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viernes, 19 de febrero de 2021

Grabados satíricos contra la vacuna

 





James Gillray

La marca de la viruela de la vaca o Los maravillosos efectos de la nueva inoculación.
(1802) 


Grabado a color. 
British Museum. Londres. 


En otra entrada anterior me refería a Edward Jenner (1749-1823) y a la historia de como llegó a descubrir la vacuna antivariólica, la primera vacuna. También comentaba la oposición que surgió al principio, tanto a nivel popular como en algunos círculos médicos. Incluso desde los púlpitos de las iglesias se predicaba contra la vacuna que era presentada como anticristiana por ir en contra de los designios de Dios y de la Divina Providencia. 

La campaña contra la vacuna encontró también un clima hostil en algunas publicaciones periódicas, proliferando también grabados satíricos y chistes. La mayoría de estos libelos gráficos insistían en la idea de que la vacuna era capaz de hacer mutar la anatomía humana, que adquiría así ciertos caracteres propios del ganado vacuno (cuernos, rabo, cabeza bovina, etc.). esta idea, que atemorizaba a la plebe ignorante era además muy fácil de representar en dibujos y caricaturas. 



El famoso caricaturista inglés James Gillray (1757-1815)


La caricatura más famosa es la de James Gillray (1757-1815), con la que encabezamos esta entrada, y que se ha reproducido hasta la saciedad como muestra de la resistencia que encontró Jenner al principio de proponer su método de inmunización. Gillray, un dibujante satírico inglés muy popular por sus mordaces sátiras políticas,  se distinguió porque sus dibujos eran de gran nivel artístico, que ha sido reconocido por muchos historiadores y críticos de arte.  

La ilustración de Gillray es una parodia de un centro de vacunación. A la izquierda se observa una multitud de trabajadores humildes que hacen cola para entrar. En el centro, una mujer sentada en un sillón, con cara de miedo. A su lado está el doctor. Muchos identifican a este médico como Jenner, aunque según otros lo ponen en duda e interpretan que es el Dr. George Pearson, que trabajaba en St. Pancras la institución benéfica que se representa. El médico está sosteniendo el antebrazo derecho de la mujer mientras le realiza una excoriación con un cuchillo. A su lado se encuentra un niño deforme, que sostiene un cubo con la inscripción “vacuna caliente de vaca”, un escudo en la manga con el nombre de la institución y en la bolsa del saco un panfleto con el título “Beneficios del método de la vacunación”. 

Alrededor de los personajes centrales se encuentran algunas personas ya vacunadas y que presentan algunos terribles efectos secundarios: de diferentes partes de sus cuerpos y orificios naturales salen y brincan pequeñas vacas. Incluso podemos ver a una mujer embarazada, con una vaca que le sale de la boca. En la parte posterior derecha hay un hombre con indumentaria de carnicero, con cara de desesperación al ver los cuernos que le están creciendo en la frente. Junto a la puerta, un asistente arrogante, con gesto despectivo, administra con un gran cucharón el contenido de un recipiente que está sobre una mesa de despacho, sobre la que pueden verse jeringas y botellas. En la pared hay un cuadro, que con sutil ironía muestra un ternero de oro y alrededor el pueblo arrodillado, adorándolo, estableciendo así una relación entre el episodio bíblico de la idolatría del becerro de oro y los defensores de la vacuna. Es decir, se acusa a los partidarios de la vacuna de estar adorando a un ídolo, a una falsa verdad, con cierta dosis de fanatismo. 

La segunda ilustración satírica que comentaré es la titulada "Cuidado con la vacuna!" un grabado francés de finales del s. XVIII. El advenimiento de la vacuna se representa aquí como la llegada de una carroza triunfal. En ella podemos ver sentada la figura de una quimera, una especie de sirena, híbrido de mujer y pez, de repugnante color verdoso y con muestras evidentes de viruela en todo el cuerpo. El carro está tirado por una vaca (referencia a la vacuna). 

