la UB", organizados por la Universidad de Barcelona y coordinados por el Dr. JJ Grau y la Prof. S. Canalda. No suelo comentar aquí este tipo de eventos. Suelo dar bastantes conferencias en muchos otros lugares y considero que no es adecuado comentarlas en el blog. Pero esta vez mi disertación trataba sobre "Arte y patología cutánea" que es precisamente el tema que suelo desarrollar aquí. En definitiva, hablé de algunos de los aspectos que vengo exponiendo en los artículos de "Un dermatólogo en el museo". En cierto modo, hablé del blog. 


Con la Prof. S. Canalda y el Dr. J.J. Grau, en un intermedio del curso


Me encontré con un público atento e interesado. Aunque parte de los inscritos al curso eran médicos y enfermeras, otros procedían del campo humanístico. Me parecieron todos muy receptivos y se estableció un animado y fructífero diálogo sobre diversas cuestiones. 

Tras la charla hubo una interesante conferencia sobre la peste en la representación artística, a cargo de la Prof. Silvia Canalda, profesora agregada del departamento de Historia del Arte de la UB, en la que proporcionó interesantes datos. 


Durante la visita a la Real Academia de Medicina


Más tarde, todos los participantes nos dirigimos a visitar la Real Academia de Medicina, y posteriormente el acto concluyó con un agradable cóctel en el histórico Hotel 1898 Ramblas. 

Creo que iniciativas así tienden puentes entre el mundo científico y el humanístico, que se enriquecen así con sus diferentes visiones del arte. Ha sido un honor compartir estos momentos. Muchas gracias a los organizadores y asistentes!



Arriba: La gran lámpara de cristal de Murano de la Real Academia de Medicina.
Abajo: Visión del anfiteatro anatómico, con la mesa de mármol de las disecciones en el centro 








jueves, 12 de julio de 2018

Pérdida de uñas tras una terapia con peces






Pie colosal de Deméter
(copia romana de 150 dC 
de un original griego de 450 aC)

Escultura de mármol, 
procedente de Cherchel (Argelia)
Pergamonmuseum. Berlín 



En una de las visitas que hice al Pergamonmuseum de Berlín pude admirar este pie gigante, que probablemente correspondía a una estatua colosal de la diosa Deméter y que procede del yacimiento argelino de Cherchel. Aunque no tiene una relación directa con el tema de hoy, nos puede servir para ilustrar una reciente noticia sobre las uñas de los pies. 

Desde hace unos años se ha puesto de moda la pisciterapia o "fish pedicure". Esta práctica, consiste en sumergir los pies (u otras partes del cuerpo) en estanques con gran cantidad de pececillos de la especie Garra rufa a una tempreratura de 25-30ºC. Estos peces, emparentados con las carpas (Cyprinidae) son originarios del Golfo Pérsico y del Mediterráneo oriental. En su hábitat normal suelen succionar las rocas en busca de plancton. Pero cuando no disponen de esta posibilidad se vuelven omnívoros, alimentándose de células epiteliales muertas por lo que proceden a devorar las escamas y pellejos de lo pies, realizando así una meticulosa pedicura. El curioso tratamiento se popularizó hace ya tiempo en ciertos balnearios de Turquía y comenzó siendo apreciada por enfermos de psoriasis, ya que les eliminaba el gran número de escamas que presentaban en los pies: tras tres semanas de tratamiento reducían la descamación en un 75%. Esta terapia hizo que a Garra rufa se les pusiera el apodo de peces-médico. Luego se ha aplicado también a personas sanas que aprecian el cuidadoso trabajo de pedicura de estos pececillos. 



El agua de los estanques no se renueva tras uno de estos servicios, ni tampoco se pueden agregar sustancias antisépticas, ya que podrían perjudicar a los peces. Esta escasa higiene determina que en los estanques proliferen una gran cantidad de bacterias, algunas de ellas potenciales agentes de enfermedades, como Staphylococcus aureus y Mycobacterium marinum, lo que ha motivado que este tipo de práctica esté prohibida en algunos lugares como por ejemplo en más de 10 estados de los USA. En Inglaterra, la HPA (Health Public Agence) alertó de los posibles riesgos en 2011. En Francia tanto la  Anses (Agence de securité sanitaire) (2013) como el Haut Conseil de la santé publique (2016) advirtieron también de sus potenciales peligros y fijó ciertos consejos para sus potenciales usuarios. Especiales riesgos corren los diabéticos, los inmunodeprimidos y todos aquellos que presenten heridas en los pies. Los usuarios que sean portadores del virus de la hepatitis B o del VIH son potenciales transmisores en estos estanques. 

Recientemente un artículo publicado por Shari R. Lipner en la revista médica JAMA Dermatology (julio 2018) comunica el caso de una muchacha de 20 años que tras realizar sesiones de fish therapy presentó una onicomadesis o defluvium unguium, que le ocasionó la caída de 6 uñas de los pies. La onicomadesis se caracteriza por una interrupción temporal de la actividad de la matriz ungueal (similar al que se ve en los llamados surcos de Beau) que puede llegar a producir el desprendimiento de la lámina ungueal. Puede estar causado por infecciones, enfermedades sistémicas o autoinmunes, padecimiento psíquico o como efecto secundario de ciertos medicamentos. Según los autores del artículo, en el caso de la joven norteamericana, existía una evidente relación con la práctica de la fish therapy. Aparte de las posibles causas infecciosas, el traumatismo repetido por las continuos mordisqueos de los Garra rufa pudiera haber influido en este fenómeno. 


Bibliografía


Lipner SR.  Onychomadesis Following a Fish Pedicure. JAMA 3 julio 2018 doi:10.1001/jamadermatol.2018.1827 https://jamanetwork.com/journals/jamadermatology/article-abstract/2686152

Leyes J Une Américaine perd 6 ongles après une séance de "fish pédicure" Science et avenir, julio 2018, https://www.sciencesetavenir.fr/sante/une-americaine-perd-6-ongles-apres-une-seance-de-fish-pedicure_125662

ANSES Fish pédicure : l’Anses demande un changement profond et rigoureux des pratiques
https://www.anses.fr/fr/content/fish-p%C3%A9dicure-l%E2%80%99anses-demande-un-changement-profond-et-rigoureux-des-pratiques

Haut Conseil de la santé publique.  Risques sanitaires liés à la pratique de la «Fish therapy»  https://www.hcsp.fr/Explore.cgi/avisrapportsdomaine?clefr=567