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viernes, 6 de marzo de 2020

Por qué se dice que los reyes tienen "sangre azul"?



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Dante Gabriel Rossetti 

La amada (o la Novia) 
(1865)

Óleo sobre lienzo. 80 x 76 cm

Tate Britain. Londres. 



La expresión "ser de sangre azul" suele ser una manera de referirse a la familia real, a la nobleza o a la aristocracia. Esta frase hecha es muy popular, especialmente en los países occidentales. 

Pero ¿de dónde procede tan curiosa expresión? ¿Es que no tienen sangre roja las clases privilegiadas? 


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La piel blanca dejaba transparentar las venas azuladas.

El origen de este término debe buscarse en el fototipo cutáneo, el color de la piel de las clases altas, que solía ser muy claro. Los nobles no trabajaban de sol a sol como los campesinos y por este motivo lucían una piel mucho más blanca, que pasó a ser sinónimo de aristocracia. La piel blanca dejaba transparentar frecuentemente las venas subyacentes, que aparecían de un color azulado, por efecto Tyndall. En cambio, los siervos y labriegos ocupados en las labores del campo presentaban una piel pigmentada, morena, que no dejaba ver los vasos sanguíneos.  

Este hecho era todavía más evidente en el caso de las damas, ya que se tenía mucho cuidado de que no se expusieran demasiado al sol, ya que el cutis blanco era el máximo atributo de belleza. Cuanto más blanca y fina era la piel, más atractiva resultaba para los caballeros que las cortejaban. La piel blanca y el veteado de las venas azuladas que bajo ella se adivinaban recordaba el mármol más preciado y delicado.

Un origen similar tiene la expresión "príncipe azul" para referirse al príncipe soñado. Aquí el nombre de azul indica un príncipe noble, máxima aspiración de las jóvenes de un tiempo, cuyo arquetipo ha pervivido en los cuentos infantiles y leyendas populares, y que se ha convertido en el arquetipo del amor romántico. 

Pese a dichos y leyendas populares, la sangre de los reyes y nobles, es en realidad roja, como la del resto de los mortales. Están sujetos a las mismas enfermedades y fisiología y nada hay en ellos que les confiera ninguna diferencia con el resto de los humanos. Por eso otorgarles un papel social predominante es algo absurdo, anacrónico y más que cuestionable. 

Tampoco es buena idea seguir cultivando la idea del príncipe azul del amor romántico, de la supuesta existencia de un varón idealizado, “salvador” de la frágil doncella. El sentimiento de amor de la pareja humana debe ser de igual a igual, sin ser posesivo, ni estar envuelto con un falso idealismo edulcorado. El amor es libre, y renovable día a día o no es amor. Solo así podremos parar la trágica lacra social de los cada vez más frecuentes crímenes machistas.


Eres tú el príncipe azul (La Bella Durmiente del Bosque) : 



jueves, 5 de marzo de 2020

Atarse el pene








Atleta griego ofreciendo 
sus armas a Atenea 
 (s. V-IV a.C.)

 Cerámica negra de figuras rojas   
Museo Arqueológico Nacional. Madrid




En esta ánfora griega de figuras rojas aparece un atleta depositando el casco y el escudo en el suelo. En las fiestas Panateneas, se realizaban carreras en las que los participantes corrían armados, llevando más de 40 Kg. de peso encima. El atleta vencedor, al fin de la carrera, ofrecía su armamento a la diosa Atenea, escena que probablemente es la que recoge la cerámica. 


Atleta recibiendo un premio,
mientras recoloca su cinodesma
El atleta, ya sin casco ni rodela, aparece desnudo. Pero llama la atención la curiosa curvatura de su pene, así como la cinta que lleva entorno a su cintura. ¿cuál es la causa?