Un personaje con un gran capirote, representado como un mago, monta la vaca, aludiendo a los médicos "charlatanes" que proponen remedios supuestamente milagrosos. Otro personaje, ayudante del anterior, va montado en un burro (una alusión a la ignorancia) y blande amenazador una gran jeringa, ante unos niños que huyen aterrorizados.  



"Cuidado con la vacuna!" Grabado francés de finales del s. XVIII. 

El siguiente grabado está editado por Depeuille, en París (circa 1800), pero no conocemos a su autor. La sátira aquí estriba sobre el propio nombre de la vacuna, el nuevo método de Jenner, que toma el nombre de la vaca. En el grabado, un investigador toma una muestra patológico de un pavo (dindon, en francés) y le impone el nombre de dindonnade (que podríamos traducir como la "pavuna"), presentándola como "la rival de la vacuna". Se ridiculiza pues la idea de inocular productos patológicos de animales enfermos a los humanos, que fue uno de los argumentos más habitualmente usados por los contrarios de la vacunación. 



Grabado anónimo, editado por Depeuille. París (circa 1800). 


Otro grabado francés, La vaccine (La vacuna) representa a un médico vacunando a un niño. Un personaje intenta distraer al niño con una marioneta ante la mirada complacida de sus familiares. En este grabado, más benévolo, no encontramos propiamente una crítica a la vacunación, sino en todo caso a la conveniencia de distraer a los niños para evitar lloriqueos innecesarios al notar el dolor del pinchazo de la aguja.  


La vaccine (la vacuna). Otro grabado satírico francés (1797). 


En otro grabado se alude al origen de la vacuna. No es una crítica, propiamente dicha, sino que se expone con personajes caricaturescos y gestos exagerados a los médicos tomando el material para la vacuna: o de la ubre enferma de una vaca o de las manos contagiadas de viruela vacuna de una ordeñadora. 



Grabado francés. El origen de la vacuna. 



En el siguiente grabado, editado en 1802 en Inglaterra, el nuevo tratamiento es simbolizado por un monstruo, con cuernos bovinos y con el cuerpo y la parte trasera parecidos a los de una vaca. Sus fauces abiertas se asemejan a las de un cocodrilo con afilados dientes, y tiene garras de león y las orejas dentadas. Una verdadera quimera que advierte de los supuestos peligros de introducir material patológico animal en los humanos y los riesgos de una fantasiosa "hibridación". El cuerpo del monstruo está cubierto de úlceras en las que puede leerse el nombre de diversas enfermedades y males: 'Peste', 'Úlceras fétidas', 'Lepra', 'Caja de Pandora'




Un grabado inglés de 1802, titulado Vaccination (Vacunación) en el que se acusa a la vacuna de modificar el cuerpo humano, que adquiere rasgos bovinos.
British Museum. 


A la izquierda, tres doctores, con cuernos y colas de vaca (las modificaciones anatómicas son, como podemos ver una constante) arrojan el contenido de unas cestas repletas de pequeños bebés desnudos a las ávidas mandíbulas del monstruo, en una velada acusación de que la vacuna arroja a los niños a sufrir la enfermedad que se quiere evitar. Edward Jenner puede identificarse con el médico de cuyo bolsillo sale un documento con la inscripción '£ 10,00 [0]', una alusión a la subvención que le otorgó el Parlamento en junio de 1802. El monstruo defeca un gran número de bebés que ya han adquirido cuernos y cola al estar en contacto con su intestino. A la derecha, otro médico con cuernos, apoya un pie sobre un  volumen de 'Lectures on Botany', y va cargando los niños con cuernos en un carro de estiércol. 

Al fondo del grabado se ve una colina en la que hay un templete con la inscripción "Templo de la fama" del que desciede un grupo de personajes, sin duda los que introducen las novedades científicas. 



