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viernes, 3 de julio de 2015

Un pintor muy estresado

A. Jawlesky. Autorretrato (1911)




 Alexej von Jawlensky

Autorretrato 
(1911) 

Óleo sobre cartón
Obersteg Foundation 
(en depósito permanente en el 
Kunstmuseum de Basilea)



Alexej von Jawlensky (Torzog, Rusia 1854 - Wiesbaden, Alemania, 1941) fue un pintor expresionista ruso que desarrolló su carrera en Alemania. De familia aristocrática, estuvo en relación con pintores expresionistas rusos, como Vassily Kandiski y Marianne von Werefkin. Formó parte del grupo Der blaue Richter (El jinete azul).  Su estilo se caracteriza por la sencillez de las formas y por un tratamiento del color que recuerda el primitivo arte popular ruso. 

En 1911 realizó este autorretrato, en el que aparece con semblante adusto y gesto preocupado, que podría hacernos sospechar que era un hombre muy estresado. Su cara aparece con un enrojecimiento centrofacial que nos recuerda (por color y distribución) una dermatitis seborreica, afección que precisamente se suele agudizar en circunstancias de estrés. Sin embargo, no debemos olvidar que se trata de una pintura expresionista, en las que el tratamiento del color no siempre refleja la realidad y frecuentemente es usado de forma aleatoria para reforzar la expresión de los personajes, por lo que toda prudencia es poca al enjuiciar desde el punto de vista dermatológico una obra como ésta. 

miércoles, 1 de julio de 2015

Quevedo, la sífilis y el Hospital de Antón Martín (IV): El hospital


Maqueta del antiguo Hospital de San Juan de Dios


León Gil de Palacio
(1830)

Plano maqueta de Madrid  

Museo Municipal, Madrid. 



En una entrada anterior hemos visto algunas de las habituales alusiones a la sífilis y al hospital de Antón Martín en la obra de Quevedo. Hoy seguiremos refiriéndonos a citas similares sobre este hospital, hoy desaparecido y que estaba situado en la plaza del mismo nombre (solamente queda en pie la que fue la iglesia del hospital). Había sido fundado por un discípulo directo de S. Juan de Dios, Antón Martín, que le dió el nombre.

El poeta se refiere frecuentemente a este  hospital, que era uno de los llamados "hospitales de bubas", es decir, que estaba especializado en el tratamiento de la sífilis. Allí se hacía sudar a los enfermos envueltos en sábanas:

"Envíala a Antón Martín 
donde yace y donde creo  
que purga la humana escoria 
en una fragua de lienzo" 

("A la perla de la mancebía de las Soleras": Antonuela La Pelada...)
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En otros pasajes alude a los dolores osteocopos, característicos de la sífilis ("mal francés"), que afligían a los enfermos del hospital: 

"Franceses son por la vida 
mis huesos de Antón Martín"
("Censura costumbres y propiedades de algunas naciones" Cansado estoy de la corte...)

Y a la alopecia sifilítica, nuevamente asociada al hospital de Antón Martín y al mal francés:

"Su casco es tercio pelado,  
pues tercera vez la rapa 
tonsura de Antón Martín
Monsiuríssima navaja" 
("A Marica la Chupona" Segunda parte de "Marica en el Hospital")

La sífilis constituía una afección muy frecuente, que llenaba de enfermos el hospital: 

 "Entró saludando a todos: 
Mas sus saludes no entiendo,  
que sólo ella en un verano 
pobló el hospital de enfermos"

("A la perla de la mancebía de las Soleras": Antonuela La Pelada...)

Una Eva barbuda


Pinturas murales de la bóveda de la Abadía de Saint-Savin



Creación de Adán y Eva 
y el pecado original 

Fresco (s. XII)
Bóveda de la Abadía de Saint-Savin, Vienne




La iglesia de la Abadía de Saint-Savin presenta la bóveda decorada con pinturas al fresco, con temas bíblicos y evangélicos. Una de las escenas representa la Creación de Adán y Eva según el relato del Génesis. Es una escena muy repetida en las pinturas murales y capiteles de la época y generalmente se adapta a un canon muy repetido en todas partes. 

En la pintura de Saint-Savin vemos, en primer lugar, a la izquierda una figura vestida, inclinada sobre otra, totalmente desnuda. La pintura correspondiente a la cara de la  figura vestida está dañada, pero es fácil colegir que se trata de la representación de Dios creador, que está modelando con barro la figura de Adán. En el otro extremo, se representa a Adán, desnudo, comiendo del fruto prohibido. La serpiente, erecta, lo ha tentado y ha conseguido su propósito. Hasta aquí, todo correcto y de acorde con el canon habitual. 

