martes, 28 de junio de 2016

David Gruby (III): Algunos errores








Retrato de David Gruby
(1880) 

Fotografía a la albúmina


Musée Bibliothèque Henri Feulard. 
Hôpital Saint-Louis. Paris. 



Nos hemos referido en otras entradas a los grandes méritos y aportaciones de David Gruby como investigador, que permiten considerarlo en justicia como el auténtico padre de la micología (1, 2). 

Sin embargo Gruby era mejor microscopista que clínico. Las descripciones clínicas no fueron en general suficientemente detalladas, e incluso incurrió en algunos errores y omisiones de importancia. No olvidemos que Gruby no era siquiera dermatólogo de formación, sino oftalmólogo, y que absorto por el vasto campo de observación que le proporcionaba el microscopio, no prestaba a la clínica especial atención.

Una muestra de ello la tenemos en su descripción de la sicosis de la barba. La sucinta descripción de Gruby insiste en que las lesiones aparecen en el mentón, pero también en las mejillas y en el labio superior. Hoy sabemos que la sicosis de origen fúngico suele respetar el labio superior. No así en cambio la sicosis de etiología bacteriana. Es más que probable que Gruby confundiera ambos tipos de sicosis. Una más meticulosa descripción clínica hubiera sido preferible, y además se hubiera podido aislar con más facilidad el parásito en las sicosis de origen micótico.

También puede reprocharse a Gruby que en ningún momento hace referencia a que la tiña tonsurante afecte a niños. Bien es cierto que probablemente él veía predominantemente patología infantil (no olvidemos que trabajaba en el Hospicio), pero al menos podía especificar que los casos que él había visto eran siempre en niños. Gruby en cambio siempre se refiere a individuos, sin referencia a su edad.



Porrigo decalvans, según una lámina del libro de Thomas Bateman y Robert Willan (Londres, 1840)


Pero su mayor error clínico fue el de referirse al Porrigo decalvans, como la enfermedad en donde había aislado el Microsporon Audouini, constituyendo este hecho un serio traspiés en la labor investigadora de Gruby. El diagnóstico de porrigo decalvans, término propuesto por Willan correspondía a lo que hoy denominamos alopecia areata. Gruby, que no era dermatólogo, conocía mal los aspectos clínicos, y confundió los términos. Hoy en día, no nos cabe ninguna duda que con el nombre de porrigo decalvans, hacía sin duda referencia a la tiña. Leyendo su misma definición es fácil entrever este punto:

      "El porrigo decalvans se caracteriza, como se sabe, por placas redondeadas, cubiertas de un polvo blanco y de pequeñas escamas grisáceas, y por la caída del cabello"

Este error, que puede parecer poco importante a primera vista, tuvo graves consecuencias. Muchos investigadores que intentaron comprobar el descubrimiento de Gruby, no hallaron parásitos en la alopecia areata, y se mostraron decepcionados, creyendo que el Microsporum audouini era sólo una invención. Esto reforzó la incredulidad general sobre los hongos microscópicos a la que se unieron, entre otros, algunas prestigiosas figuras como Cazenave. Otros, creyeron encontrar hongos en las placas de alopecia areata, pero esto aumentó el descrédito y el escepticismo. Finalmente hubo quien lo confundió con un Trichophyton, y criticó la supuesta ansia de Gruby por crear nuevos géneros...


Posiblemente influído por este clima adverso, Gruby perdió súbitamente todo interés en la micología. Ni siquiera se molestaba en defenderse o responder a sus contrarios. A partir de 1854 fue autorizado a ejercer la medicina en Francia y se dedicó a la práctica médica privada, donde cosechó importantes éxitos, considerables ingresos y menos disgustos que en la investigación. Por su concurrido consultorio, cercano a la estación parisiense de Saint Lazare, pasaron conocidos personajes de la sociedad parisina del momento, como Franz Liszt, Lamartine, Alphonse Daudet, Fréderic Chopin, Georges Sand, los Dumas...