"Admirable efecto de la vacuna" Grabado pintado a mano (1801) 

Otro grabado pintado a mano (1801) es el titulado "Admirable effet de la vaccine" (Admirable efecto de la vacuna). En este caso la ilustración va acompañada de unos versos satíricos en los que se relata la historia de un individuo que era vacunado repetidamente por un joven y apuesto médico, a quien la esposa del paciente atendía con mucho entusiasmo. Por efecto de la vacuna le crecieron dos cuernos en la frente al paciente marido. La esposa le pasa disimuladamente el estuche de vacunación con la lanceta al atractivo doctor para que le siga vacunando y así, al tiempo que le explica que los cuernos pueden ser un efecto adverso de la vacuna, la adúltera pareja tiene más ocasiones para vivir sus escarceos amorosos. 

El mito de que la vacuna produzca  características de bóvidos a los vacunados se relaciona fácilmente con los "cuernos" que suelen atribuirse simbólicamente al adulterio del cónyuge, y dan lugar a chanzas y burlas de todo tipo. 



Le Docteur Vaccinando. Grabado francés de 1799


Otro aguafuerte parisino de la época, estampado por Bonneville, se titula Le Docteur Vaccinando. En él aparece un médico que está a punto de producir las escarificaciones de la vacuna en el brazo de una dama. La dama, de edad madura y rostro poco agraciado lo mira con pícara expresión y alguna esperanza. El pie de la lamina especifica: "Preservando con su nuevo método a Mme. Ango de los estragos de la viruela". Una clásica sátira sobre los líos amorosos entre médicos y damas de ciertas clases sociales. 

Finalmente el último de los grabados satíricos que aportamos representa a Jenner como vencedor al imponerse la práctica de la vacuna. En un paisaje desolado con una madre y sus hijos infectados de viruela y algunos moribundos con la terrible enfermedad, aparece Jenner a la derecha junto con otros defensores de la vacuna como Thomas Dimsdale y George Rose. Uno de ellos porta una lanceta para realizar la vacunación. Jenner lleva el pliego de sus escritos. Un ángel acude con una corona de laurel, símbolo del triunfo, a coronar a Jenner como el "Preservador de la raza humana"

A la izquierda el grupo de los detractores de la vacuna, charlatanes generalmente partidarios del sistema antiguo, la variolización, que había introducido Lady Montagu. Como que en este método también se realizaban escarificaciones con lancetas, aparecen llevando estos instrumentos, todavía ensangrentados.  El grupo se retira vencido por la evidencia de la nueva vacunación salvadora, no sin intentar expandir la enfermedad por el aire, con el fin de aumentar su próspero negocio. 



Los vacunadores vencen a los críticos. Grabado inglés. Wellcome Collection.


El éxito cosechado por la vacuna hizo de Edward Jenner un médico famoso y lo colmó de premios y de honores. Aunque el siguió viviendo modestamente en su pueblo su fama fue legendaria y su nombre y su imagen se reprodujeron repetidamente. Como prueba aporto un cromo publicitario, de los que aparecían en una marca de achicoria. Estampas como las de los cromos  de futbolistas o de estrellas de cine que aparecían hace algunos años en las chocolatinas y que eran coleccionados por los niños de aquel tiempo. Un ejemplo de la popularidad que pudo alcanzar un hombre de ciencia como el inventor de la vacuna.



Tras la popularización de la vacuna la figura de Jenner alcanzó mucha fama. 
Aquí vemos su retrato reproducido en un cromo publicitario de achicoria. 
 

jueves, 18 de febrero de 2021

Edward Jenner y la vacuna antivariólica





John Raphael Smith

Retrato de Edward Jenner 
(1800) 


Pastel sobre vitela. 42,3 x 33,2 cm
Wellcome Collection. Londres. 



