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martes, 14 de noviembre de 2017

Higia y la higiene







Gustav Klimt

Hygeia
(1901) 

Pintura mural
Hall de la Universidad de Viena  






Gustav Klimt (1862-1918) fue un pintor simbolista austríaco, uno de los máximos representantes del movimiento artístico de la Secession. En 1894 se le encargó pintar el techo del Gran Hall de la Universidad de Viena com pinturas alusivas a las diferentes disciplinas (Filosofía, Jurisprudencia, Medicina).  En las referentes a la Medicina (1901), Klimt destacó una gran pintura de Hygeia, como símbolo de la higiene, un concepto que había alcanzado un gran auge a finales del s. XIX. 

Entendemos por higiene el conjunto de medidas dirigidas a prevenir y a evitar las enfermedades. Se trata de una apuesta de salud pública que agrupa una serie de actuaciones diversas: limpieza, desinfección, conservación... que han estado históricamente vinculadas al proceso civilizador. En el s. XIX, época en la que se descubrieron muchos microorganismos productores de enfermedades se subrayó la gran importancia que tenía la higiene (tanto pública como personal) para evitar contraer enfermedades infecciosas. 



Estatua de Higia, en el museo de Cirene (Libia)


Etimológicamente, el término higiene deriva de Higia  (en griego  Υγεία Hygeía, ‘salud’). En la mitología griega, Hygia era hija de Asclepios, el dios de la medicina. 

Aunque tenemos referencias a Higia desde el s. VII a.C., su culto formal no fue instaurado hasta las epidemias que asolaron Atenas en 429 y 427 a.C. Sus templos principales estaban en Epidauro, Corinto, Cos y Pérgamo. Tras la epidemia de Roma (293 a.C.) se introdujo su culto en Roma, donde también se la conocía con el nombre de Salus. También ocasionó algunos sincretismos como el de la diosa salutífera galo-romana Sirona. 

P.P. Rubens: Hygeia. Detroit Institute of Arts. 

Se la solía representar como una mujer joven alimentando una gran serpiente enroscada en torno a su cuerpo. A veces, la serpiente bebía de una copa que portaba Higia. A veces era acompañada por su hermano, Telesforo, o de su hermana Panacea. Pausanias señaló que en el asclepión de Titane en Sición (fundado por  Alexanor, nieto de Asclepio) las estatuas de Higia se cubrían con cabellos de mujeres y prendas de vestir babilónicas. Según algunas inscripciones, estas mismas ofrendas eran realizadas en Paros.




Himno órfico a Higia 

Estatua de Higia. Museos Vaticanos. Roma. 

 

¡Oh deseable, amable, reina de innumerables moradas y de todos los hombres! óyeme, bienaventurada Higia, madre universal, que traes las riquezas, porque ahuyentas las enfermedades de los hombres, y merced a ti se regocijan todas las moradas. El Cosmos te desea por reina, y sólo Edes te persigue con su odio, oh eterna que alimentas las almas, siempre floreciente, reposo deseable de los mortales, pues sin ti, en efecto, resultan inútiles todos sus trabajos, no hay para ellos riquezas ni dulces uniones, y el hombre laborioso no llega a la vejez. Tú sola gobiernas todas las cosas y andas en todo. Ven ¡oh diosa! sé siempre benévola con los que enseñan tus misterios y líbranos de los tristes dolores de la enfermedad.

Hesíodo. Himnos órficos. Ed. Porrúa, México 1976 



Relieve representando a Higia con su padre Asclepios (Esculapio) 







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