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viernes, 4 de diciembre de 2020

Quimeras (III): Las quimeras en genética.

File:Pittore di baltimora (apulia), piatto con chimera e bellerofonte su pegaso, 350-300 ac ca. (depositi M. Naz. romano).JPG





Taller del pintor de Baltimore

Belerofonte cabalgando a 
Pegaso y matando a la quimera
(350-300 a.C.)

Cerámica negra con figuras rojas.  80 cm de altura.
Museo Nazionale romano. Roma. 





En una entrada anterior comentábamos lo que era una quimera en el mundo clásico: Un animal fabuloso, un monstruo híbrido, mezcla de varios animales diferentes, frecuentemente representado por un león, con dos cabezas adicionales, una saliendo del tronco (una cabeza de cabra o macho cabrío) y otra saliendo de la cola, convertida en cabeza de dragón o serpiente. Y, a veces, con alas de águila saliendo por los costados. mezcla de otros animales. La quimera de Arezzo, la mejor escultura etrusca, es sin duda el ejemplo paradigmático. 

Pero esta palabra ha pasado al lenguaje habitual para referirse a algo inexistente, imposible de conseguir. En el diccionario de la Real Academia Española también se define como: 
«aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo».
Pero el término quimera también ha pasado al lenguaje de la biología, para referirnos a seres generados al mezclar células embrionarias de dos individuos distintos, en general de la misma especie, aunque también pueden ser de especies distintas. 

En biología las cosas son un poco más complicadas que en la mitología. El quimerismo es un trastorno genético por la que dos cigotos, tras la fecundación, se combinan formando uno solo que se desarrolla de forma normal. El ser vivo resultante posee entonces dos tipos de células diferentes, cada una con distinta constitución genética. En la mayoría de los casos documentados, las células de órganos o zonas distintas del cuerpo tienen ADN distinto, como si fueran dos personas en una sola. Esto se explica, porque alrededor de uno de cada ocho nacimientos individuales se ha iniciado como un embarazo múltiple (gemelos, trillizos, cuatrillizos, etc.) y no es raro que las células y el ADN de los hermanos que no se terminaron de formar se absorban por el gemelo que sí siguió con su formación.


Quimeras de ratón obtenidas mezclando células embrionales de ratones genéticamente distintos, con pigmentación diferente. Esquema tomado de Lluís Montoliu

Una variante puede ser el microquimerismo, en el que hay células con una dotación de genes propia del individuo y otras con un perfil de ADN que solo es similar en un 50%, como el caso de un hermano; estas células pertenecerían a los gemelos bivitelinos de los animales. 

Así pues, hay la presencia de un reducido número de células originarias de un individuo en otro, y que, por lo tanto, son diferentes genéticamente a las células del individuo huésped. Este fenómeno puede estar relacionado con ciertos tipos de enfermedades autoinmunes (esclerodermia?); aunque los mecanismos responsables de esta relación no están del todo claros.


Bibliografía
Montoliu L. Hablemos de quimeras. Genética 9 sept. 2019. 

jueves, 3 de diciembre de 2020

Quimeras (II): Las esfinges


ARTE e ICONOGRAFÍA: EDIPO Y LA ESFINGE



Pintor del Edipo 

Edipo y la esfinge
(480 a.C.)

Kylix ática procedente de Vulci. 
Cerámica negra con figuras rojas 
26,3 cm diámetro 

Museos Vaticanos.

Roma





En otra entrada del blog hablábamos las quimeras, animales fabulosos que presentaban caracteres de diversos animales. Un tipo de quimeras que merece una atención especial son las esfinges, relativamente frecuentes en la historia del arte, fundamentalmente en esculturas. 

Las esfinges, eran animales quiméricos, unos seres que tenían cuerpo de león, cara y busto de mujer y, a veces, alas de águila. Las encontramos en antiguas civilizaciones, tanto en Grecia como en Egipto. Según algunos, su nombre proviene del verbo griego antiguo σφίγγω (sfingo) que significa «cerrar, estrechar, apretar». En griego dio lugar a Σφίγξ y en latín sphinx. Algunos ven en esta palabra la observación de que las leonas y no los leones son las cazadoras y que matan a su presa por estrangulación, mordiendo la garganta hasta la muerte. Tal vez esta constatación originó la mezcla de mujer y león. Otros, sostienen que los antiguos egipcios la llamaron Sheps-anj, «imagen viviente» o «estatua viviente»; luego dio sefanjes (sephankhes) y los griegos corrompieron el nombre egipcio.



ESFINGE EGIPCIA - METROPOLITAN MUSEUM | Manuel Fernández Linera ...

Esfinge egipcia. Metropolitan Museum. New York. 