Bibliografía

Beeson BB. David Gruby, M.D. Arch Dermatol. 1931: 23: 141-144


Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra, Creación y realización editorial. Barcelona 1994.
Sierra X. Historia de las Micosis Cutáneas. Mra. Creación y realización editorial. Barcelona, 2004.

lunes, 27 de junio de 2016

David Gruby (II): El nacimiento de la micología




































Microscopio de bolsillo 
(1846) 

Instrumento médico. 
Latón y cristal, con caja de madera 

Brunner. Rue des Bernardins, 34 
París.



La afición a la microscopía de David Gruby le llevó incluso a diseñar un microscopio de bolsillo transportable que le facilitara sus investigaciones, que como ya hemos visto había comenzado con éxito. El fabricante suizo Jean Bunner (1804-1862) realizó este modelo al parecer sobre los diseños e ideas de Gruby quien, entusiasmado por los brillantes resultados obtenidos, se dedicaba ya plenamente a la búsqueda de nuevos hongos microscópicos. 



Los dibujos y publicaciones de Gruby permitieron desarrollar nuevos
modelos de microscopios















Gracias a instrumentos como este, el siguiente trabajo de David Gruby (1842) fue estudiar el muguet, una afección muy frecuente entre los niños del hospicio.  Con este nombre se conocía una afección que puede verse en niños y en adultos en situación de inmunodepresión, en la que aparecen en la boca unas lesiones blancas características. A estas lesiones se les daba el nombre de muguet, por similitud de color con una pequeña flor blanca muy popular en Francia, que brota súbitamente a principios de mayo y que se considera portadora de buena suerte (Convallaria marjalis). 



El muguet es una pequeña flor blanca
muy olorosa (Convallaria majalis)
Su intenso color blanco dió el nombre popular
por el que se conoce la candidiasis oral


Gruby, tras  al menos un año de intenso trabajo, descubrió que el muguet también estaba producido por un organismo vegetal al que propuso llamar aphtophytes (ya que provocaba aftas o lesiones erosivas en la mucosa bucal) y que clasificó en el género Sporotrichum. Hoy conocemos a esta levadura como Candida albicans, lo que por cierto es una reiteración un tanto absurda, ya que tanto Candida como albicans hacen referencia al color blanco. 

Su siguiente trabajo se dirigió a investigar la causa de la sicosis barbae micótica, un proceso que infecta todos los pelos de la barba. La clínica de esta enfermedad es una barba llena de pus, con formaciones granujientas en cada folículo y con un aspecto exudativo, parecido a un higo abierto (de ahí el nombre de sicosis que deriva del griego sykós, higo) . La descripción clínica, como todas las que él realizaba era sucinta y con algunas imprecisiones, pero la descripción del parásito es mucho más precisa:

      "El examen microscópico del pelo demuestra que toda su parte dermática está rodeada de criptógamas, que forman una capa vegetal entre la vaina del pelo y el propio pelo, de forma que el pelo está hundido en una vaina exclusivamente formada por criptógamas, como un dedo en un guante".





Sicosis barbae, según una lámina del libro de Wilson


Este hongo, que él bautizó como Mentagrophytes, por  ser una planta (phytos) que crecía en el mentón, fue redenominado en 1853 como Microsporum (Trichophyton) mentagrophytes.

Probablemente la más destacada entre las importantes aportaciones que Gruby realizó a la incipiente micología fueron una serie de trabajos aparecidos entre 1841 y 1844 sobre los agentes etiológicos de las tiñas del cuero cabelludo. En estos trabajos, si bien eran algo pobres desde el punto de vista clínico, se realizó la distinción cuidadosa de diversos organismos, clasificando la parasitación del pelo en dos tipos principales: 
- hongos con grandes esporas endothrix (situadas en la parte interna del cabello)  
- hongos con pequeñas esporas ectothrix (situadas en la parte externa del cabello) 
Esta atención especial que dispensó a las relaciones entre los hongos y las formaciones anatómicas del pelo (en la que influyó indudablemente su formación de origen anatómico y fisiológico) contribuyó a un importante progreso en la comprensión y diagnóstico de este tipo de procesos:

       "El examen microscópico de los pelos tomados de individuos afectados por esta enfermedad, muestra como están envueltos completamente por un gran número de criptógamas formando una verdadera funda que rodea los pelos y que se extiende a lo largo de ellos de 1 a 3 mm más allá del nivel de emergencia de la piel"

En 1843, creó el género Microsporum, al describir el microorganismo responsable de la tiña tonsurante, aludiendo a sus pequeñas esporas. Propuso el nombre de Microsporum decalvans audouinii en honor al destacado botánico Audouin: 

       "A causa del pequeño tamaño de las esporas, he denominado a estas criptógamas Microsporum, y uniendo a este nuevo hallazgo patológico el nombre del famoso académico que a través de su fina investigaciónsobre la muscardina llamó la atención sobre los vegetales parásitos que destruyen los tejidos vivos animales, sugiero el nombre, Microsporum audouini, para el agente vegetal del Porrigo decalvans"

Diez meses más tarde, presentó un nuevo y último trabajo sobre los agentes causales de las tiñas. Tal vez fuera este su mejor trabajo. En él se muestra que el parasitismo se limita a la parte radicular del cabello, y que la micosis no impide el crecimiento del cabello. El estudio acaba con una afirmación que puede resultar bastante evidente para nosotros, pero que era audaz en su tiempo: cada tipo de tiña es debido únicamente a la presencia  de un parásito característico:

       "Las criptógamas de la tiña tonsurante nacen y se desarrollan en la raíz del cabello"

       "Microsporon Audouïni, al contrario, se desarrolla en la superficie externa del cabello, fuera de los folículos"

       "Estos caracteres son talmente constantes en la tiña tonsurante que no hay ni un solo cabello enfermo en esta afección que no los presente"

         "La tiña tonsurante resulta únicamente del desarrollo de las criptógamas que hemos descrito, y por consiguiente merece ser clasificada entre las enfermedades causadas por parásitos vegetales..."

Con Gruby puede considerarse que nace la micología. Los descubrimientos anteriores a él tienen un rango más de precursores que de auténticos micólogos científicos.

Además de todos los hongos parásitos citados, Gruby tambien descubrió otro microorganismo (Tripanosoma sanguinis) en la sangre de una rana. 


Bibliografía



Bennett JH. Description of a new microscope, for the use of medical practitioners at the bed-side. Clinical Lectures on the Principles and Practice of Medicine. Londres, 1868

Gruby D. Recherches anatomiques sur une plante cryptogame qui constitue le vrai muguet des enfants. Comptes rendus Acad Sci Paris, 1842; 14: 634-635
Gruby D. Recherches sur la nature, le siège et le développement du Porrigo decalvans ou phytoalopécie. Comptes Rendus Acad. Scien. Paris, 1843; 17: 301-303
Gruby D. Recherches sur les cryptogames qui constituent la maladie du cuir chevelu décrite sous le nom de Teigne tondante (Mahon), Herpes tonsurans (Cazenave). Comptes rendus Acad. Scien. Paris, 1844; 18: 583-585
Gruby D. Recherches anatomiques sur une plante cryptogame qui constitue le vrai muguet des enfants. Comptes rendus Acad Sci Paris, 1842; 14: 634-635

Gruby D. Sur un nouveau cryptogame qui se développe dans la racine des poils de la barbe et constitue une espèce de mentagre contagieuse. Comptes Rendus Acad. Scien. Paris, 1842; 15: 512-513.

Sierra Valentí, X. Historia de la Dermatología. Mra, Creación y realización editorial. Barcelona 1994.
Sierra Valentí, X. Historia de las Micosis Cutáneas. Mra. Creación y realización editorial. Barcelona, 2004.

Zimmer M. David Gruby (1810-1898): sa vie, ses travaux sur les affections criptogamiques. Actes Soc. Franç. art dentaire 2008, 13, 48-51. 
http://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhad/vol13/2008_12.pdf

domingo, 26 de junio de 2016

David Gruby (I): De Budapest a París






Vladimir Jokanović

Busto de David Gruby
(2010) 

Escultura de bronce

Bačko Dobro Polje. 