Estamos inmersos en la esperada campaña de vacunación para la COVID19. no se habla de otra cosa, y se ve la vacuna (las vacunas en este caso) como la esperada solución a la pandemia que ha marcado nuestra vida, la economía y la sociedad. Y es que las vacunas han sido uno de los avances más importantes de la Medicina y tal vez el que ha salvado más vidas en toda la historia de la Humanidad. La idea primigenia de la vacunación la debemos al empeño y a la investigación de un hombre, Edward Jenner (1749-1823). Un modesto médico rural que con escasos medios, revolucionó para siempre el curso de la historia. Actualmente gracias a la vacuna de la viruela, esta enfermedad es la única hasta hoy que se ha erradicado por acción médica. Tal vez por eso, recientemente, mi amigo el Dr. Jaume Padrós, presidente del Colegio de Médicos de Barcelona y habitual lector de este blog, me sugirió que dedicara un comentario a la historia de Jenner y de la obtención de la primera vacuna. 

Edward era el octavo de los nueve hijos del clérigo anglicano Reverendo Stephen Jenner, vicario de Berkeley. Cuando tenía cinco años y con solo dos meses de diferencia, murieron su madre y su padre. Edward Jenner quedó bajo la tutela de su hermano mayor y fue educado por sus hermanas y recibió clases en la escuela del pueblo. 

Cuando contaba ocho años de edad, surgió un brote de viruela en la zona y Edward fue sometido a una técnica llamada variolización, un método que había sido introducido en Inglaterra por la diplomática Lady Montagu, que lo había visto realizar en Oriente. La variolización consistia en poner costras de viruela sobre una herida practicada en la piel. A Edward le encerraron a continuación junto con otros niños sometidos al mismo tratamiento en un establo maloliente, con poca iluminación y sin ventilación, donde tenían que comer, dormir y hacer sus necesidades por cuarenta días. Esto fue una traumática experiencia para él.   


Robert A. Thom: Jenner poniendo la primera vacuna a James Phipps (1796). 


En 1761, el joven Edward se trasladó a Sodbury, donde empezaría su formación como cirujano y farmacéutico bajo las órdenes del médico del pueblo, Abraham Ludlow. Allí Jenner oiría por primera vez, en boca de una ordeñadora de vacas, la siguiente afirmación: 
"Yo nunca tendré la viruela porque he tenido la viruela de las vacas. Nunca tendré la cara marcada por la viruela". 
Y sería precisamente gracias a esta creencia popular que le transmitió la humilde vaqueriza la que llevó a Edward Jenner a descubrir la vacuna contra esta enfermedad. 

En 1770, Edward realizó estudios de Medicina en el Hospital de San Jorge de Londres, donde fue discípulo del famoso cirujano y anatomista John Hunter, convirtiéndose primero en su alumno preferido y con el tiempo en uno de sus mejores amigos, una amistad que perduraría hasta el fallecimiento de su mentor.

Edward se licenció en Medicina, aunque también cultivaba otras aficiones como la de escribir poesía y la de tocar el violín. 

En la época en que Jenner regresó a Berkeley, la epidemia de viruela que afectaba a la población ya había provocado numerosas muertes en todas las capas sociales, e incluso había acabado con la vida de reyes y dignatarios. . Incluso se había usado como arma bélica en la colonización de Norteamérica

Como todos los médicos de entonces, Jenner practicaba la variolización, y observó que las personas que se había contagiado de la viruela bovina tenían una reacción más débil a la variolización. Esto le hizo recordar lo que le había dicho años antes la lechera de Sodbury, y así postuló que el contacto que tenían las lecheras al ordeñar con las ampollas de las ubres de las vacas (viruela bovina) tenía un efecto protector. 



Ernest Board: Jenner poniendo la primeravacuna al niño James Phipps. 
Óleo sobre lienzo 65 x 92. Wellcome Collection. Londres



El 14 de mayo de 1796, Jenner decidió comprobar su teoría, y decidió inocular a un niño de ocho años llamado James Phipps un poco de material infeccioso obtenido de una persona con lesiones de viruela bovina. El pequeño desarrolló una fiebre leve que desapareció a los pocos días. Unos meses más tarde, Jenner puso en práctica la prueba definitiva para erradicar la epidemia. Volvió a inocular a James Phipps, pero esta vez con viruela humana para comprobar si el niño desarrollaba la enfermedad. Los resultados le dieron la razón:  el niño ni contrajo la enfermedad ni murió.