En Egipto las esfinges eran consideradas seres protectores y a veces se disponían flanqueando grandes avenidas ante los templos. Era frecuente también que presentaran la cabeza de carnero, especialmente si tenían alguna relación con el dios Amón. Al hablar de esfinges, en seguida nos viene a la mente la monumental Gran Esfinge de Giza (Egipto), erigida en el siglo XXVI a.C., que representa la cabeza de un faraón y el cuerpo de un león. Las esfinges fueron tomadas más tarde por el arte occidental y las podemos encontrar en los jardines reales e imperiales por toda Europa. Como ejemplos podemos citar las esfinges del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso (Segovia), o en el Palacio de Schwetszingen, cerca de Heildelberg (Baden-Württemberg, Alemania). 


Esfinge de cerámica, estela funeraria (560-550 aC). Atenas, Museo ...

Esfinge. Pergamonmuseum. Berlín. 



En la mitología griega también tenían un papel las esfinges. Es famoso el pasaje de Edipo, al encontrarse con una esfinge que le planteó un enigma.  

Estas son también quimeras, animales mezclados. Criaturas imposibles en las que coexisten distintos seres vivos en un mismo animal, como por ejemplo un león y una mujer, con cada una de las partes nítidamente definidas, con un cuerpo de león y un torso de mujer perfectamente delimitados y fusionados en un solo ser.
El nombre de “quimera” también se usa en genética, como veremos en otra entrada del Blog. 



lunes, 30 de noviembre de 2020

Quimeras: (I) Las quimeras en el arte y la mitología







Quimera de Arezzo

Escultura de bronce.  80 cm de altura.

Museo Arqueológico. Florencia. 




El Museo Arqueológico de Florencia es uno de los mejores museos donde ver antigüedades etruscas. Tengo buenos recuerdos de este museo, que he visitado repetidas veces y donde siempre he podido admirar piezas de gran interés. A él debo muchos de mis  conocimientos sobre el mundo etrusco, aunque no puedo dejar de mencionar otras interesantes colecciones, como las del Museo Guarnacci de Volterra, el de Villa Giulia de Roma y el Museo Gregoriano Etrusco de los Museos Vaticanos. 

La quimera de Arezzo es  una de las piezas más destacadas del Museo Arqueológico de Florencia. Se trata de una escultura de bronce de unos 80 cm de altura, que se considera una de las esculturas etruscas de mayor relevancia. Es posible que se trate de una ofrenda religiosa, ya que en una de las patas de la quimera aparece una inscripción "TINSCVIL" que se podría traducir como "donada al dios Tinia" que sería el equivalente al Zeus griego o Júpiter romano.

Detalle de la inscripción (Fotografía tomada del blog Arqueología en mi jardín)

Fue descubierta en 1553 en la ciudad toscana de Arezzo, en la que quedan unas importantes ruinas etruscas, y fue rápidamente reclamada para la colección de Cosme I, Gran Duque de Toscana, que la expuso en el Palazzo Vecchio de Florencia, tras ser identificada por Vasari. Según cuenta Benvenuto Cellini, el mismo Cosme  se encargaba de limpiarla, con unos instrumentos de orfebre. Actualmente la quimera sigue expuesta en la ciudad de Florencia, en el Museo de Arqueología. 


Quimera (mitología) - Wikipedia, la enciclopedia libre
Cerámica con representación de la quimera. 


Según la mitología, la quimera (del griego antiguo Χίμαιρα Khimaira) era un monstruo compuesto por una cabeza de león, cuerpo de macho cabrío y cola de serpiente o de dragón y que solía echar llamas de fuego por la boca. Según cuenta Hesíodo (s. VIII a.C.) la quimera tenía atemorizados a los habitantes de la ciudad de Lycia, en Asia Menor. Su rey, Lobates pidió ayuda a Belerofonte para que les librara del temible monstruo.  

Belerofonte, montado sobre Pegaso tras el beneplácito de Atenea, mató a la Quimera hiriéndola en el cuello de la cabeza de cabra con su lanza después de haberla disparado gran cantidad de flechas.  Otra historia cuenta que Belerofonte introdujo su lanza entre las fauces de la bestia que fundió la punta porque la Quimera echaba fuego por la boca.  Se tragó entonces la punta de lanza y esta quemó sus órganos internos muriendo. Belerofonte se ganó así el favor del rey Lobates y la mano de su hija Filonoe. El simbolismo que se ha querido ver en este mito es la victoria de la inteligencia o de la razón sobre la fuerza natural o la irracionalidad. 

Mosaico representando a Belerofonte matando a la quimera,
montado sobre el caballo Pegaso. Museo Arqueológico de Rodas. 


Posteriormente se dio el nombre de quimera a otros seres fantásticos compuestos por diversas partes de otros animales. Y más adelante la palabra quimera se aplicó en genética para describir el resultado de ciertas hibridaciones. Pero esto será el motivo de una próxima entrada.