miércoles, 14 de abril de 2021

Epónimos para olvidar: (II) Células de Clara

 versió catalana | versión española

 




Max Clara en su laboratorio 
de Leipzig 


Fotografía en B&N
Archivo de la Universidad de Leipzig 



En otra entrada del blog comentamos el caso de las actividades criminales de Hans Reiter en el campo de concentración de Buchenwald. Este proceder contrario a la ética y a la dignidad humana lo hace incompatible con el epónimo que durante mucho tiempo se le dedicó para designar a la artitis reactiva postinfecciosa. 

Pero no fue el único. Otros médicos cometieron también actos de lesa humanidad bajo el nazismo. Por los mismos motivos los epónimos con que se les honró deben ser sustituidos. 

Este es el caso del anatomista Max Clara (1899-1966) que descubrió unas células que forman un líquido llamado surfactante pulmonar que lubrica y protege los pulmones. 

Clara había nacido en el Tirol del Sur y había estudiado Medicina en Innsbruck (Austria). Ya de estudiante formó parte del grupo Gothia de ideas ultranacionalistas germánicas. En esta época practicaba la esgrima y sufrió un accidente que le marcó la mejilla (en la foto con la que iniciamos este artículo puede verse todavía la cicatriz en su mejilla en la edad adulta). Tras licenciarse trabajó primero en el Instituto de Anatomía e Histología de esta universidad y posteriormente colaboró con la Facultad de Padua. 



Max Clara, como miembro del Cuerpo de Estudiantes Gothia en Innsbruck


En 1935 fue nombrado Profesor de Anatomía en Leipzig, a pesar de su escasa formación como histólogo. Parece ser que ocupó este puesto y los cargos sucesivos por el apoyo político del régimen nazi, incluyendo las SA (escuadras de asalto) y a la protección de Max de Crinis, un destacado médico nazi del Ministerio de Educación Superior. De Crinis (1889-1945) ocupó la Cátedra de Neurología y Psiquiatría de la Escuela de Medicina Charité en Berlín desde 1939. Participó de manera central en las actividades de las SS y es ampliamente considerado como una figura clave en el programa de "eutanasia" nazi, en el que decenas de miles de pacientes psiquiátricos fueron asesinados. 

Tras tomar posesión de su cargo como Catedrático en Leipzig, Clara se afilió al partido nazi NSDAP (carné núm. 3610105). Su discurso de ingreso, al que asistieron todas las jerarquías nazis no lo hizo en traje académico sino vistiendo la camisa parda del partido. En este discurso, publicado en revistas médicas, dio la bienvenida "a la revolución nacionalsocialista de 1933" y animó a todos los científicos a "unirse a las columnas de marcha de nuestro Führer". 



Acto en la Facultad de Medicina de Viena (6 de abril de 1938) 


Durante el período 1936 a 1942, Max Clara participó de forma muy activa en la Nationalsozialistischer Deutscher Dozentenbund (Liga Nacional Socialista Alemana de Conferencistas). Fue el jefe de rama de la Liga ( Dozentenbundsführer ) para la Universidad de Leipzig, y también Jefe de Distrito en funciones (kommissarischer Gaudozentenführer) de Sajonia desde finales de 1941. La organización Dozentenbund había sido fundada en 1935 para representar los intereses del NSDAP dentro de la academia y fomentar "el desarrollo de la ciencia nacionalsocialista" (basada en el racismo y la eugenesia).  

Clara participó activamente en la política universitaria del nazismo, que incluía las evaluaciones de becas con criterios políticos; intimidación de colegas disidentes y nombramiento de profesores afines ideológicamente. 

Algunos ejemplos corroboran el proceder partidista de Clara. En 1937, la evaluación de Clara impidió el nombramiento de Gerhard Gesemann de Praga (Checoslovaquia) para el puesto recién creado de la Cátedra de Estudios Eslavos en Leipzig, acusándolo de colaborar con profesores judíos, y de ir por lo tanto “en contra del concepto de la Raza Nórdica”.

Como Gaudozentenführer, Clara escribió una introducción a un directorio académico nacional de 1942, en la que afirmó con orgullo que "la ciencia ha contribuido a los grandes planes del Führer " y llamó a los científicos a someterse a la ideología reinante y estar preparados para asegurar el reclamo alemán de liderazgo europeo "tanto intelectualmente como por la política de la fuerza". Aquel mismo año ocupó la prestigiosa cátedra de Anatomía en Munich. 

En el comité ejecutivo de la Anatomische Gesellschaft, de cuatro miembros, él y otro nacionalsocialista, Eduard Pernkopf ocuparon la mitad de las plazas. El anatomista vienés Pernkopf es bastante conocido por su atlas anatómico, que realizó sobre los cadáveres de ejecutados por los nazis. 

Tras la derrota del nazismo, Clara fue apartado de sus cargos aunque no se siguió contra él ninguna causa criminal. 


Una de las láminas del Atlas de Pernkopf, realizado sobre
cadáveres de las víctimas ejecutadas por los nazis. 

En 1937, Clara describió un nuevo tipo celular en los bronquiolos terminales, que caracterizó morfológicamente por tener gránulos secretores y una superficie apical en forma de cúpula sin cilios. Clara reconoció expresamente que el material "provenía exclusivamente de individuos ejecutados, que fueron preservados mediante inyección vascular inmediatamente después de la muerte" y agregó que trabajar con este "material bastante extenso y perfectamente fijado" le había dado una ventaja sobre otros investigadores anteriores. De las 25 publicaciones de Clara entre 1935 y 1945, por lo menos nueve estaban basadas en tejidos de prisioneros ejecutados. 



