Xavier Sierra Valentí Ingreso en la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya
Barcelona, 1 de octubre 2019
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Compartía conmigo el honor de entrar en la institución el Dr. Jaume Casas, presidente de la Reial Acadèmia de Farmàcia de Catalunya, que me precedió en los habituales parlamentos.
A mí me presentó el Muy Ilustre Dr. Josep M. Mascaró, quien me dedicó un elogioso discurso de recepción, resumiendo lo que ha sido hasta hoy mi vida profesional, mis principales libros y publicaciones, y mis principales intereses de investigación.


Fue luego el turno de mi discurso de ingreso, en el que traté de un libro de enfermedades cutáneas: el libro del catalán Tomás Carrera (1760), a quien dedicaré próximamente algunas entradas del blog.
Hoy me limitaré a dar cuenta aquí de los agradecimientos . En primer lugar evoqué a quien fue mi maestro el Prof. Josep Cabré. A su lado me especialicé en Dermatología, y redacté mi tesis doctoral. Cabré además de maestro fue mi amigo. Era pues de justicia reconocer públicamente lo mucho que tengo que agradecerle. La presencia entre los asistentes de su esposa y de su hija hicieron todavía más emotivo este momento.

Pero también tuve que agradecer la función de otros maestros que me guiaron por el camino del conocimiento: En primer lugar a mi padre, que me inculcó desde muy niño el interés por la Historia, el Arte y la Cultura. Pero también por los principales maestros de mi bachillerato, Antoni Parera y Ramón Oteo; de mis mentores en la Universidad Autónoma de los que destacaban Amadeo Foz i Josep Laporte; y en la carrera de Humanidades en la UOC, como Josep Cervelló y Joan Campàs. No fueron estos mis únicos maestros pero sí los más destacados y representativos.

No era ésta la primera vez que yo hablaba en la Reial Acadèmia. La primera vez fue en 1975, recién licenciado, ya que formaba parte del equipo del Prof. Josep Cabré que era Académico. Ahora, como si se cerrara un círculo, vuelvo de la mano de su gran amigo, el Prof. J.M. Mascaró. Cabré y Mascaró no solamente fueron grandes amigos. También compartieron uno de los máximos honores a los que puede aspirar un dermatólogo: miembros del Comité Internacional de Dermatología. Ahora me compete a mí no defraudar la confianza que ambos me han demostrado, y reiterar mi compromiso de fidelidad en el servicio a la ciencia, a la historia y al país.
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Fachada de la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya |
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Anfiteatro anatómico |
1 comentario:
Enhorabuena por este ingreso en la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya, tan justamente merecido.
"Es la Medicina la más noble entré todas las artes" (Hipócrates)
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