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jueves, 13 de agosto de 2020

El ámbar gris (III): Referencias histórica







John Singer Sergent 

Humo de ámbar gris
(1880)

Óleo sobre lienzo 164 x 115,5 cm
Sterling and Francine Clark Art Institute.
Williamstown, Massachusetts (EEUU)   




En otras entradas me he referido a mi paseo por el zoco de Damasco en busca de ámbar gris y también he comentado como se origina esta sustancia, excretada por los cachalotes y madurada durante años en el mar. Hoy comentaré algunos aspectos de su historia cultural. 

El nombre de la sustancia (ámbar) proviene del latín Ambra, que a su vez la toma del árabe عنبر « anbar », que deriva de la palabra عنابر «anābir» que  significa precisamente «cachalote». Pero también es llamativo que ese vocablo contenga cuatro consonantes, ‘aynnūnbā’ i rā’, lo que con frecuencia implica una procedencia distinta a la árabe. Tal vez los árabes lo tomaron del persa, aunque esto es una mera conjetura. 

Tenemos referencias de esta preciosa sustancia desde el mundo árabe medieval, donde dejó huella en abundantes textos. Aparece en relatos tradicionales como Las mil y una noches. En su sexto viaje, Simbad el marino lo encuentra en una isla desierta a la que ha sido arrojado tras un naufragio:
“También había en aquella isla una fuente de ámbar bruto líquido, del color del betún, que manaba como cera derretida por el suelo bajo la acción del sol y salían del mar grandes peces para devorarlo. Y se lo calentaban dentro y lo vomitaban al poco tiempo en la superficie del agua y entonces se endurecía y cambiaba de naturaleza y color. Y las olas lo llevaban a la orilla, embalsamándola. En cuanto al ámbar que no tragaban los peces, se derretía bajo la acción de los rayos del sol, y esparcía por toda la isla un olor semejante al del almizcle”. 
(Las Mil y una noches) 

File:Ferdinand Keller - Scheherazade und Sultan Schariar (1880).jpg
Ferdinand Keller: Scherezade y el sultán Schariar (1880) Óleo sobre lienzo 120 x 152 cm

También lo encontramos en recetarios médicos como El libro de la almohada, escrito en el s. XI en Toledo por Ibn Wafid, y que refiere como el «ámbar de Medina Sidonia», especialmente apreciado, se recogía en las costas gaditanas. Pero también se encontraba en lugares como Somalia, Borneo o las islas Nicobar. 


Marco Polo, al hablar de Madagascar, nos comenta que allí era muy frecuente encontrarlo:   
«Tienen mucho ámbar, porque en este mar hay ballenas en cantidad, y como las pescan, se procuran el ámbar, pues de ellas lo extraen» 

(Marco Polo, Libro de las maravillas 1300). 
En el s. XVI, León el Africano nos proporciona algunos detalles sobre el cachalote que proporciona el ámbar gris: 
"El ambara es un pez temible por su forma y su tamaño. Solamente se le puede ver muerto, cuando la mar lo arroja a la orilla. Su cabeza es extremadamente dura, como si fuese de piedra... Los habitantes de la ribera del Océano dicen que este pez es el que segrega el ámbar, pero están en desacuerdo en si se trata de sus excrementos o  de su esperma." 
Cuando comenzó el comercio con América, el ámbar figuró entre los productos que llegaban del Nuevo Mundo. Nicolás Monardes le dedica un capítulo en su libro  Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales (1580). Monardes comenta la costumbre de los nativos de untarse el cuerpo con ámbar para perfumarse y afirma
"tiene el ámbar grandes virtudes, y sirve para muchas cosas, y así es cosa de mucho precio, que la buena vale hoy más de dos veces oro finísimo."
Monardes estaba en lo cierto: es un producto caro y de múltiples aplicaciones.  Aparte de sus usos en perfumería y cosmética, se ha usado en medicina como reconstituyente, y así lo tomaba el cardenal Richelieu. En la medicina china era conocido como "lung sien hiang" (Baba de dragón dormido) y se usaba tanto como amuleto como para tratar enfermedades respiratorias, especialmente el asma. Los árabes le atribuyen efectos afrodisíacos, y así era usado por Giacomo Casanova, que lo añadía a la mousse de chocolate para ampliar sus potencialidades amatorias. También fue muy apreciado en la cocina de lujo. Su sabor fue alabado por el gastrónomo Brillat-Savarin, y los huevos con ámbar gris llegaron a ser el plato preferido del rey Carlos II de Inglaterra, aunque no se sabe si era por su sabor o por la ostentación que suponía usar un condimento de tan alto precio.

