dijous, 14 de març de 2019

El origen del nombre parapsoriasis





Louis Brocq

Representación gráfica del grupo de las parapsoriasis
(1902)


Papel impreso (revista)
Brocq L. Les parapsoriasis. Ann Dermatol Syphiligr (París) 3: 433,1902.



Entre las palabras médicas con una extraña etimología destaca un grupo de enfermedades, que se conocen desde principios del s. XX como parapsoriasis. Su nombre significa literalmente "las que están al lado de la psoriasis". Esta curiosa denominación fue acuñada en 1902 por el dermatólogo Louis Brocq que había ideado un personal método de clasificación de las enfermedades de la piel. 

La clasificación de las enfermedades cutáneas ha planteado -y sigue planteando- muchos problemas. Lo ideal sería clasificarlas por causas, pero no conocemos todavía con exactitud el origen de todas. La presencia de gran número de variantes, epónimos y sinonimias tampoco ayuda a establecer una clasificación coherente. 


Louis Brocq (1856-1928)
Desde los inicios de la Dermatología como especialidad, se intentó clasificar la patología de la piel atendiendo a las lesiones elementales. Este fue el método que siguieron los primeros tratadistas, que intentaron una clasificación parecida a la que habían realizado los botánicos. Tal vez por este motivo a veces a las lesiones elementales les llamaron también eflorescencias (por comparación con la floración de los vegetales). Ejemplos de la clasificación "more botánico" son las intentadas por François Boissier de Sauvages o la más conocida de Alibert. Éste último incluso llegó a proponer la clasificación de las enfermedades de la piel como si de un árbol se tratara, en la que cada rama agruparía un tipo de enfermedad (papulosas, escamosas, ampollares...)  

Cuando Hebra y otros dermatólogos introdujeron el uso del microscopio para diagnosticar enfermedades de la piel, la cosa se complicó. Ahora no solamente eran los criterios clínicos los que podían usarse para clasificar enfermedades sino que también podían aplicarse criterios histopatológicos. 

Con el descubrimiento de los hongos y sobre todo de las bacterias se añadió un nuevo criterio. La clasificación etiológica era la más clara y científica ya que permitía una clasificación por causas. Sin embargo, no todas las enfermedades tenían un origen infeccioso, por lo que tampoco así se podía llegar a una clasificación perfecta. 
Los cuatro volúmenes de La Pratique Dermatologique (1902) 

A todo esto se le añadía la gran diversidad de los nombres de los diferentes cuadros clínicos. Muchos de ellos tenían nombres que variaban según las distintas escuelas dermatológicas. Y todavía peor eran los epónimos, nombres impuestos frecuentemente para satisfacer el orgullo de los médicos que habían descrito (o a veces redescrito) la enfermedad. En el s. XIX y en buena parte del XX, dejar descrita una enfermedad con el propio apellido era una obsesión para los dermatólogos eminentes, y el epónimo que era defendido por sus discípulos o por la nación o zona de influencia política. También en eso hubo acendrados nacionalismos.Todo eso configuraba un importante galimatías cuando se trataba de redactar un libro de dermatología.    

Y ese fue el problema con el que se encontró Louis Brocq. Con otros autores redactó el libro La Pratique Dermatologique, un gran referente histórico, en cuatro volúmenes, que revolucionó muchos conceptos de la especialidad. En esta obra optó por una solución salomónica: siguió una clasificación alfabética. Así se evitaba problemas. 

Pero después de la aparición del libro, era necesario definir de algún modo los grupos de enfermedades, su forma de situarlos en el imaginario médico. 

Según Brocq, existen 2 grandes clases de enfermedades: las entidades mórbidas verdaderas (producidas por un agente causal conocido que proviene del exterior: agentes mecánicos, físicos, químicos y seres vivos), y los estados mórbidos procedentes del mismo enfermo (reacciones cutáneas). 
Ejemplos de la clasificación gráfica de Brocq, con los pasillos que permiten formas intermedias (faits de passage)





Según él las reacciones cutáneas dependen: 



1) De la disposición morbosa del sujeto en un momento determinado. 

2) De la predisposición especial de su tegumento a responder en determinada forma bajo su influencia, y 

3) De una causa, no bien conocida, que pondría en marcha dicha predisposición.

Con estos criterios, Brocq diseñó un sistema gráfico en el que situaba conjuntos de enfermedades, unidos por formas intermedias que él llamaba "faits de passage" (formas de transición). Los representaba como formas redondeadas unidas por pequeños pasillos. 

Brocq había descrito un grupo de enfermedades eritematosas y descamativas, con algunos aspectos clínicos que recordaban a la psoriasis. En su dibujo clasificatorio, los colocó cerca de la psoriasis y por esto los denominó para-psoriasis (al lado de la psoriasis). Y así se quedó el nombre. 

Probablemente, Brocq consideraba este nombre como provisional, consciente de que se trataba de un "cajón de sastre" en el que se agrupaban enfermedades diversas que tenían en común su cronicidad, su resistencia al tratamiento y algunas similitudes clínicas e histológicas.  Entre ellas se encuentra desde la pitiriasis lichenoides et varioliformis acuta (enfermedad de Mucha-Habermann), que se manifiesta por lesiones ulceronecróticas agudas (especialmente en la variante ulcerativa febril) hasta las pápulas escamosas de la pitiriasis liquenoide crónica de Juliusberg. Algunas de ellas, como la parapsoriasis en placas, se consideran hoy como formas de prelinfomas cutáneos y así deben de ser consideradas. Algo que ya entrevió Brocq, al colocarlas cerca de la micosis fungoide, que actualmente denominamos linfoma de células T. Sin embargo otras de estas enfermedades están todavía esperando una mejor localización en la clasificación dermatológica.

Una curiosa denominación, vinculada a los quebraderos de cabeza que han tenido los dermatólogos para clasificar las enfermedades de la piel.