Tras repetir el experimento en 23 personas más, con éxito, y comprobar también que podía inocular la viruela vacuna de unos a otros, Edward Jenner decidió comunicar sus resultados al Real Colegio de Cirujanos de Londres. Sin embargo, los científicos de esta institución encontraron sus ideas excesivamente revolucionarias y se opusieron a aprobar el tratamiento aduciendo que con este método "los pacientes podrían convertirse poco a poco en vacas"


El manuscrito de Jenner dando cuenta de su investigación al 
Real Colegio de Cirujanos de Londres, y que fue rechazado por la Sociedad. 
(Tomado de Wikipedia) 



Giulio Monteverde: Jenner vacunando a su hijo.
Galleria Nazionale di Arte Moderna de Roma. 



Durante dos años los experimentos sufrieron una interrupción, ya no había casos de la enfermedad de la viruela vacuna, que suministraban el material necesario para la "vacuna". Pero cuando en 1798 reapareció la enfermedad en la cabaña bovina, Jenner reanudó sus experiencias. Confiado en que su descubrimiento y el tratamiento administrado era el correcto, Jenner llegó a inocular la vacuna a su propio hijo de 11 meses de edad, logrando los mismos buenos resultados.  Como sus trabajos eran rechazados sistemáticamente por las publicaciones científicas, decidió publicar por su cuenta un opúsculo titulado Investigación sobre las causas y los efectos de la viruela vacuna (An Inquiry into the causes and effects of Variolae Vaccinae. A Disease discovered in the some of the Westhern Countries of England) . Jenner propuso designar su método con el término "vacuna"del latin "vacca" (vaca), ya que procedía de la enfermedad de los bóvidos, un término que sería usado después profusamente en Medicina. No podía explicar la razón por la que el método era efectivo, pues aún no se podía ver el virus con los microscopios de la época, pero lo había comprobado experimentalmente. 


Cubierta del opúsculo "Inquiry into the causes..." de Edward Jenner
(Londres, 1798) en el que se aportan los datos obtenidos en la
investigación de la primera vacuna antivariólica


Aunque su método obtuvo pronto un reconocimiento internacional, en Inglaterra seguía habiendo una gran resistencia a la vacuna. Prestigiosos médicos londinenses, envidiosos de la fama de un modesto médico rural, antiguos practicantes de la variolización, que vieron en peligro su floreciente negocio, descreídos y escépticos... Incluso la Iglesia se opuso, aduciendo que era indigno inocular a humanos con material de animales enfermos. 

La polémica sobre la vacuna siguió con partidarios y detractores. Algunos llegaron a calumniarle para poner en duda su método, acusándolo que había practicado la variolización de su hijo en secreto, antes de administrarle la vacuna. Jenner fue ridiculizado y escarnecido en ácidas caricaturas en diversos panfletos y diarios (a las que dedicaremos una próxima entrada del blog).


Escuela inglesa: Edward Jenner aconsejando a un granjero sobre la
vacunación de su familia. 

Pero el reconocimiento de la obra de Jenner llegó en 1803, cuando se emprendió la expedición Balmis, que realizó el traslado de la vacuna a América y de la que hablaremos en otra entrada del blog y en 1805, cuando Napoleón Bonaparte decidió  vacunar a todos sus soldados con el método del médico inglés. Posteriormente, incluso dos importantes damas, la condesa de Berkeley y lady Duce, pidieron a Jenner que vacunase a sus hijos. La vacuna ya había logrado una amplia aceptación. 


Niña con viruela. Bangla Desh, 1973.