El ámbar gris hervido sirvió a Satanás para tentar a Cristo en "El paraíso recobrado" de John Milton.  

En su célebre Enciclopedia, Diderot comenta las diversas hipótesis que se plantearon sobre el posible origen del ámbar: 
«Los Naturalistas nunca se pusieron de acuerdo en el origen del ámbar gris. Unos creían que se trataba de los excrementos de ciertos pájaros que vivían de hierbas aromáticas en las islas Maldivas o en Madagascar; y que estos excrementos eran alterados, afinados o trasformados en ámbar en las rocas, donde se exponían a todas las vicisitudes del aire. Otros pretendían [...] que las ballenas se lo tragaban y las devolvían convertidos en ámbar gris y que era tanto más negro cuanto por más tiempo había permanecido en el cuerpo de estos animales. También se ha sostenido que el ámbar gris era el excremento de los cocodrilos, del elefante marino o principalmente de las ballenas, en especial de las más viejas [...] También se ha dicho que el ámbar gris era una especie de goma que destilan los árboles y que cae al mar, donde se trasforma en ámbar. Otros han aventurado que era un hongo marino, arrancado del fondo del mar por la violencia de las tempestades; otros creyeron que era un producto vegetal, que nacía de las raíces de un árbol que crecía en el mar. Se ha dicho que venía de la espuma del mar; Otros en fin han asegurado que el ámbar gris no era más que miel y cera de los panales que las abejas construían en las hendiduras de los acantilados de la costa de las Indias»

The Real-Life Whale That Gave Moby Dick His Name | Smart News ...
Litografía representando una escena de la caza de un cachalote 


En su inolvidable novela Moby Dick, publicada en 1851, Herman Melville nos dejó este pasaje alusivo al ámbar gris: 

«Dejando caer la azada, metió las dos manos dentro y sacó puñados de algo que parecía jabón blando de Windsor, o un substancioso queso viejo y moteado, muy untuoso y grato sin embargo. Finalmente se puede mellar con el pulgar; y es de un color entre amarillo y ceniza. Y esto, buenos amigos, es el ámbar gris, que para cualquier droguero vale una guinea de oro la onza.» (Melville, 1968, p. 473)

Más recientemente, en la película "El silencio de los corderos" de la novela del mismo nombre de Thomas Harris es el ámbar gris de la carta perfumada que envía a la agente Clarice Starling lo que permite localizar al asesino Hannibal Lecter, ya que el perfume es exclusivo de la Officina di Santa Maria Novella de Florencia.  

El ámbar gris ha sido un fenómeno único durante milenios. La evidencia fósil más antigua de la sustancia data de hace 1,75 millones de años, y es probable que los humanos la hayan usado durante más de un milenio.


Bibliografía

Clarke, R. (2006). The origin of ambergris. Latin American Journal of Aquatic Mammals, 5(1), 7-21. doi: 10.5597/lajam00087

Kemp, Ch. Floating gold: a natural (and unnatural) history of amber gris. University of Chicago Press, 2012, p. 12-13. ISBN 978-0-226-43036-2.


Ruiz Butrón, E. A. (2003). El ámbar de Medina Sidonia en la farmacopea del siglo onceno. Revista Puerta del Sol6, 6. 

Monardes, N. (1580). Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales. Consultado en https://play.google.com/books/reader?printsec=frontcover&output=reader&id=eAtm3cE1smAC&pg=GBS.PP1

Rice, D. W. (2002) Ambergris. (États-Unis). Encyclopedia of Marine Mammals: 20-21.

Sucunza Sáez D. El otro ámbar. El insospechado origen de un apreciado componente en alta ­perfumería https://metode.es/revistas-metode/article-revistes/el-otro-ambar.html



Que és l'ambre gris?







miércoles, 12 de agosto de 2020

El ámbar gris (II): La secreción del cachalote


Peche du Cachalot. Aquatint by Ambroise Louis Garneray (#10504559)




Ambroise Louis Garneray 
y Fréderic Martens 

Pesca del cachalote
(1835)

Aguatinta
New-Bedford Whaling Muséum  
New-Bedford  Mass (EEUU)





En una entrada anterior relataba mi paseo por el zoco de Damasco y del alto precio que me pedían por una pizca de ámbar gris. 