Pero en el centro encontramos una escena desconcertante: Dios (siempre con el nimbo crucífero) entre dos personajes, desnudos y con barba. ¿Quiénes son?

Podemos plantear varias posibilidades:

  1. El personaje de la izquierda podría ser Eva, saliendo de la costilla de Adán. Una representación frecuente en el románico, aunque en general, Eva sale realmente del costado y aquí parece superpuesta. Aunque no parece una explicación convincente, en este caso Eva lleva barba. Esta interpretación teológica haría hincapié en la idea de la creación única del hombre. Dios crea el hombre "a su imagen y semejanza". Más tarde diferencia los sexos: "macho y hembra los creó".
  2. Dios se dirige a sus dos criaturas Adán y Eva, para advertirles de la prohibición de comer del árbol prohibido. A mí me parece una posibilidad convincente, acorde con las representaciones habituales del Génesis, Sin embargo en este caso, Eva también sería un personaje barbudo.
  3. Puede interpretarse que Dios sólo se dirige a Adán y que este aparece "doblado". No me parece una explicación coherente y por lo tanto creo que debe ser descartada. En este caso Eva no aparecería y solamente Adán, siempre con barba se repetiría como en las viñetas de los comics. 
  4. Finalmente, cabe la posibilidad de que el hecho de representar a Eva barbuda fuese la consecuencia de una restauración realizada en el s. XIX. Tal vez como consecuencia de una distracción del restaurador.  

Personalmente nos inclinamos especialmente por la 2ª opción, que nos parece la más verosímil, y que plantea el misterio de la insólita barba de Eva. Recordando la connotación negativa que suele ir unida al pelo, la única hipótesis que se nos ocurre es que la barba podría ser la representación del pecado. El pelo, tanto en un hombre como una mujer sería considerado la marca de los pecadores, y la barba la mejor exteriorización del pecado original.  La primera hipótesis no nos parece tampoco desdeñable y subrayaría como ya hemos apuntado la idea de la creación única del género humano


Abbaye de Saint-Savin:




lunes, 29 de junio de 2015

Un narigudo en un banquete





 Bartolomäus Strobel  
"El Joven"

Degollación de S. Juan Bautista y banquete de Herodes  
(1630-1633)

Óleo sobre lienzo. 280 x 952 cm
Museo del Prado, Madrid




Bartolomäus Strobel o Bartolomiej Strobel (1591 - 1647 circa) fue un pintor barroco de Silesia, que trabajó en Polonia, y otros lugares de Centroeuropa al servicio de cortes episcopales (obispo de Breslavia) o imperiales (emperadores Matías y Fernando II de Bohemia).  Se caracterizó por tratar temas religiosos en un estilo tardo-manierista rezagado, muy minucioso en los detalles.

Su obra más destacada es la Degollación de San Juan Bautista y el Banquete de Herodes, actualmente en el Museo del Prado de Madrid. Se trata de una colosal obra que impresiona por sus dimensiones, de casi 10 metros de largo, que probablemente fue encargada por el obispo de Wroclaw. En 1746 se encontraba en el palacio de la Granja formando parte de la colección de Isabel de Farnesio. 


En esta obra se relata con minuciosidad la fiesta del rey Herodes, en la que tuvo lugar el baile de Salomé, la hija de Herodías, amante del rey. Salomé era una consumada bailarina, y Herodes quedó tan complacido con su baile que le ofreció concederle cualquier cosa que le solicitara en recompensa. Salomé, influída por su madre, le solicitó la cabeza de Juan el Bautista, que estaba preso en las cárceles del palacio. El profeta Juan había denunciado públicamente los amores adúlteros de Herodes y Herodías y de ahí que fuera odiado por ésta. Al oír la petición de Salomé, Herodes se preocupó: el Bautista era un personaje muy popular, con numerosos seguidores entre la secta de los esenios, cada vez más influyentes y rebeldes: ajusticiarlo era un evidente error político de imprevisibles consecuencias. Pero había dado su palabra en público y no tuvo más remedio que mantenerla. Así que Juan fue decapitado y su cabeza llevada en una bandeja ante Salomé.   

La inmensa pintura representa el ambiente del banquete. Las damas, vestidas a la moda barroca, llevan pelucas empolvadas o cabellos teñidos a la moda del momento y lucen ostentosas joyas, en un ambiente abigarrado y festivo. En la monumental pintura se representan diversos personajes históricos conocidos por Strobel, entre los que se encuentran varios monarcas europeos, en una alegoría política de la Europa de aquel tiempo. 