En la Antigua Grecia, los atletas competían desnudos, lo que no les suscitaba ningún pudor. Sin embargo, mostrar el glande del pene descubierto se consideraba obsceno. Por eso tenían una curiosa costumbre: se ataban el prepucio.  Así impedían la "desnudez" del glande, que podía resultar impúdica y ofensiva. 

A esta práctica era conocida con el nombre de "nudo de perro" o cinodesma (κυνοδέσμη, de κύων "perro" y δεσμός "nudo"). Para llevarla a cabo usaban una tira de cuero, una estrecha cinta o un hilo, que anudaban en el akropóstion, la parte del prepucio que sobresale del pene. En griego antiguo usaban dos palabras para referirse al prepucio: el posté (ποσθἡ), que recubre el pene, incluido el glande, y el akropóstion (ἀκροπόσθιον), el extremo que sobresale. Por cierto que la palabra posté ha dado lugar al término médico postitis (inflamación del prepucio) y a balanopostitis (inflamación del glande y del prepucio).  A veces los médicos olvidamos de donde proceden los vocablos que usamos y es bueno refrescar la memoria de vez en cuando. 


     Atleta con una visible cinodesma con lazo          
La tira de cuero se podía atar alrededor del vientre, o bien sujetarse con un lazo a la base del pene, y en este caso quedaba curvado. Otra modalidad era sujetar el pene en curva hacia abajo, atando la cinodesma alrededor de la pierna. De esta manera se evitaba que durante el ejercicio quedara el glande a la vista.  

Algunos atletas llegaban incluso a perforarse el prepucio (infibulación) para poder sujetar más firmemente la púdica tira de cuero. Además del decoro, probablemente el cinodesma, al sujetar el pene les proporcionaba cierta "comodidad" durante los ejercicios, evitando el balanceo del miembro.  


La primera alusión a esta costumbre aparece en la literatura del s. V a.C., en la obra satírica Theoroi, de Esquilo, de la que se conserva una parte.  También disponemos de muchas cerámicas áticas con imágenes que documentan esta práctica. 

Relieve de atleta sosteniendo un aríbalo con aceite
antes de lavarse. Se observa un prepucio
con una notable fimosis. 
De todos modos, debemos aclarar que no todos los atletas recurrían al "nudo de perro". Ciertamente muchos atletas afectos de fimosis (estrechez del prepucio que impide la retracción del mismo) no necesitaban este pudoroso recurso. Por las representaciones que han llegado hasta nosotros la fimosis debía ser frecuente entre los griegos. 
A diferencia de otras culturas, como la judía o la egipcia, los griegos no practicaban la circuncisión, y en las imágenes que han llegado hasta nosotros pueden verse prepucios largos y siempre cubriendo el pene. 

Atleta procediendo al cinodesma antes de competir
   
Otra cuestión que muchas veces se plantea es la razón de que en las figuras masculinas griegas (tanto en esculturas como en cerámicas), los genitales aparecen de pequeño tamaño. Esta es una cuestión que más que desde el punto de vista anatómico debe abordarse desde la visión simbólica, que tanta importancia tenía en la Antigüedad y que solemos olvidar al contemplar las civilizaciones del pasado. Para los griegos el varón modelo era el hombre culto, refinado y espiritual, que sabía controlar sus instintos e impulsos sexuales, lo que se representaba reduciendo el tamaño de sus genitales. En cambio, cuando se trataba de sátiros, personajes bestiales caracterizados por su lascivia se representaban con grandes falos para evidenciar su descontrol, su incontinencia y su desenfreno sexual. 

Este valor queda de manifiesto en la obra Las nubes de Aristófanes cuando se enumeran los atributos ideales en un hombre modelo: 
«Pecho sano, 
anchos hombros, 
lengua corta, 
glúteos fuertes 
y miembro pequeño».


