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jueves, 2 de abril de 2020

Los héroes de la Medicina. In memoriam.


"Alejando la muerte" de Julian Hoke Harris.  Escultura en el edificio del condado de Fulton cerca del Hospital Grady Memorial





Julian Hoke Harris

Keeping Away Death
(1920)

Escultura. Fulton County Building 
(cerca del Hospital Grady Memorial)
Atlanta (Georgia)
EEUU




Cerca del Hospital Grady Memorial de Atlanta hay un edificio con una escultura en la que se ve un hombre luchando contra la muerte. El hombre empuña el símbolo de la Medicina (erróneo, pero que no por esto deja de simbolizarla) y lucha contra un esqueleto, personificación de la muerte con su habitual guadaña. El mensaje es evidente: los médicos luchamos contra la muerte. Es nuestra misión, retardar la muerte, alejarla y garantizar la salud de nuestros semejantes. Pero a veces, en esta desigual lucha, los médicos perdemos la batalla y la muerte gana la partida, y se lleva no solamente a los pacientes a quienes pretendemos salvar, sino que incluso podemos llegar a pagar con nuestra propia vida. 

Esta va a ser una entrada triste, pero obligada, en la situación actual. Va dedicada a la memoria de los sanitarios que han perdido la vida durante esta pandemia de COVID19. Los primeros, pero probablemente no los únicos, por desgracia. Incluso el autor dke estas líneas puede verse arrastrado por esta amenaza vírica. 

Una primera referencia fue el médico que alertó de los inicios de la epidemia, en la ciudad de Wuhan, donde se originó la COVID19, el Dr. Liang Wudong, del Hospital Hubei Provincial, y que fue censurado por este motivo por las autoridades chinas. Poco después, el dia 26 de enero de 2020, contrajo la infección y murió a consecuencia de ella. Tenía 62 años.  Fue el primero de una ya larga lista de víctimas de esta enfermedad entre los sanitarios que se han enfrentado en todo el mundo al temible virus SARS-CoV2.




En Catalunya, la pandemia se ha cebado en los profesionales. Los sanitarios son en el momento actual el 50% de los casos de COVID19 en la provincia de Girona. También llevamos ya cinco médicos fallecidos en el momento de escribir estas líneas. El primero fue el 18 de marzo, el Dr. Francesc Collado. Poco después, el cirujano José Manuel Sánchez Ortega, y luego otros más, como el otorrino Dr. Antoni Feixa, el médico de familia Dr. Albert Coll Nus, el analista Iglesias, el ginecólogo Vanrell (un referente de esta especialidad en Catalunya), el nefrólogo infantil Callís, el urólogo Quintanilla, y tal vez otros que todavía no me constan. Una luctuosa lista que lamentablemente puede ir aumentando. Todos nosotros podemos caer en las redes del destino. 

No han sido los únicos. En Italia han muerto 101 médicos por COVID19. La primera víctima del Estado Español fue una enfermera de 52 años del hospital de Galdakao (Bizcaia), y también hemos tenido que lamentar otras muertes de médicos de familia en Córdoba, en un pueblo de Salamanca, etc... 

La Dra. Sara Bravo López, médico de familia del 
Centro de Salud de Mota del Cuervo. 

También hace pocos días, la Dra. Sara Bravo López, una joven médico de familia de 28 años,  se contagió en el desempeño de la profesión en el Centro de Salud de Mota del Cuervo (en Alcázar de San Juan, Ciudad Real). Era asmática (una de las patologías respiratorias que aumentan considerablemente la mortalidad) y no pudo sobrevivir a la neumonía causada por el virus SARS-CoV2. El impacto del fallecimiento de una sanitaria joven y entusiasta en su trabajo, es si cabe, todavía más impactante. 

El dolor que sentimos los sanitarios al ver caer a nuestros compañeros de lucha contra la enfermedad, es intenso. Dolor indescriptible, profundo, y una inmensa tristeza. Lo único que podemos hacer es hacer llegar a la familia nuestra profunda pena y expresar el orgullo que sentimos por todos aquellos que han entregado su vida defendiendo los ideales de nuestra profesión, que son, precisamente, salvar las vidas de otros. La palabra médico deriva del latín, medicus, que significa “el que cuida del otro”. Es decir, el médico es una persona que se preocupa por lo que les pasa a sus semejantes, que cuida a los otros. Que se ve reflejado en el sufrimiento del otro, que camina a su lado y que "com-padece" (en el significado originario del término: compartir el padecimiento). 


Portada del  The New Yorker "Bedtime", en homenaje a los
profesionales de la salud que estan luchando contra COVID19
(Recibido via Twitter de @jaumepadros, Dr. Jaume Padrós
presidente del CoMB y lector habitual de este blog) 

Por cierto, los médicos no somos soldados. En un momento en que parece que una militarización creciente se aporta como si fuera una solución al problema (cosa que personalmente, dudo bastante), y en el que hemos oído proclamas de que "todos somos soldados" (sic), quiero dejar claro que los médicos no somos ni queremos ser soldados. Somos médicos. Luchamos contra las enfermedades, no contra un ejército. Lo hacemos lo mejor que podemos, a veces con muy precaria protección, para vergüenza de quienes nos gobiernan y administran. Frecuentemente mucho menos equipados que los policías o soldados, por ejemplo. Y realizando tareas bastante más peligrosas, y también más necesarias y eficaces. 

Valgan estas líneas como mi humilde homenaje a los colegas fallecidos en el desempeño de su profesión. Y mi promesa de que no los olvidaremos. Nadie muere si no se le olvida: el recuerdo es la manera de pervivir en la memoria de la sociedad. Una sociedad que tiene el deber de estar agradecida al heroísmo de tantos sanitarios valientes y entregados que no dudan en exponer su vida. Muchos aplausos suenan estos días en honor a nuestros sanitarios. Pero hemos de procurar que estas entusiastas ovaciones no se los lleve el viento y caigan en el olvido. 

Memoria eterna a los héroes desconocidos!


Homenaje de QuirónSalud al Dr. Antonio Feixa



  
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