Pero qué es el ámbar gris? 

Lo primero que hay que precisar es que el ámbar gris no tiene nada que ver con el ámbar amarillo, una piedra semipreciosa formada por una resina fósil y apreciada en joyería. 

El ámbar gris (ambre gris) es la solidificación de una secreción producida por el conducto biliar de los cachalotes, muy apreciado en cosmética y perfumería. Los cachalotes (Physeter macrocephalus) se alimentan fundamentalmente de calamares, cefalópodos que están provistos de un pico agudo y resistente.  El estómago de los cachalotes no es capaz de digerir estos picos, que se acumulan en el estómago y pueden irritar su pared. Los cachalotes pueden entonces segregar una sustancia, rica en colesterol que forma un conglomerado con los restos de picos y que puede ser regurgitada por el cetáceo o bien será eliminada por las heces. Estos acúmulos cerosos constituyen el ámbar gris.  

Cuando esta sustancia se acaba de expulsar del intestino del cachalote, desprende un olor desagradable, un color negruzco y una consistencia suave. Bajo el efecto del agua de mar y la atmósfera, el color del ámbar se va aclarando  gradualmente, tomando un aspecto que va del gris plateado al oro amarillo; adquiere una consistencia más dura y se va refinando su olor. Su tacto, parecido a la cera se vuelve más suave y agradable y al final, toma una coloración gris perla, casi blanca. Así que el ámbar debe madurar en el mar, por lo que es inútil cazar cachalotes para obtenerlo. Se calcula que son precisos unos 30 años para que un bloque de ámbar madure. 

El ámbar gris maduro es un material ceroso e inflamable, de color gris, pero con tonalidades variadas como el mármol

Un trozo de ámbar gris
Cuando se acaba de recoger, el bloque de ámbar gris desprende un olor no del todo agradable. Recuerda algo a la boñiga de un caballo. Pero es una fragancia compleja que se intensifica con el tiempo. Se va afinando, adquiriendo notas más redondas, más perfumadas. Un olor peculiar dulce, amizclado y terroso, que aúna maderas, algas y musgos, y que a veces puede acercarse al del tabaco, pero sin perder sus innegables características animales. Pero aparte de su propio olor, tiene el poder de agrupar todas las notas olfativas en una sola, permitiendo una excelente fijación de aromas a cualquier superficie, liberando aquellas fragancia que la componen de forma extendida y haciendo que tenga una mayor duración en nuestro cuerpo. Es por esto que es insustituible en perfumería. 




El ámbar gris es poco reactivo a los ácidos. Si se calienta con alcohol y se deja enfriar se pueden obtener cristales de un terpeno conocído como ambreína. La ruptura por oxidación de la ambreína produce ambrinol y ambroxan, principales responsables de las cualidades olfactivas del ámbar gris. Este último se obtiene actualmente de forma sintética, abaratando considerablemente el coste de cosméticos y perfumes que lo tienen en su composición. 

Lanvin Arpège Eau de Parfum | Douglas.es

El ámbar gris es un ingrediente de aromas 
elaborados por prestigiosas casas de perfumería


Ambar gris





Ambar gris de cachalot



martes, 11 de agosto de 2020

El ámbar gris: (I) En el zoco de Damasco








Fragmentos de ámbar gris


Secreción animal 
(Wikimedia commons)   





En una entrada anterior comentaba lo que eran los pomos de olor, también conocidos como pomas. Hoy dedicaré esta entrada a comentar una experiencia personal que tiene relación con una de las más preciadas sustancias perfumadas que se colocaban en su interior, el ámbar gris y que justificó que también se llamara a los pomos "pomander" (del francés "pomme d'ambre"). 

Hace algunos años, antes de que estallara la guerra de Siria, en uno de mis viajes a Oriente Medio, me encontraba una tarde paseando por el zoco de Damasco. En aquel momento, el país todavía estaba en paz y el zoco lucía en pleno esplendor, exultante de vida. Un ambiente lleno de aromas, de colores, de gente, de movimiento, donde podías encontrar telas fabulosas, perfumes embriagadores, especias exóticas... sumergido en aquel mercado tan especial era fácil evocar las narraciones de las Mil y una Noches. 