Jenner y la vacuna de la viruela




Edward Jenner. El padre de la vacunación. 







miércoles, 17 de febrero de 2021

La piel de los sanitarios y la COVID-19






POA Estudio 

Picasso con mascarilla 
(2020)


Diseño con ordenador
Estudio de Arquitectura POA



El estudio de Arquitectura POA realizó una serie de versiones de obras famosas de la historia del arte con mascarilla, para concienciar a la población de la conveniencia de su uso. Una de ella es este célebre retrato de Picasso, al que se ha añadido este elemento protector. Un símbolo del papel que juegan las mascarillas en tiempos de pandemia. Su uso  se ha impuesto a toda la población y probablemente será la norma durante bastante tiempo. 

Pero los sanitarios no tienen suficiente con el uso de mascarillas. Necesitan un equipamiento de protección individual (EPI) completo para protegerse del contagio. Pero su uso continuado puede provocar algunos problemas cutáneos. Desde el principio de la pandemia de COVID-19 se han descrito efectos secundarios inducidos por las medidas de higiene preventiva y el uso de EPIs usados por los profesionales de la salud. 



Instrucciones sobre EPI de la SEMES y de la SEPAR. 




Las máscaras quirúrgicas y FFP2, las gafas y pantallas faciales con adaptadores de caucho, las hebillas metálicas, los guantes de látex, el talco que los lubrica, y también el uso continuado de jabones, detergentes, y gel hidroalcohólico, pueden llegar a irritar, dañar y sensibilizar la piel.  

Un estudio realizado en 65 profesionales en la provincia de Hubei (China) al principio de la pandemia demostraba ya la elevada prevalencia de estos efectos secundarios: 61 de ellos referían algún problema cutáneo relacionado con el uso de sus equipos de protección. 


Equipos de Protección individual (EPI)


Las máscaras FFP2 habían producido marcas de cierta importancia en el dorso de la nariz (70%) y prurito en 10-30% de los casos. En un 4,6% transpiración excesiva y edema en un 1,6%. Un 88% refirieron problemas en las manos por el uso de guantes durante largos períodos de tiempo. 

Los vestidos de protección causaron alteraciones dermatológicas en un 60,7% de los casos (prurito, rash, piel seca)

Se propusieron  divesas soluciones preventivas:
- Usar una máscara quirúrgica bajo la máscara FFP2 para proteger la piel y reducir el roce de la parte metálica. 

- Aclarar los restos de jabón/detergente y secarse  bien las manso tras los lavados. Esto previene las dermatitis ortoérgicas que podrían predisponer a una dermatitis de contacto. 

- En alérgicos al látex, pueden usarse guantes de vinilo. 

- Es conveniente usar cremas hidratantestanto en manos como en la cara.

- Se pueden poner pequeñas compresas en los lugares de más roce (detrás de las orejas o en el puente de la nariz) 

En cuanto a los efectos secundarios de los vestidos protectores son mucho menos frecuentes, y suelen ser debidos a la pesadez de los vestidos. Deben recambiarse a menudo. 

Los equipos de protección son imprescindibles para prevenir el contagio de los médicos y enfermeras que atienden enfermos en primera línea, pero se debe tomar consciencia de los efectos adversos que pueden causar para prevenirlos adecuadamente. 




Bibliografía

Hu K, Fan J, Li X, Gou X, Li X, Zhou X. The adverse skin reacions of health care workers using personal protective equipment for COVID-19. Medicine 2020; 99: 24. 



martes, 16 de febrero de 2021

Anuncios de jabón racistas







Le Savon Dirtoff
 
(década de 1930)

Cartel publicitario. Papel impreso 
Francia



Este cartel publicitario muestra a un hombre de piel oscura, lavándose las manos con el producto DirtOff. Sus manos claramente se han vuelto blancas y el hombre está exclamando: "Le Savon Dirtoff me blanchit!" ("¡El jabón Dirtoff me ha blanqueado!"). La publicidad del jabón está dirigida a mecánicos, conductores y amas de casa, y se especifica que se vende en todas partes y que limpia todo. Hasta el color natural de la piel.