Cerámica que muestra a Hércules luchando contra unos egipcios. Hércules (a la izquierda) muestra el pene intacto, con prepucio. A la derecha, el egipcio que está en pie aparece mostrando el pene circuncidado. (Imagen facilitada por Jaume Ripoll)


Sátiro con un falo de enormes dimensiones, para poner de relieve su lascivia y su incontinencia sexual. Cerámica ática de figuras rojas. Altes Museum. Berlín. 


Cerámica que muestra a un atleta atándose el cinodesma





Bibliografía



Osbourne, Robin (2004). Greek History. Londres y New York: Routledge. p. 10. 

miércoles, 4 de marzo de 2020

El piercing más antiguo del mundo

Tembetá de tipo discoidal en la cerámica de la cultura moche, como los usados por la tradición bato.





Personaje luciendo un labret 
bajo el labio inferior

Cerámica mochica.  



Un tembetá es una varilla de metal u otra sustancia que llevan en el labio inferior los miembros de algunas tribus amerindias. Etimológicamente deriva de la lengua guaraní tembé = labio e itá = piedra. En Argentina se le llama también barbote. Se trata de una modificación corporal consistente en la perforación del labio (piercing), generalmente como un rito de paso a la edad adulta y destinada a llevar un labret, como se conocen a las joyas, abalorios u otros adornos en esta parte del cuerpo. En realidad era un amuleto muy importante para ellos más que un adorno. Por este motivo se colocaba cerca de la boca, lugar de entrada de las fuerzas maléficas.


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Mujer Turkana actual (Kenya) con piercing labial tradicional
Hombre de la tribu de los Karos (Etiopía) con piercing labial (lebret) tradicional.
(Fotografía gentileza de la Dra. Rosa Dinarés).  

Hasta ahora se creía que este tipo de modificaciones corporales se practicaban desde el Neolítico. Pero recientemente (enero de 2020) ha aparecido un estudio en American Journal of Physical Anthropology en el que se aportan las pruebas del que probablemente sea el primer caso de piercing conocido (entre el Pleistoceno tardío y el primer Holoceno). Es decir, su práctica se remonta a tiempos mucho más remotos, hace unos 20.000 años. 


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Máscara haida (Islas Haida Gwaii, frente a Columbia Británica)
con un lebret de concha de abalone
Mujer mursi con el típico plato labial, modificación corporal tradicional en su etnia (Etiopía)
(Fotografía gentileza de la Dra. Rosa Dinarés).

Los autores del trabajo estudiaron el esqueleto de un hombre de 25-35 años que vivió en África Oriental, concretamente en la región de Olduvai, en Tanzania, a finales del Pleistoceno. Esta etapa corresponde a la Edad de Piedra tardía africana (en la misma época, en Europa, mucho más retrasada culturalmente se vivía el Paleolítico superior). El esqueleto en cuestión, conocido como OH1 (Homínido 1) había sido exhumado en 1913. Tras un estudio superficial realizado en la década de 1930, los huesos de OH1 habían sido olvidados. Pero recientemente un equipo de investigadores, encabezados por John C. Willman, del Laboratorio de Prehistoria de la Universidad de Coimbra (Portugal), ha realizado un nuevo estudio, prestando especial atención a los dientes. El objetivo del estudio era estudiar el desgaste y las alteraciones producidas por la masticación de los alimentos o al uso de los dientes como herramientas (para aplastar fibras vegetales, por ejemplo).
    
La mandíbula estudiada, con numerosas erosiones en el hueso producidas por un labret. 


Durante el estudio procedieron a estudiar las superficies dentales con la ayuda de un microscopio electrónico de barrido. Fue así como pudieron constatar que las facetas externas de los molares y premolares de la mandíbula presentaban alteraciones por roce repetido. No parecían imputables a la abrasión de materiales fibrosos ni por limado de los dientes (fenómenos bien descritos en la literatura etnográfica) sino que parecían producidos de forma involuntaria por la fricción continua de un piercing, o de un labret


Mujer con labret (Etiopía). Fotografía gentileza de la Dra. Rosa Dinarés. 