El nombre recomendado para las células secretoras de proteínas de los
alveolos pulmonares es actualmente el de "células club" 

Al instituto de Leipzig se le asignaron regularmente cuerpos de ejecuciones en la cercana Dresde, donde más de 1.300 prisioneros fueron ejecutados entre 1933 y 1945, la mayoría por motivos políticos. Clara incluso solicitó que los cadáveres no fueran entregados a los familiares en ningún caso sino destinados a la investigación.  

Tras la derrota del Reich, Clara fue encarcelado durante un año y apartado de sus cargos docentes en Alemania. Buscó refugio en Turquía donde ejerció como profesor de Histología en Estambul hasta 1961. 

Clara siguió utilizando el material obtenido de los cadáveres de ejecutados en la posguerra. Incluso 7 años después del final de la era nazi, en una publicación nuevamente basada en especímenes histológicos de los años de la guerra, su identificación de la fuente de sus especímenes se limitó a la declaración: "individuos sanos, que murieron de muerte súbita después de una duración variable de encarcelamiento".





Células club al microscopio electrónico



Los primeros autores en citar la descripción original de Clara fueron Andrew y Burns en 1947. Estos autores británicos afirmaron que las células fueron "descritas primero por Clara en conejos y fueron investigados en material de ejecutados", pero no usaron en ningún caso el epónimo. Al parecer el primero en utilizar el epónimo, en su versión francesa “cellule de Clara”, fue Policard et al. en 1955 en una descripción ultraestructural de los bronquiolos de la rata. Parece que entonces el epónimo fue promovido, al menos en Alemania, por Erich Schiller, alumno de Clara. Ninguna de estas publicaciones u otras de ese período que citan el artículo de Clara hacen referencia que su material de investigación provenía de individuos ejecutados. 

En mayo de 2012, la plantilla editorial de la mayoría de las revistas de neumología importantes (incluyendo la American Thoracic Society, la European Respiratory Society y la revista del American College of Chest Physicians) concluyó que el uso continuado del epónimo "Clara" sería equivalente a rendir homenaje al indigno científico, por lo que iniciaron una política de cambio de nomenclatura, que empezó el 1 de enero de 2013. ​Durante 2 años se instauró un período de transición en el que se permitía tanto el uso de "célula de Clara" como el de "célula club". Pasado ese periodo, los términos "célula de Clara" y "célula secretora de proteína de Clara" fue reemplazado por "célula club" y "célula club secretora de proteína" respectivamente.


Bibliografía

Cuerda E, González-López E, López-Estebaranz JL. Dermatología en la Alemania nazi. Actas Dermo-Sif, 2011; 102: 423-428

Cuerda E. López-Muñoz F (ed) Cuando la Medicina no cura. La participación del personal sanitario en torturas, genocidios y experimentos al margen de los códigos éticos. Delta Delta pub. Madrid, 2016. 

Sierra X. Los dermatólogos judíos en la Alemania nazi. En: Sierra X (ed) 100 años de Dermatología. p. 57-70. Grupo Aula Médica SA. Madrid, 2001

Sierra X. Los dermatólogos judíos bajo el III Reich. Piel, 2011, 16, 120-124.

Weyers W. Death of Medicine in Nazi Germany. Dermatology and dermatopathology under the swastika.  Madison Books. Oxford 1998






Epònims per a oblidar: (II) Cèl·lules de Clara




Max Clara al seu laboratori 
de Leipzig 


Fotografia en B&N
Arxiu de la Universitat de Leipzig 


En una altra entrada del blog es va comentar el cas de les activitats criminals de Hans Reiter al camp de concentració de Buchenwald. Aquest procedir contrari a l'ètica i a la dignitat humana és incompatible amb l'epònim que durant molt temps se li va dedicar per designar l’artritis reactiva postinfecciosa.

Però no va ser l'únic. Altres metges van cometre també actes de lesa humanitat sota el nazisme. Pels mateixos motius els epònims amb què se'ls va honorar han de ser substituïts.

Aquest és el cas de l'anatomista Max Clara (1899-1966) que va descobrir unes cèl·lules que segreguen un líquid anomenat surfactant pulmonar que lubrica i protegeix els pulmons.

Clara havia nascut a Tirol de Sud i havia estudiat Medicina a Innsbruck (Àustria). Ja d'estudiant va formar part del grup Gothia d'idees ultranacionalistes germàniques. En aquesta època practicava l'esgrima i va patir un accident que el va marcar la galta (a la foto amb la que vam iniciar aquest article es pot veure encara la cicatriu a la galta en l'edat adulta). Després de llicenciar-se va treballar primer a l'Institut d'Anatomia i Histologia d'aquesta universitat i posteriorment va col·laborar amb la Facultat de Pàdua.


Max Clara, com a membre del Cos d’Estudiants Gothia a Innsbruck



El 1935 va ser nomenat Professor d'Anatomia a Leipzig, malgrat la seva escassa formació com a històleg. Sembla ser que va ocupar aquest lloc i els càrrecs successius pel suport polític del règim nazi, incloent les SA (esquadres d'assalt) i a la protecció de Max de Crinis, un destacat metge nazi del Ministeri d'Educació Superior. De Crinis (1889-1945) va ocupar la Càtedra de Neurologia i Psiquiatria de l'Escola de Medicina a la Charité de Berlín des de 1939. Va participar de manera central en les activitats de les SS i és considerat una figura clau en el programa d’"eutanàsia" nazi, per la que desenes de milers de pacients psiquiàtrics van ser assassinats.