Couleurs du souk : Marchés : Vieille ville de Damas : Damas ...
Callejón del zoco de Damasco
Me gusta pasear por los zocos árabes, observar las diversas mercancías, dialogar con los vendedores, perderme por los callejones. Recuerdo aquel zoco como algo extraordinario.  

Yo recordaba que un buen amigo mío, el Dr. Mounir Rachdan, nacido en Alepo de familia palestina y que ha ejercido como médico durante muchos años en Barcelona, preparaba el té con un aroma especial. Era un té aromático como ningún otro. Su olor y sabor evocaba lujosos y sensuales ambientes orientales. El secreto del té de Mounir radicaba en mezclar té negro con pequeñas raspaduras de ámbar gris. Un producto exótico, muy difícil de obtener en los países occidentales. Pero en el zoco de Damasco se podía encontrar. Decidí buscarlo. 


HISTORIA CLASICA: Venta de especias en el zoco de Damasco
Venta de especias en el zoco de Damasco

No era una sustancia fácil de encontrar. Pero tras dar algunas vueltas, y preguntar a unos y a otros, la encontré por fin. Un mercader de especias podía proporcionármelo. Le pedí una pequeña cantidad: necesitaba solamente unos pocos gramos, ya que solamente quería obtener algunas raspaduras para preparar un gran bote de té. El mercader sacó unos trozos de un material céreo de color gris, más bien feo. Sacó una balanza y pesó el producto. Pero el precio que me pedía era astronómico! Reconozco que la tasación me disuadió y finalmente me quedé sin mi ámbar. 

El mercader no me engañaba. Aunque yo no lo sabía entonces, el ámbar gris es una sustancia que alcanza altos precios en el mercado. Un kilo de ámbar puede costar alrededor de los 80-90.000 €. No en vano le llaman el oro de la perfumería. 

En otra entrada del blog comentaremos que es en realidad el ámbar gris, para que se usa y la razón de su elevado precio. 


Ámbar gris, el excremento millonario



lunes, 10 de agosto de 2020

Los pomos de olor

Ticià Retrat de Clarissa Strozzi




Tiziano

Retrato de Clarissa Strozzi
(1542)


Óleo sobre lienzo 98 x 150 cm 
Staatliche Museen. Berlin




En este cuadro de Tiziano se representa a una niña, hija de la nobleza de la época, jugando con su perrito. Se trata de Clarissa Strozzi, hija de Roberto Strozzi y Maddalena dei Medici. La familia vivió exiliada en Venecia entre 1540 y 1542, realizando Tiziano este último año el magnífico retrato que contemplamos. 

La niña aparece de cuerpo entero (algo poco habitual en los retratos de Tiziano) y está ricamente ataviada con un bonito vestido de raso blanco, largo. Lleva un collar y una pulsera de perlas, como para dejar claro su condición de aristócrata. Su cintura está ceñida por un cíngulo de un metal precioso, del que pende una esfera perforada. 


Pomo de olor, con una figura de santo en su interior.
Alemania del Norte o Renania, de finales siglo XV.
Plata parcialmente dorada y esmalte.
Bayerisches Nationalmuseum, Munich.
Estas esferas eran conocidas como pomos de olor y los podemos encontrar en diversos retratos medievales y renacentistas. El nombre de pomo procede del francés pomme (manzana), o pomander y recibían este nombre por su aspecto redondeado.  

El nombre de pomander era porque en su origen los pomos o pomanders contenían una pepita de ámbar gris (pomo + ámbar = pomander) y se le atribuían además virtudes curativas y afrodisíacas. La primera mención de un pomo data de 1174 en un texto en el que se describe un presente ofrecido al emperador Federico Barbarroja por el rey Balduino de Jerusalén, agradeciéndole su ayuda en la lucha contra los infieles. 


Estos objetos se abrían en varias partes, y los compartimentos interiores contenían diversas sustancias aromáticas, perfumes, ámbar, musgo, y a veces incluso hierbas curativas, por lo que perfumaban a su portador y su entorno inmediato. Cuando la persona que lo llevaba se encontraba con un olor desagradable, aproximaba la joya a su nariz y respiraba el aroma. 