Adjuntamos en este post algunas fotografías de labrets, piercings y dilataciones practicados por algunas etnias de Etiopía, realizadas por la Dra. Rosa Dinarés, gran viajera y egiptóloga, además de buena amiga y seguidora habitual del blog. Desde aquí quiero agradecer el material gráfico que nos ha suministrado y que hace mucho más interesante nuestro blog. Muchas gracias, Rosa!


Dilataciones de lóbulos de la oreja (Etiopía).  Fotografía gentileza de la Dra. Rosa Dinarés. 









martes, 3 de marzo de 2020

Mis recuerdos del dermatólogo Robert Degos







Robert Degos, ante el microscopio 



Fotografía en B&N
Bibliothèque Henri Feulard. 
Hôpital Saint-Louis. Paris.  



Al hablar de Robert Degos me es imposible desligarlo de mis recuerdos de juventud. En mis ya lejanos tiempos de médico residente, cuando me estaba especializando en Dermatología, Robert Degos era un referente universal de esta especialidad. Era el catedrático, el gran jefe del Hospital de Saint-Louis de París. Yo había tenido la ocasión de asistir a su consulta en el hospital, así como a las conferencias magistrales que impartía y a los congresos que se organizaban anualmente en este centro asistencial de la ciudad del Sena. Fue una gran oportunidad para mí poder vivir en primera persona los últimos años del gran profesor. 

Recuerdo a Degos en el hospital, esbozando siempre una sonrisa algo ladeada, con su bata blanca sobre el chaleco, y su habitual pajarita; su inquisitiva mirada profunda bajo sus cejas espesas; y su barba rala limitada al mentón, que frecuentemente se acariciaba mientras meditaba o comentaba los desafíos diagnósticos. 

En aquel tiempo, Degos sentaba en la primera fila del anfiteatro del hospital (en el pabellón Gougerot, anteriormente dedicado a las enfermedades de transmisión sexual) a los principales dermatólogos de Europa. Allí se sentaban eminencias venidas de Alemania, Polonia, Italia, Gran Bretaña, Holanda, España, Portugal... recuerdo haber visto allí a los grandes nombres de la Dermatología mundial. Entre ellas algunas quedaron en mi recuerdo: Braun-Falco, Korting, Marchionini, Nasemann, Stoughton, Jablonska, Nazzaro, Panconesi, Valenzano, Cabré, Piñol, Mascaró, Gay Prieto, Juvenal Esteves, Poiares Baptista, Bazex, Thivolet... El Profesor Degos, flanqueado por sus inseparables adjuntos Jean Civatte y Serge Belaïch hacía pasar a un paciente de diagnóstico difícil y esperaba los comentarios de los expertos. Los principiantes como yo nos situábamos en las últimas filas, escuchando y tomando apuntes. Recuerdo que a veces usábamos unos pequeños prismáticos para ver mejor. 

Asistí a algunas de estas sesiones -casi litúrgicas- y a diversas comunicaciones del Prof. Robert Degos. también tuve oportunidad de asistir a la sesión homenaje que se hizo cuando se jubiló, en el marco del Museo de Cera del Hospital de Saint-Louis, en el que se hizo entrega de la medalla conmemorativa que se había acuñado para la ocasión. Fue un honor para mí asisitir a tan magno acontecimiento. 
Medalla conmemorativa de la jubilación
de Robert Degos. R.B. Baron, 1976.

Robert Degos (1904-1987) fue interne des Hôpitaux de París en 1927 y se formó en el Hospital Broca. En 1931 Bichon, como le llamaban entonces cariñosamente sus compañeros, pasó al 
Hospital Saint-Louis, trabajando primero en en el Servicio del Prof. Milian. A partir de 1933 ocupó el cargo de Jefe clínico en el Servicio de Henri Gougerot. Degos llegó a ser el primer Jefe de Servicio de Dermatología en 1951 y catedrático de esta especialidad. Fue Secretario general de la Société française de Dermatologie et de Syphiligraphie de 1943 hasta su jubilación en 1976, siendo durante todo este tiempo el líder incuestionable de la Dermatología Francesa. 