Imágenes como esta de personas de piel negra que pierden la pigmentación de su piel como resultado del proceso de limpieza eran muy comunes a finales del siglo XIX. Se trata de una concepción claramente racista y ofensiva que identifica la piel oscura con la sociedad y la piel caucásica como el ideal de limpieza.  



- "Por qué tu mamá no te limpia con jabón Fairy?" (1875) 



Imágenes como esta de personas de piel negra que pierden la pigmentación de su piel como resultado del proceso de limpieza eran muy comunes a finales del siglo XIX. Se trata de una concepción claramente racista y ofensiva que identifica la piel oscura con la sociedad y la piel caucásica como el ideal de limpieza.  

No era el único caso. Otro cartel, más ofensivo todavía muestra a dos niños, uno blanco y el otro negro. El primero, le pregunta: 
- "Por qué tu mamá no te limpia con jabón Fairy?"
El otro niño lo mira de reojo, con cara avergonzada. La pregunta, puesta en boca de un niño es todavía más terrible. 



Cartel de Pears soap

Otro cartel similar muestra también a dos niños, de fototipos distintos. Tras bañarse con el reputado jabón Pears soap, el niño negro presenta el cuerpo blanco (excepto la cara que no ha sumergido en la bañera). Lo peor es el semblante alegre con el que mira su cuerpo, como si ser blanco fuera mucho mejor y un objetivo deseable.

Algo similar es la publicidad del Jabón Sol (fabricado en Alicante), de Stearine Soap o de Savon la Perdrix. En todos ellos se muestran personas de piel negra con alguna parte del cuerpo desteñida por la acción de los potentes jabones anunciantes. 



Cartel anunciador del Jabón Sol (93x143 cm),
fabricado en Monóvar (Alicante) en los años 20.  

A pesar de que la Proclamación de Emancipación, por la que se declaraba la libertad de todos los esclavos en EEUU, entró en vigor tras la Guerra de Secesión en 1865, el racismo seguía muy arraigado en la sociedad, y por tanto también en el por entonces incipiente mundo de la publicidad. 

Este tipo de anuncios indignos debían hacer mucha gracia a los europeos del momento. Recordemos que las personas de raza negra en Europa en el primer tercio del siglo XX eran bastante escasas. El mensaje subliminal (aparte de la supuesta potencia  de los jabones anunciados) era el supremacismo de las personas de piel blanca, que se consideraban una raza claramente superior. 



Cartel de Stearine Soap, de Buffalo, en el que un hombre blanco
lava a la fuerza la cara de un negro


Savon la Perdrix, con la consabida imagen del negro con el brazo
blanqueado y cara de agradable sorpresa. En el cartel
se declara: "Este jabón económico blanquea todo"


La prueba de que las personas blancas se consideran superiores es el regocijo que en general muestran las personas "blanqueadas" en alguna parte de su cuerpo, como si hubieran conseguido un objetivo: probablemente ser blancos hubiera sido el único modo de superar el apartheid y la marginación que sufrían a consecuencia del color de su piel. 

Lo mismo sucedía con ciertas lejías como Javel S.D.C. o la Lessive la Menagère. Ambas se anunciaban como con capacidad blanqueadora suficiente "para blanquear a un negro".
 
El supremacismo blanco en estos años preparó el camino a las concepciones racistas que consideraban a las razas de piel oscura casi a nivel de los animales y que prepararon el camino al colonialismo salvaje y al advenimiento del nazismo. 






La Lessive de la Menagère (lejía del ama de casa)
se anunciaba con la frase "podría blanquear a un negro"



Afortunadamente este tipo de anuncios son impensables en nuestros tiempos, porque existen organismos reguladores de la publicidad que velan por la ética de los anunciantes y serían denunciados de inmediato. Algunas compañías han tenido que pagar sustanciosas multas e indemnizaciones por mucho menos. 

Aunque no es del todo seguro que el racismo haya desaparecido totalmente de nuestra sociedad. Es deber de todos conseguirlo y ser intransigente con cualquier forma de discriminación por el color de la piel.