Després de prendre possessió del seu càrrec com a Catedràtic a Leipzig, Clara es va afiliar al partit nazi NSDAP (carnet núm. 3.610.105). El seu discurs d'ingrés, al qual van assistir totes les jerarquies nazis, no ho va fer amb indumentària acadèmica sinó vestint l'uniforme del partit nazi. En aquest discurs, publicat a revistes mèdiques, va donar la benvinguda "a la revolució nacionalsocialista de 1933" i va animar a tots els científics a "unir-se a les columnes de marxa del nostre Führer".



Acte a la Facultat de Medicina de Viena (6 d’abril de 1938) 


Durant el període 1936-1942, Max Clara va participar de forma molt activa a la Nationalsozialistischer Deutscher Dozentenbund (Lliga Nacional Socialista Alemanya de conferenciants). Va liderar la Lliga (Dozentenbundsführer) per la Universitat de Leipzig, i també va ser el Cap de Districte en funcions (Kommissarischer Gaudozentenführer) de Saxònia des de finals de 1941. L'organització Dozentenbund havia estat fundada el 1935 per representar els interessos del NSDAP dins de l'acadèmia i fomentar "el desenvolupament de la ciència nacionalsocialista" (basada en el racisme i l'eugenèsia).

Clara va participar activament en la política universitària del nazisme, que incloïa les avaluacions de beques amb criteris polítics; intimidació de col·legues dissidents i nomenament de professors afins ideològicament al règim.

Alguns exemples corroboren el partidisme de Clara. El 1937, es va crear la Càtedra de Leipzig i un tribunal acadèmic va donar preferència a Clara per tal d'impedir el nomenament de Gerhard Gesemann de Praga (Txecoslovàquia), que tenia molts més mèrits. Gesemann va ser acusat de col·laborar amb professors jueus, i d'anar per tant "en contra del concepte de la Raça Nòrdica".

Com Gaudozentenführer, Clara va escriure una introducció a un directori acadèmic nacional de 1942, en la que va afirmar amb orgull que "la ciència ha contribuït als grans plans del Führer" i va cridar els científics a sotmetre’s a la ideologia regnant i a estar preparats per assegurar el reclam alemany del lideratge europeu "tant intel·lectualment com per la política de la força". Aquell mateix any va ocupar la prestigiosa càtedra d'Anatomia a Munic.

En el comitè executiu de l’Anatomische Gesellschaft, integrat per quatre membres, ell i un altre nacionalsocialista, Eduard Pernkopf van ocupar la meitat de les places. L'anatomista vienès Pernkopf és força conegut pel seu atles anatòmic, que va realitzar a partir d'imatges de cadàvers d'executats pels nazis.

Després de la derrota del nazisme, Clara va ser apartat dels seus càrrecs, tot i que no es va seguir cap causa criminal contra ell.

 

Una de les làmines de l'Atles de Pernkopf, realitzat sobre
els cadàvers de les víctimes executades pels nazis


El 1937, Clara va descriure un nou tipus cel·lular en els bronquíols terminals, que va caracteritzar morfològicament per tenir grànuls secretors i una superfície apical en forma de cúpula sense cilis. Clara va reconèixer expressament que el material "provenia exclusivament d'individus executats, que van ser preservats mitjançant injecció vascular immediatament després de la mort" i va afegir que treballar amb aquest "material bastant extens i perfectament fixat" li havia donat un avantatge sobre altres investigadors anteriors. De les 25 publicacions de Clara entre 1935 i 1945, almenys nou estaven basades en teixits de presoners executats.




El nom recomanat per a les cèl·lules secretores de proteïnes dels
alvèols pulmonars és actualment el de "cèl·lules club"

 
A l'Institut de Leipzig se li van assignar regularment els cossos dels executats de Dresden, on més de 1.300 presoners van ser executats entre 1933 i 1945, la majoria per motius polítics. Clara fins i tot va sol·licitar que els cadàvers no fossin lliurats als familiars en cap cas sinó destinats a la investigació.

Després de la derrota del Reich, Clara va ser empresonat durant un any i apartat dels seus càrrecs docents a Alemanya. Va buscar refugi a Turquia on va exercir com a professor d'Histologia a Istanbul fins a 1961.

Clara va seguir utilitzant el material obtingut dels cadàvers d'executats en la postguerra. Fins i tot 7 anys després de la fi de l'era nazi, en una publicació novament basada en espècimens histològics dels anys de la guerra, en  identificar la font dels seus espècimens es va limitar a la declaració: "individus sans, que van morir de mort sobtada després d'un temps variable d'empresonament".



Cèl·lules club al microscopi electrònic


Els primers autors en citar la descripció original de Clara van ser Andrew i Burns el 1947. Aquests autors britànics van afirmar que les cèl·lules van ser "descrites primer per Clara en conills i van ser investigats en material d'executats", però no van usar en cap cas l’epònim. Sembla ser que el primer a utilitzar l’epònim, en la seva versió francesa "Cellule de Clara", va ser Policard et al. el 1955 en una descripció ultraestructural dels bronquíols de la rata. Sembla que llavors l'epònim va ser promogut, almenys a Alemanya, per Erich Schiller, alumne de Clara. Cap d'aquestes publicacions o altres d'aquest període que citen l'article de Clara fan referència a que el seu material d'investigació provenia d'individus executats.