Hizo diversas aportaciones a la Dermatología, entre las que destaca la descripción de la papulosis atrófica maligna conocida también como enfermedad de Degos (1942); la genodermatosis en escarapelas (1947); y el acantoma de células claras de Degos (1962).

La papulosis atrófica maligna había sido descrita un año antes por Köhlmeier, por lo que a veces también se le llama enfermedad de Köhlmeier-Degos. Se trata de una enfermedad muy rara de origen desconocido, más frecuente entre los 20 - 50 años, que está causada por una arteritis oclusiva de los vasos de pequeño y mediano tamaño, por la hiperplasia de las células endoteliales. El flujo sanguíneo se restringe, produciéndose lesiones cutáneas características que pueden durar desde semanas a años. Aunque a veces este trastorno se limita a la piel, en otras ocasiones hay una afectación sistémica, especialmente en el tracto digestivo. Con menos frecuencia puede haber lesiones oculares, y alteraciones del sistema nervioso (accidentes cerebrovasculares, lesiones espinales, mononeuritis múltiple, epilepsia, cefaleas, o desórdenes cognoscitivos).

El libro de Dermnatología de Robert Degos,
"le vieux livre rouge des français"
Las lesiones cutáneas de la enfermedad de Degos son máculas o pápulas de forma variable, localizadas en tronco y en la zona superior de brazos y piernas. Comienzan por una zona rojiza, y progresivamente toman un color blanquecino central. A veces se acompaña de prurito. En general tiene mal pronóstico. Por cierto, que la cierto, que la papulosis atrófica maligna de Degos fue el motivo de un capítulo de la serie televisiva "House" (Serie HOUSE M.D. Temporada 6, Episodio 5, "Instant Karma").  

Además de describir esta enfermedad, Robert Degos escribió un tratado, Dermatologie, que fue durante muchos años 
"la biblia de todos los dermatólogos franceses durante varias décadas y refleja el tipo de Dermatología que el Prof. Degos practicó, conceptualizó y enseñó" (Seurat). 
El libro publicado por primera vez en 1951, se iba poniendo al día por fascículos anuales (hasta 1981), por lo que estaba siempre al día y eso explica su pervivencia en el tiempo. Coincidió en el tiempo con la revolución de mayo del 68, años en los que el libro rojo de Mao fue un best-seller político para ciertos sectores de la izquierda más radical. Y como el tratado de Dermatología de Degos estaba encuadernado en un llamativo color rojo, algunos dermatólogos galos se referían, con mucha sorna, al libro de Degos  como "Le vieux livre rouge des français" (El viejo libro rojo de los franceses). Bromas aparte, el tratado sirvió para formar a todos los dermatólogos de la escuela francesa de Dermatología y a los de muchos otros países, como fue mi caso, por ejemplo. 

Han pasado muchos años desde aquellos lejanos días en los que pude aprender del Prof. Degos, pero fue tanta la impronta que dejó en mi que aún hoy, cuando voy a París y me acerco al viejo hospital Saint-Louis me parece que voy a oír su voz, grave y potente, retumbando tras las paredes del venerable edificio.  


Bibliografía


Degos R, Delort J, Tricot R. "Dermatite papulosquameuse atrophiante". Bulletin de la Société Française de Dermatologie et de Syphiligraphie (1942) 49:148–50

R. Degos, J. Delort, J. Civatte, A. Poires Baptista:
Tumeur épidermique d'aspect particulier: acanthome à cellules claires.
Annales de dermatologie et syphiligraphie, Paris, 1962, 9: 361-371.


Degos R. Dermatologie. Paris: Masson, 1951.