Bačko Dobro Polje es un pueblecito de 4000 habitantes de la región autónoma de Vojvodina, Serbia. Allí, frente al consultorio médico, se alza un pequeño monumento en memoria a David Gruby, uno de los más insignes personajes nacidos en este pueblo. El monumento es obra del médico y escultor Vladimir Jokanović. 

El monumento fue erigido por la Academia de Ciencias Médicas en 2010, año en el que se conmemoraba el 200 aniversario del nacimiento de Gruby, en presencia de destacados representantes de esta entidad científica (entre los que se contaba el propio escultor, que también es académico) y del Prof. Karl Holubar (1936 - 2013), presidente de la European Society for the History of Medicine, de la que tengo el orgullo de haber sido miembro fundador y Vicepresidente. 


A David Gruby (1810-1898) se le considera el fundador de la micología, ya que descubrió diversos hongos productores de enfermedades. Es cierto que no fue el primero en describirlos, pues poco antes que él, y de forma independiente lo habían hecho Schönlein y Remak (1839). Pero Gruby los redescribió y los estudió de tal manera, que a él le corresponde el honor de ser considerado el padre de esta rama de la ciencia médica. 

David Gruby nació en este pueblo - que entonces se llamaba Kis-Kér, y formaba parte del sur de Hungría - en el seno de una modesta familia de campesinos judíos. A los 15 años, deseoso de estudiar Medicina marchó hacia Budapest, llevando por todo bagaje una pieza de pan y 25 centavos en el bolsillo. Posteriormente, David se trasladó a Viena, donde estudió con el patólogo Karl Rokitansky y el anatomista Joseph Berres, doctorándose en medicina y especializándose en oftalmología en 1839. Atraído por la microscopía, publicó un manual sobre este tema. Por su notoria brillantez, pronto se le propuso formar parte del claustro de profesores de la Universidad de Viena, pero Gruby era judío y era condición imprescindible convertirse al catolicismo. Gruby era un hombre de convicciones firmes y no estaba dispuesto a aceptar el bautismo como condición, por lo que renunció. Un amigo suyo, Philibert-Joseph Roux, que conocía la gran calidad de sus preparaciones anatómicas le aconsejó trasladarse a París. Así fue como - tras una breve estancia en Londres - David Gruby se instaló en la capital del Sena. Era el año 1840. 

Hospice des Enfants-Trouvés, de París (1880) institución en la que Gruby
realizóla mayoría de sus investigaciones micológicas
Cuando llegó a París, se presentó en el Servició de Jacques-François Baron en el Hospicio de París (Hospice des Enfants-Trouvés), una institución de caridad donde se recogían muchos niños abandonados, generalmente nacidos fuera del matrimonio. David todavía no disponía del permiso de residencia, que no llegó hasta 1846, ni la nacionalización francesa, que obtuvo gracias a una carta de recomendación de Mateo J. Buenaventura Orfila,  en 1848. En cualquier caso, no tenía permiso para ejercer como médico asistencial (para eso tuvo que esperar hasta 1854). Durante este tiempo, Gruby, privado de la potestad de ejercer como médico práctico, no tuvo más remedio que dedicarse a la investigación, una ocupación menos reglada por la burocracia y que suscitaba menos envidias de los colegas. 

Condicionado por estas circunstancias, David Gruby organizó un curso de microscopía en el hospital. La microscopía era algo muy nuevo, y suscitó un gran interés. Entre sus alumnos se contaban notables figuras de la Medicina de aquel tiempo como Claude Bernard, François Magendie, Pierre Flourens y Henri Milne-Edwards. En el Hospicio de París Gruby pasó algunos años, y allí desarrolló la mayor parte de su labor investigadora.