El maig de 2012, la plantilla editorial de la majoria de les revistes de pneumologia importants (incloent l'American Thoracic Society, l'European Respiratory Society i la revista de l'American College of Chest Physicians) va concloure que l'ús continuat de l'epònim "Clara" seria equivalent a retre homenatge a l'indigne científic, pel que van iniciar una política de canvi de nomenclatura, que va començar l'1 de gener de 2013. Durant 2 anys es va instaurar un període de transició en què es permetia tant l'ús de "cèl·lula de Clara" com el de "cèl·lula club". Passat aquest període, els termes "cèl·lula de Clara" i "cèl·lula secretora de proteïna de Clara" va ser reemplaçat per "cèl·lula club" i "cèl·lula club secretora de proteïna" respectivament.


Bibliografia

Cuerda E, González-López E, López-Estebaranz JL. Dermatología en la Alemania nazi. Actas Dermo-Sif, 2011; 102: 423-428

Cuerda E. López-Muñoz F (ed) Cuando la Medicina no cura. La participación del personal sanitario en torturas, genocidios y experimentos al margen de los códigos éticos. Delta Delta pub. Madrid, 2016. 

Sierra X. Los dermatólogos judíos en la Alemania nazi. En: Sierra X (ed) 100 años de Dermatología. p. 57-70. Grupo Aula Médica SA. Madrid, 2001

Sierra X. Los dermatólogos judíos bajo el III Reich. Piel, 2011, 16, 120-124.

Weyers W. Death of Medicine in Nazi Germany. Dermatology and dermatopathology under the swastika.  Madison Books. Oxford 1998

lunes, 12 de abril de 2021

Epónimos para olvidar: (I) Síndrome de Reiter

versió catalana | versión española






Fritz Cremer

Memorial del campo de concentración 

Escultura de bronce 
Buchenwald



En Buchenwald se alza este monumento memorial, para conservar la memoria de los horrendos crímenes que allí fueron perpetrados con premeditación, sevicia y crueldad. Un recuerdo a todos los que allí murieron y sufrieron por el simple hecho de tener otro origen genético o discrepar de unas ideas sobre la organización de la sociedad. Lamentablemente también hubo médicos entre los criminales. Una página oscura de la Medicina que no debemos olvidar precisamente para que no se repita.  

En Medicina muchas enfermedades, síndromes, estructuras anatómicas, bacterias, etc. se conocen con el nombre de sus descubridores o de científicos destacados cuya memoria se quiere honrar como homenaje a sus contribuciones a la ciencia. 

A esta manera de designar se le conoce como epónimo, un término que proviene del vocablo griego ἐπώνυμος de epi (sobre) y onomos (nombre) es decir vendría a significar sobrenombre.  En casi todos los casos, los nombres suelen referirse al primer descubridor , inventor o persona que describió con detalle algo, normalmente, publicándolo en una revista médica. A veces, cuando los descubrimientos tienen lugar en más de un lugar, se usa el nombre de varias personas que contribuyeron a tales fines. En otras ocasiones se dedican como homenaje a otro científico destacado, en agradecimiento a sus aportaciones y en signo de respeto a su obra. Los epónimos suelen ser gestos para honrar y recordar a aquellas personas que contribuyeron al avance de la medicina.

En cierto modo, es una especie de monumento verbal, un modo de expresar el orgullo que nos producen estas figuras y una forma de transmitir pequeños recuerdos de la historia a las nuevas generaciones y asegurar que persista su memoria. 

Aunque en general, el uso de epónimos es cada vez más restrictiva, se siguen usando y es una manera de enaltecer la figura de los hombres de ciencia, en una práctica constante de agradecimiento y de veneración.  

Sin embargo, a veces el científico en cuestión, aunque ha contribuido a enriquecer el bagaje de conocimientos científicos no ha mostrado una conducta ejemplar, realizando experimentos contrarios a la ética y a la dignidad humana. En estos casos no encontramos motivos para el orgullo ni para perpetuar la memoria, sino todo lo contrario. Debemos avergonzarnos como humanos y como científicos y su memoria no debe perpetuarse, como no sea para reprobarlo y señalar lo que no debe ser el ideal del hombre de ciencia. 


Hans Reiter (1861-1969)

Este es el caso, por ejemplo del que hasta ahora conocíamos como síndrome de Reiter y que ahora se denomina artritis reactiva postinfecciosa. Se trata de una afección que suele aparecer tras infecciones uretrales (frecuentemente de transmisión sexual). Tras un período de incubación de unas 3 semanas aparece una artritis en el 95% de los casos, con dolor e inflamación articular, que se acompaña de fiebre y alteraciones oculares (conjuntivitis, queratitis, fotofobia, blefaritis). Una de las características de este síndrome es el acortamiento y engrosamiento de los dedos de las manos que adoptan un aspecto de "dedo de salsicha". En la piel lo más característico es la queratodermia (lesiones duras) en palmas y plantas de los pies, aunque también pueden observarse en otras zonas. También pueden alterarse las uñas. 

En 1916, Fiesseiger y Leroy, habían señalado ya la tríada clásica artritis, conjuntivitis y uretritis, secundaria a un caso de infección por Shigella. En el mismo año, un infame médico alemán, Hans Reiter describe un caso de artritis, uretritis no gonocócica y conjuntivitis, en un soldado, tras un episodio de disentería. 