Los pomos estaban pensados para llevarlos siempre encima, colgadas del cinturón o de una pequeña cadenita al cuello, listas para abrirse y aspirar los aromas que portaban. Al llevarlos siempre visibles, se fueron convirtiendo en un atributo de ostentación para las clases pudientes, y se empezaron a realizar en materiales ricos, con motivos cincelados, e incluso se decoraban con piedras preciosas.

Pieter Pourbus: Dama con pomo de olor

Su misión protectora estaba inspirada en la incipiente idea de que circulaban "miasmas" que corrompían el aire y que eran la causa del contagio. Una idea que precedió en algunos siglos a la etiología bacteriana (las bacterias no se descubrirían hasta mediados del s. XIX) y que ya encontramos en la obra De contagione de Fracastor. La escasa higiene de la época, la presencia de basuras y excrementos en las calles y sobre todo el olor fétido que producían algunas enfermedades contagiosas, como la peste  (cuyo nombre ha pasado al lenguaje popular como sinónimo de hediondez) hizo que se pronto se relacionara la contagiosidad con el mal olor y que por lo tanto, la solución era contrarrestar la fetidez con sustancias perfumadas. Por esta razón las máscaras con forma de pico de pájaro que llevaban los "médicos de la peste" contenían plantas aromáticas y esencias. 

Una tercera misión, en parte derivada de la anterior era el poder apotropaico o protector de estos pomos de olor, alejando las enfermedades. Ya hemos visto que en otras entradas de este blog que este poder era atribuído a determinadas sustancias, como la piedra bezoar o al coral rojo, que aparece representado en diversas pinturas o esculturas, protegiendo especialmente a niños o mujeres embarazadas de las enfermedades que tan frecuentes eran en aquel tiempo. 


Jacob Cornelisz Van Ootsanen: Retrato de  Jan Gerritz van Egmond van de Dijenborgh, burgomaestre de Alkmaar (circa 1518) (Detalle)


La función apotropaica de estos objetos hizo que se decorasen cada vez más con motivos religiosos y que incluso pudieran albergar en su interior la figurita de algún santo. Con el paso del tiempo incluso se llegó a perder el sentido higiénico o cosmético de estos objetos, y la mayoría de los pomos se convirtieron en pequeños relicarios portátiles, albergando pequeñas reliquias en sus compartimentos.

Pero los pomos no eran exclusivos de la aristocracia, sino que otras clases sociales fueron adoptando su uso, especialmente por su reputada función protectora. Eso sí, la riqueza de los materiales empleados variaba según los estamentos. 

Lucas Cranach el Viejo
Retrato de Johann Friederich
el 
Magnánimo, elector de Sajonia 
(1531) 
Museo del Louvre, París.
Tampoco eran objetos de uso exclusivo de niños o mujeres, ya que los podemos encontrar también representados en algunos retratos de varones. De hecho, existen retratos de importantes personajes públicos del norte de Europa que se hicieron representar luciendo estos objetos, ya que simbolizaban el orden moral y la higiene que debían representar en su posición social. Es el caso de Johann Friederich el Magnánimo, elector de Sajonia, que fue pintado por Lucas Cranach el Viejo (1472-1553). En este retrato el personaje lleva colgando de su cuello un pomo de olor, si bien en este caso tiene una forma de cornucopia en vez de la tradicional esfera.  O el retrato del dux de Venecia Leonardo Loredan, de Bellini, en el que el dux aparece con una larga sarta de pomos de olor con forma de caracol. Efectivamente los pomanders fueron adoptando diversas formas: de cruz, de cráneo, de caracola, de flores, con diversos simbolismos. También a veces se enriquecían con anagramas que reforzaban su poder mágico. 


Gentile Bellini (1501-1504): Retrato del dux Leonardo Loredan.
Óleo y temple sobre tabla. 62 x 45 cm
National Gallery de Londres

Obsérvese el largo colgante de pomos de olor en forma de caracoles.

Una de las sustancias reputadas como protectoras era el ámbar gris, una sustancia que nada tiene que ver con el ámbar amarillo usado en joyería. El ámbar gris tiene una gran tradición en perfumería, especialmente en las seductoras esencias orientales. A hablar de esta sustancia dedicaremos otra de las entradas del blog. 

Pomanders o pomas: la solución medieval al mal olor y a las enfermedades infecciosas