High WA, Aranda J, Patel SB, Cockerell CJ, Costner MI (junio de 2004). «Is Degos' disease a clinical and histological end point rather than a specific disease?». J. Am. Acad. Dermatol. 50 (6): 895-9.

Saurat JH (1987). "In memoriam Professor Robert Degos (1904-1987)". Dermatologica175 (6): 265–6.


Sierra, X. Historia de las relaciones entre la dermatología española y la francesa  http://sfhd.chez.com/ecrits/relfe.htm


Scheinfeld N. (2007) Malignant atrophic papulosis. Clinical & Experimental Dermatology.  5 : 483-487.





House MD. Instant Karma (trailer)


lunes, 2 de marzo de 2020

El visir Hemiunu: ¿ginecomastia o lipomastia?








El visir Hem-iunu sentado 
                                              U36O28A50

(circa 2580 a.C.)


Estatua en piedra caliza, procedente de Guiza. 
Roemer and Polizaeus Museum. Hildesheim. 




Hem-iunu fue un visir del faraón Keops (o Jufu) que fue el segundo soberano de la IV dinastía y que reinó del 2589 al 2566 a.C. Hem-iunu era hijo de la princesa Atet y de Nefermaat, pertenecientes a la familia real.

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La de Keops es la mayor de las pirámides y por esto
recibe el nombre de "la Gran Pirámide"

Keops es muy conocido porque es el faraón sepultado en la Gran Pirámide, la mayor de las tres famosas pirámides reales de Guiza. Hem-iunu mandó construir una gran mastaba para ser sepultado en un lugar cercano a la pirámide de su faraón. Esta mastaba (G4000) fue excavada por el equipo del arqueólogo alemán Hermann Junker a principios del siglo XX. En ella, Hem-iunu aparece identificado como "Maestro o Jefe de los Escribas del Rey". Algunos egiptólogos han planteado la hipótesis de que tal vez Hem-iunu podría haber sido el arquitecto de Keops y por lo tanto el constructor de la Gran Pirámide, pero lo cierto es que su título sólo habla de que era el jefe de los escribas reales y en otro se le acredita como "Capataz de todas las Obras del Rey". Pero ni una sola vez es mencionado como "Arquitecto o Constructor del Rey".

Pequeña estatua sedente de KEOPS esculpida en marfil. Segundo faraón de la Dinastía IV perteneciente al Imperio Antiguo. Reinado 2589 a 2566. Ordenó erigir la Gran Pirámide de Guiza, la única de las siete maravillas del mundo que todavía se conserva. Procedente del Templo de Osiris en Abydos se exhibe en el Museo Egipcio de El Cairo.
Estatuilla de marfil del faraón Keops, segundo
faraón de la IV dinastía (Reino Antiguo)
Reinó
del 2589 al 2566 a.C.
En el interior de la mastaba se encontró una estatua sedente del visir casi intacta, en piedra caliza. Es uno de los escasos ejemplos de estatuaria civil de esta época. Hem-iunu aparece con un perfil aguileño.  

Una de las características que llama la atención es que  presenta un pecho muy desarrollado, casi femenino. Parece que podría tratarse de un caso de ginecomastia, una alteración consistente en un desarrollo del tejido mamario, que en el caso de los varones es patológico. Este trastorno suele estar asociado a una hiperprolactinemia (exceso de prolactina en sangre, hormona que también se sintetiza en el sexo masculino).

Claro que también podría ser simplemente una lipomastia, acúmulo de tejido graso en la zona de las mamas, que también es bastante frecuente en la obesidad masculina. De hecho, es evidente que Hem-iunu presenta una cierta obesidad, que era considerada como una señal de éxito social y de posición elevada entre los antiguos egipcios. La distinción entre ambos diagnósticos se realiza actualmente con una mamografía, aunque naturalmente no es posible realizarla en una estatua. Por eso nos quedaremos con una duda razonable sobre la auténtica patología que afectaba al visir Hem-iunu.