Hans Reiter (1861-1969) fue un médico infame, afiliado al partido nazi y que fue condenado por crímenes de guerra en el campo de concentración de Buchenwald. Escribió el libro Deutsches Gold, Gesundes Leben - Frohes Schaffen , en el que defendía las ideas de "higiene racial" preconizada por el nazismo. Imparte muchas conferencias sobre la biología de la herencia y la higiene racial y explicando los mecanismos conocidos en la época de transmisión de rasgos físicos y mentales, normales o anómalos. 
 
Tras estudiar Medicina en Leipzig y Breslau, amplió estudios en Inglaterra y Francia. Durante la Primera Guerra Mundial, Reiter trabajó primero como médico militar alemán en el frente francés, donde tuvo la oportunidad de atender varios casos de enfermedad de Weil, descubriendo que una de las bacterias causantes era Leptospira icterohaemorrhagica . Más tarde, fue trasladado a los Balcanes como médico consultor del ejército húngaro. Allí describió la tríada de uretritis, artritis y conjuntivitis propias de la artritis reactiva en un teniente alemán. La publicó poco después en la revista médica  Deutsche Medizinische Wochenschrift.

La enfermedad no era totalmente nueva, ya que la combinación de dos elementos (uretritis y artritis) ya la había entrevisto Sir Benjamin Collins Brodie (1783-1862). Y pocos meses antes de Reiter, la habían descrito los médicos franceses Fiessinger y Leroy. 

Tras la guerra, Reiter fue nombrado jefe del departamento de higiene de Rostock. En 1931 se afilió entusiasta al partido nazi NSPD (número de carnet 621.885) y un año después (noviembre de 1932) firma el manifiesto "Profesores universitarios por Hitler". Forma parte de la Liga Nacionalsocialista de Maestros (Nationalsozialistische Lehrerbund), y como médico, a la NSDÄB, la Asociación Nacionalsocialista de Médicos Alemanes (Nationalsozialistischer Deutscher Ärztebund), y toma parte activa en la expulsión de científicos judíos de las universidades alemanas. También participa en el proyecto T4 por que se realizaba la castración y la esterilización forzosa de muchos minusválidos físicos y mentales para “mejorar la raza”. 

Estas pruebas de lealtad a la ideología nazi le permitieron ocupar cargos cada vez más importantes: Director de departamento del Instituto de Terapia Experimental Kaiser Wilhelm (1933), Director del departamento de salud de Mecklenberg-Schwerin y catedrático honorario en Berlín (1936). Furibundo antisemita, fue uno de los más firmes defensores de las leyes de eugenesia racial. En colaboración con Johann Breger, escribió el libro Deutsches Gold, Gesundes Leben - Frohes Schaffen, en el que defendía las ideas de "higiene racial" preconizada por el nazismo. En esta época son bien conocidas sus excelentes relaciones con importantes jerarcas nazis como Rudolf Hess o Goebbels. 


Prisioneros del campo de concentración nazi de Buchenwald. 



Reiter se incorporó a las SA como Standartenführer y fue miembro de la Schutzstaffel (SS) durante la Segunda Guerra Mundial (núm. carné R2366) tomando parte activa en los  experimentos médicos realizados por los nazis. 

Después de la derrota de las tropas del II Reich, fue hecho prisionero por el Ejército Rojo en la zona de Alemania ocupada por la Unión Soviética y junto con otros jefes nazis fue juzgado por crímenes de guerra en Nuremberg. Durante su detención, admitió que conocía la esterilización forzosa, la "eutanasia" y los numerosos asesinatos de pacientes de un hospital psiquiátrico en su función como recopilador de estadísticas y actuando como oficial de "control de calidad". También reconoció su responsabilidad en los experimentos explícitamente criminales en Buchenwald, un campo de concentración en donde se recluían 100.000 prisioneros. Allí practicó numerosas esterilizaciones forzadas e inoculó a los internos con una vacuna contra el tifus "experimental", lo que provocó más de 250 muertes:
"un comandante del campo solía soltar perros feroces contra los prisioneros gitanos que se negaban a la esterilización. Las víctimas eran destrozadas (...) los prisioneros homosexuales fueron sometidos a experimentos seudocientíficos en los cuales se les inyectó bacilos de tifus."

     (Crónica del Holocausto. Libsa. Madrid, 2002. p.  116-117)  

Tras la condena de Nuremberg, Reiter obtuvo una liberación anticipada de su internamiento, posiblemente porque ayudó a los rusos con su conocimiento de la guerra bacteriológica.

A pesar de esta tenebrosa trayectoria, el  epónimo "síndrome de Reiter"  había alcanzado una gran popularidad y era usado habitualmente para designar la artritis reactiva postinfecciosa. Esta denominación había sido propuesta por Bauer y Engelman en 1942, en pleno auge del III Reich. Tras la guerra, y a pesar de la condena de Nuremberg, el pasado de Reiter fue difuminándose (seguramente gracias a su pacto de ceder información sobre guerra bacteriológica) y casi se olvidó. Cuando falleció, en 1969, la revista Arthritis and Rheumatism le dedicó incluso una nota necrológica elogiando su papel de pionero de la reumatología y del estudio de las vacunas.