Un caso de favus, según aparece en el libro de Hebra
Muchos niños hospicianos presentaban tiña fávica o favus, una enfermedad del cuero cabelludo que constituía una importante epidemia en toda Europa desde hacía muchos años (1, 2). Así que Gruby se dedicó al estudio de esta enfermedad. Pero desconocía los trabajos de Schönlein y Remak, que habían descubierto el agente causal de esta enfermedad en 1837. Sin embargo, su inseparable microscopio pronto le ayudó a redescubrir el agente productor del favus. El 5 de junio de 1841 presentó a la Academia de Ciencias de París el resustado de sus investigaciones. En su ponencia, mucho mas completa y elaborada que la de Schönlein y Remak, afirmaba que el favus estaba causado por un vegetal parásito, que el denominaba "porrigophytes", ya que el nombre con el que corrientemente se designaba entonces a la enfermedad era el de porrigo favosa (un nombre que había sido propuesto por Robert Willan).

"Para reconocer la tiña verdadera basta con someterla al microscopio; para este fin nos serviremos de un pequeño fragmento de costra, diluida en una gota de agua pura; se la pone entre dos láminas de vidrio y se la examina bajo un aumento linear de 300. Se verá una gran cantidad de corpúsculos redondeados u oblongos (...) Los filamentos cilíndricos se componen de corpúsculos oblongos o redondos, que frecuentemente tienen el aspecto de un sombrerito; los filamentos ramificados, al contrario, están provistos de trecho en trecho de cierres vegetales, representando las células oblongas..."

Gruby, en esta comunicación llena de preciosos detalles, describe perfectamente la cazoleta fávica, años antes de que ésta pudiese ser comprobada histológicamente. Al final de su comunicación, terminó deseando que su descubrimiento pueda reflejarse en progresos de tipo práctico:

      "En cuanto a la terapia de esta enfermedad, estos nuevos hechos deben animar a los médicos prácticos a realizar nuevos intentos en esta dirección"

Los académicos escucharon a Gruby con atención, pero pronto realizaron algunas objeciones. Lo primero que le recriminaron fue que no había citado los trabajos precedentes de Schönlein y otros investigadores. Algunos, como Meynier, si bien de forma de forma muy imprecisa y ambigua llegaron incluso a reivindicar que con anterioridad, ellos

       "ya habían expresado su creencia de que muchas enfermedades cutáneas pueden estar causadas por parásitos vegetales" 

A estas acusaciones Gruby respondió a la Academia de Ciencias alegando que él desconocía los trabajos de Schönlein, pero que una vez leídos, los encontraba bastante diferentes de los suyos. Efectivamente, mientras que Schönlein había aportado una breve y sucinta nota y un dibujo mediocre, la comunicación de Gruby era detallada, precisa, con detalles técnicos y un cientifismo innegable. Las tres ilustraciones con las que Gruby apoyaba su trabajo se conservan y se pueden consultar en l'Académie des sciences.

Por todo ello, es justo reconocer que si bien no fue el primero en verlo, Gruby redescubrió y estudió adecuadamente el hongo productor del favus, Achorion schonleinii, que más tarde se denominaría Trichophyton schonleinii.



Bibliografía



Beeson BB. David Gruby, M.D. (1810-1898). Arch Dermatol 1931; 23: 141-144
Gruby D. Mémoire sur une végétation qui constitue la vraie teigne. Comptes rendus Acad. Scien. Paris, 1841; 13: 72-75
Kettner. Comptes rendus Acad. Scien. Paris, 1841; 13: 147

Meynier. Comptes rendus Acad. Scien. Paris, 1841; 13: 309
Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra, Creación y realización editorial. Barcelona 1994.
Sierra X. Historia de las Micosis Cutáneas. Mra. Creación y realización editorial. Barcelona, 2004.
Textor. Comptes rendus Acad. Scien. Paris, 1841; 13: 220

Zimmer M. David Gruby (1810-1898): sa vie, ses travaux sur les affections criptogamiques. Actes Soc. Franç. art dentaire 2008, 13, 48-51. 
http://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhad/vol13/2008_12.pdf