En 1977, un grupo de médicos inició una campaña para reemplazar el término "síndrome de Reiter" por "artritis reactiva". Entre sus argumentos señalaron que además del vergonzoso pasado de criminal de guerra, señalaron que Reiter no fue el primero en describir el síndrome, ni sus conclusiones fueron correctas en cuanto a su patogenia (que él atribuyó a una espiroqueta distinta de la sífilis, que el llamó Treponema forans ). Al grupo se unió el Dr. Ephraïm Engelman, uno  de los autores del primer artículo de revista en inglés que usó el término "síndrome de Reiter", quien todavía practicaba la Medicina 65 años después y no conocía las conexiones nazis del médico alemán en el momento en que él sugirió el epónimo. 

Los investigadores judíos Yoav Keynan y Doron Rimar, del Instituto Technión de Haifa comentaron en 2008 en un artículo del Israel Medical Association Journal: 
“Reiter difamó a toda la profesión y a la ciencia médica. Es inconsistente con los principios médicos honrar esta abominación. El término síndrome de Reiter debe ser borrado de las publicaciones médicas, principalmente por criterios morales”.
La campaña ganó impulso gradualmente y el término "síndrome de Reiter" se ha convertido en una denominación anacrónica y obsoleta. 

El Dr.Gabe Mirkin escribe su contundente opinión a este respecto en su libro "El despreciable Dr. Hans Reiter" : 
 "Uno de los mayores tributos que puede recibir un médico es que se le dé su nombre a una afección médica. (...) Es un honor tan grande que no debería otorgarse a ninguna persona que miente cuando hace el juramento hipocrático en el que jura que no practicará la medicina de una manera que perjudique a su prójimo.

"El despreciable y venenoso Dr. Hans Conrad Julius Reiter fue uno de los primeros médicos en prestar juramento de lealtad a Adolph Hitler en 1932 y fue uno de los miembros más destacados del movimiento eugenésico que abogaba por matar a todas las personas que tuvieran algún problema físico o físico. discapacidad mental cualquiera. En 1937, como resultado de sus creencias repugnantes, fue nombrado presidente de la Oficina de Salud del Reich. Declaró que es responsabilidad de la medicina detener la transmisión de genes inferiores. El repugnante Dr. Reiter aprobó experimentos médicos que mataron a miles de personas de seres humanos desafortunados en el campo de concentración de Buchenwald. Él dio las órdenes para realizar y supervisó muchas atrocidades médicas. Un experimento documentado fue infectar a 250 prisioneros en Buchenwald con rickettsia y luego matarlos.

"La Sociedad de Espondilitis que representa a pacientes que tienen artritis, votó recientemente para llamar al síndrome de Reiter, artritis reactiva. Con suerte, el resto de la profesión médica llamará ardor al orinar, dolor en los ojos y artritis reactiva y dejará de rendir homenaje a los inmorales asesino, el Dr. Hans Reiter, que mintió cuando hizo el juramento hipocrático. Después de todo, un médico promete que primero no hará daño. El síndrome se llama artritis reactiva. Ningún médico que se precie debería volver a usar el nombre síndrome de Reiter . "


Jedem das seine (A cada uno lo suyo) Inscripción en la puerta del campo de concentración de Buchenwald, donde trabajó Reiter como médico de las SS. 




Bibliografía

Cuerda E, González-López E, López-Estebaranz JL. Dermatología en la Alemania nazi. Actas Dermo-Sif, 2011; 102: 423-428

Cuerda E. López-Muñoz F (ed) Cuando la Medicina no cura. La participación del personal sanitario en torturas, genocidios y experimentos al margen de los códigos éticos. Delta Delta pub. Madrid, 2016. 

Sierra X. Los dermatólogos judíos en la Alemania nazi. En: Sierra X (ed) 100 años de Dermatología. p. 57-70. Grupo Aula Médica SA. Madrid, 2001

Sierra X. Los dermatólogos judíos bajo el III Reich. Piel, 2011, 16, 120-124.

Weyers W. Death of Medicine in Nazi Germany. Dermatology and dermatopathology under the swastika.  Madison Books. Oxford 1998





Epònims per oblidar: (I) Síndrome de Reiter


 





Fritz Cremer

Memorial del camp de concentració 

Escultura de bronze 
Buchenwald




A Buchenwald s'alça aquest monument memorial, per conservar la memòria dels crims horribles que hi van ser perpetrats amb premeditació, sevícia i crueltat. Un record a tots els que hi van morir i van patir pel simple fet de tenir un altre origen genètic o discrepar d'unes idees sobre l'organització de la societat. Lamentablement, entre els criminals també hi van haver metges. Una pàgina fosca de la Medicina que no hem d'oblidar precisament perquè no es repeteixi. 

En Medicina moltes malalties, síndromes, estructures anatòmiques, bacteris, etc. es coneixen amb el nom dels seus descobridors o de científics destacats per honorar la seva memòria i com a homenatge a les seves contribucions a la ciència.

A aquesta manera de designar se'n diu epònim, un terme que prové del mot grec ἐπώνυμος de epi (sobre) i onomos (nom) és a dir, sobrenom. En gairebé tots els casos, els noms solen referir-se al primer descobridor, inventor o persona que va descriure amb detall alguna cosa, i que normalment, la va publicar en una revista mèdica. De vegades, quan els descobriments els fa més d'un científic, es posa el nom de les diverses persones que han contribuït a fer-lo. En altres ocasions es dediquen a un altre científic destacat, com a homenatge i agraïment a les seves aportacions i com a mostra de respecte a la seva obra. Els epònims solen ser gestos per honrar i recordar a aquelles persones que han fet avançar la medicina.

En certa manera, és una espècie de monument verbal, una manera d'expressar l'orgull que ens produeixen aquestes figures i una forma de transmetre petits records de la història a les noves generacions i assegurar que persisteixi la seva memòria.

Encara que en general, l'ús d’epònims cada vegada és més restrictiu, es segueixen emprant i és una manera d'enaltir la figura dels homes de ciència, en una pràctica constant d'agraïment i de veneració.

No obstant això, de vegades el científic en qüestió, tot i haver contribuït a enriquir el bagatge de coneixements científics no ha mostrat una conducta exemplar, tot realitzant experiments contraris a l'ètica i a la dignitat humana. En aquests casos no hi trobem motius per a l'orgull ni per enaltir la seva memòria, sinó tot el contrari. Ens hem d’avergonyir com a humans i com a científics i la seva memòria no ha de perpetuar-se, si no és per reprovar i assenyalar el que no ha de ser l'ideal de l'home de ciència.


Hans Reiter (1861-1969)

 
Aquest és el cas, per exemple del que fins ara coneixíem com la síndrome de Reiter i que ara ha passat a denominar-se artritis reactiva postinfecciosa. Es tracta d'una afecció que sol aparèixer després d’infeccions uretrals (freqüentment de transmissió sexual). Després d'un període d'incubació d’unes 3 setmanes apareix una artritis en el 95% dels casos, amb dolor i inflamació articular, que s'acompanya de febre i alteracions oculars (conjuntivitis, queratitis, fotofòbia, blefaritis). Una de les característiques d'aquesta síndrome és l'escurçament i engruiximent dels dits de les mans que presenten un aspecte de "dit de salsitxa". A la pell el més característic és la queratodèrmia (lesions dures) a les palmes i plantes dels peus, encara que també poden observar-se en altres zones. També poden alterar-se les ungles.

El 1916, Fiesseiger i Leroy, havien assenyalat ja la tríada clàssica artritis, conjuntivitis i uretritis, secundària a un cas d'infecció per Shigella. El mateix any, un metge alemany, Hans Reiter, va descriure un cas d'artritis, uretritis no gonocòccica i conjuntivitis, en un soldat, després d'un episodi de disenteria. 

Hans Reiter (1861-1969) va ser un metge infame, afiliat al partit nazi i que va ser condemnat per crims de guerra al camp de concentració de Buchenwald. Va escriure el llibre Deutsches Gold, Gesundes Leben - Frohes Schaffen, en què defensava la idea d’"higiene racial" preconitzada pel nazisme. Va impartir moltes conferències sobre la biologia de l'herència i la higiene racial, tot explicant els mecanismes coneguts a l'època de transmissió de trets físics i mentals, normals o anòmals.
 
Després d'estudiar Medicina a Leipzig i Breslau, va ampliar estudis a Anglaterra i França. Durant la Primera Guerra Mundial, Reiter va treballar primer com a metge militar alemany al front francès, on va tenir l'oportunitat d'atendre diversos casos de malaltia de Weil, descobrint que un dels bacteris causants era Leptospira icterohaemorrhagica. Més tard, va ser traslladat als Balcans com a metge consultor de l'exèrcit hongarès. Allà va descriure la tríada d'uretritis, artritis i conjuntivitis pròpies de l'artritis reactiva en un tinent alemany. La va publicar poc després a la revista mèdica Deutsche Medizinische Wochenschrift.

La malaltia no era totalment nova, ja que la combinació de dos elements (uretritis i artritis) ja havia estat entrevista per Sir Benjamin Collins Brodie (1783-1862). I pocs mesos abans de Reiter, l'havien descrit els metges francesos Fiessinger i Leroy.

Després de la guerra, Reiter va ser nomenat cap de departament d'higiene de Rostock. El 1931 es va afiliar amb gran entusiasme al partit nazi NSPD (número de carnet 621.885) i un any més tard (novembre de 1932) va signar el manifest "Professors universitaris per Hitler". Forma part de la Lliga Nacional Socialista de Mestres (Nationalsozialistische Lehrerbund), i com a metge, a l'NSDÄB, l'Associació Nacional Socialista de Metges Alemanys (Nationalsozialistischer Deutscher Ärztebund), prenent part activa en l'expulsió de científics jueus de les universitats alemanyes. També va participar en el projecte T4, que tenia per objectiu realitzar la castració i l'esterilització forçosa de molts minusvàlids físics i mentals per tal de "millorar la raça".

Aquestes proves de lleialtat a la ideologia nazi li van permetre ocupar càrrecs cada vegada més importants: Director de departament de l'Institut de Teràpia Experimental Kaiser Wilhelm (1933), director del departament de salut de Mecklenberg-Schwerin i catedràtic honorari a Berlín (1936). Antisemita furibund, va ser un dels més ferms defensors de les lleis d'eugenèsia racial. D'aquesta època són ben conegudes les seves excel·lents relacions amb importants jerarques nazis com Rudolf Hess o Goebbels.

 


Presos del camp de concentració nazi de Buchenwald. 




Reiter es va incorporar a les SA com Standartenführer i va ser membre de la Schutzstaffel (SS) durant la Segona Guerra Mundial (núm. Carnet R2366) i va prendre part activa en els experiments mèdics realitzats pels nazis.

Després de la derrota de les tropes del II Reich, va ser empresonat per l'Exèrcit Roig a la zona d'Alemanya ocupada per la Unió Soviètica i juntament amb altres caps nazis va ser jutjat per crims de guerra a Nuremberg. Durant la seva detenció, va admetre que coneixia l'esterilització forçosa, l’"eutanàsia" i els nombrosos assassinats de pacients d'un hospital psiquiàtric ja que actuava recopilant estadístiques i com a oficial de "control de qualitat". També va reconèixer la seva responsabilitat en experiments explícitament criminals a Buchenwald, un camp de concentració on es recloïen 100.000 presoners. Allà va practicar nombroses esterilitzacions forçades i va inocular als interns una vacuna contra el tifus "experimental", el que va provocar més de 250 morts:
"Un comandant de camp solia deixar anar gossos ferotges contra els presos gitanos que es negaven a l'esterilització. Les víctimes eren destrossades (...) els presoners homosexuals van ser sotmesos a experiments pseudocientífics en els quals se'ls va injectar bacils de tifus."
       (Crònica de l’Holocaust. Libsa. Madrid, 2002. p. 116-117) 
 
Després de la condemna de Nuremberg, Reiter va ser alliberat de forma anticipada del seu internament, molt probablement perquè va ajudar als russos amb els seus coneixements de la guerra bacteriològica.

Malgrat aquesta trajectòria tenebrosa, l’epònim "síndrome de Reiter" havia aconseguit una gran popularitat i era utilitzat habitualment per a designar l'artritis reactiva postinfecciosa. Aquesta denominació havia estat proposada per Bauer i Engelman el 1942, en plena expansió del III Reich. Després de la guerra, i tot i la condemna de Nuremberg, el passat de Reiter es va anar difuminant (segurament gràcies al seu pacte de cedir informació sobre guerra bacteriològica) i gairebé es va oblidar. Quan va morir, el 1969, la revista Arthritis and Rheumatism fins i tot li va dedicar una nota necrològica elogiant el seu paper de pioner de la reumatologia i de l'estudi de les vacunes.

El 1977, un grup de metges va iniciar una campanya per reemplaçar el terme "síndrome de Reiter" per "artritis reactiva". Entre els seus arguments van assenyalar que a més del vergonyós passat de criminal de guerra, Reiter no va ser el primer a descriure la síndrome, ni les seves conclusions eren correctes respecte a la patogènia (que va atribuir a una espiroqueta diferent de la sífilis, que ell mateix va anomenar Treponema forans). Entre altres es va unir al grup el Dr. Ephraïm Engelman, un dels autors del primer article de revista en anglès que havia usat el terme "síndrome de Reiter". Engelman encara practicava la medicina 65 anys després i va declarar que no sabia res de les activitats criminals del metge alemany quan ell va suggerir l'epònim.

Els investigadors jueus Yoav Keynan i Doron Rimar, de l'Institut Technion de Haifa van comentar el 2008 en un article de l'Israel Medical Association Journal:
"Reiter va difamar a tota la professió i a la ciència mèdica. És inconsistent amb els principis mèdics honrar aquesta abominació. El terme síndrome de Reiter ha de ser esborrat de les publicacions mèdiques, principalment per criteris morals".
La campanya va guanyar impuls gradualment i el terme "síndrome de Reiter" s'ha convertit actualment en una denominació anacrònica i obsoleta.

El Dr. Gabe Mirkin escriu la seva contundent opinió referent a això en el seu llibre "El menyspreable Dr. Hans Reiter":
"Un dels majors tributs que pot rebre un metge és que s'anomeni amb el seu nom una afecció mèdica. (...) És un honor tan gran que no hauria d’atorgar-se a cap persona que traeix el jurament hipocràtic, on jura que no practicarà la medicina d'una manera que perjudiqui al seu proïsme.
"El menyspreable i verinós Dr. Hans Conrad Julius Reiter va ser un dels primers metges en prestar jurament de lleialtat a Adolph Hitler en 1932 i va ser un dels membres més destacats del moviment eugenèsic que advocava per matar a totes les persones amb algun problema físic o discapacitat mental. El 1937, com a resultat de les seves creences repugnants, va ser anomenat president de l'Oficina de Salut del Reich. Va declarar que és responsabilitat de la medicina aturar la transmissió de gens inferiors. El repugnant Dr. Reiter va aprovar experiments mèdics que van matar a milers de persones, d’éssers humans desafortunats, al camp de concentració de Buchenwald. Ell va donar les ordres per a realitzar i supervisar moltes atrocitats mèdiques. Un experiment documentat va ser infectar a 250 presoners a Buchenwald amb Rickettsia i després matar-los.

"La Societat d’Espondilitis, que representa pacients que tenen artritis, va votar recentment per anomenar a la síndrome de Reiter, artritis reactiva. Amb sort, la resta de la professió mèdica ho anomenarà cremor a l'orinar, dolor en els ulls i artritis reactiva i deixarà de retre homenatge a l’immoral assassí, el Dr. Hans Reiter, que va mentir quan va fer el jurament hipocràtic. A la cap i a la fi, un metge promet en primer lloc que no farà mal. La síndrome es diu artritis reactiva. Cap metge com cal hauria de tornar a fer servir el nom síndrome de Reiter."


Jedem das seine (A cadascú el seu). Inscripció a la porta del camp 
de concentració de Buchenwald, on va treballar Reiter com a metge de les SS.



Bibliografia

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