Hacia el tercio izquierdo del cuadro y al lado de uno de los personajes femeninos encontramos un varón de rasgos algo grotescos, situado de perfil. Presenta una nariz engrosada y rojiza, compatible con el diagnóstico de rinofima. Asimismo presenta diversos nevus intradérmicos en diferentes lugares de la cara (frente, zona malar, mentón). 


En el centro del cuadro, encontramos un personaje con rinofima. 

Ignoramos la intención del pintor al representar a este individuo en medio del banquete. Aunque el rinofima es una patología de la glándula sebácea, a nivel popular se relaciona con la ingesta excesiva de alcohol. Los rasgos grotescos del personaje y la presencia de nevus son usados frecuentemente con intención burlesca o como criterio peyorativo en personajes malévolos. En cualquier caso, nos ha llamado la atención la presencia de patología dermatológica en esta pintura. 






domingo, 28 de junio de 2015

Un poema dio nombre a la sífilis

Tiziano: Retrato de un hombre (1528). National Gallery, Londres. 


 Tiziano 

Retrato de un hombre  
(1528)

Óleo sobre lienzo
National Gallery, Londres





Tiziano Vecellio (1477-1576) fue uno de los grandes exponentes de la escuela veneciana del Renacimiento. Es el autor de numerosas obras de temática mitológica y religiosa, y también nos dejó un gran número de retratos de personajes de su tiempo, como este Retrato de un hombre, que se cree que representa a Fracastor.

Girolamo Fracastor (1478-1553) fue un médico, científico y humanista de Verona, que encarnó plenamente al hombre de cultura renacentista. Dedicó toda su vida a las disciplinas destinadas al mejoramiento del cuerpo y del espíritu. Mantuvo amistad con las más altas figuras de su época y gozó de reconocida fama, singularmente al ser nombrado médico del Concilio de Trento en 1545. Fracastor fue un apasionado cultivador de los grandes clásicos y estudió a Platón, Aristóteles, Vitruvio, Plinio y a los poetas Virgilio y Lucrecio, a quienes procuró imitar.

De entre sus composiciones didácticas destaca Syphilis sive de morbo gallico (1530). Este poema en hexámetros latinos, escrito a la manera de Ovidio, estaba dedicado al cardenal Bembo: 
  • En el primer tomo de la obra se hace referencia a la aparición de la enfermedad y los trastornos que causa.

  • En el segundo, los posibles tratamientos como el mercurio o el palo de guayacan.

  • Finalmente en el tercero, se desarrolla un cuento alegórico que tiene por protagonista el pastor Syphilos (que en griego significa "don de amistad recíproca"). El pastor es castigado con repulsivas úlceras por el dios sol Apolo, por deslealtad.
Así pues la obra tiene un cierto interés publicitario como promoción de la madera de guayaco, tema que trataremos más adelante. La madera de guayaco venía de América y sus raspaduras, de efecto diaforético, eran preparadas en una decocción que el enfermo, con una estricta dieta y bien cubierto para conseguir una abundante transpiración debía beber dos veces al día. La cura completa duraba cuatro o cinco semanas. Se creía que la profusa sudoración y la irritación provocada por el sudor del guayaco debía ayudar a eliminar la enfermedad. Este remedio alcanzó un notable éxito y el mismo rey Francisco I de Francia - que estaba afecto de sífilis - mandó fletar un barco con destino al continente americano a propósito para conseguir la madera curativa. La importación del palo de guayacán fue un pingüe negocio en el s. XVI, con el que se enriquecieron los Frügger, banqueros de Carlos V. 





El término de sífilis (derivado del nombre del pastor Syphilos) pronto se impuso para designar a la nueva enfermedad, que se hallaba envuelta en una enconada disputa de nombres. Como la nueva enfermedad había hecho su aparición acompañando a las tropas francesas, los napolitanos la conocían como morbo gálico o mal francés. Naturalmente, los franceses no aceptaron de buen grado esta denominación, que les relacionaba con una enfermedad “vergonzosa”, por lo que usaron otro nombre, como mal de Nápoles o mal español, ya que pronto se vinculó esta enfermedad con el aluvión de novedades que traían los españoles tras el descubrimiento de América. Lo cierto es que en la Europa renacentista, en pleno surgimiento de los estados, la guerra de los nombres adquirió unos tintes plenamente nacionalistas, lo que justificó la aparición de apelativos tales como sarna de Castilla en Portugal; mal de los portugueses en Castilla; enfermedad de Burdeos en Inglaterra; y en definitiva mal de Indias o sarampión indiano, como decía Gonzalo Fernández de Oviedo en su Sumario de la Natural Historia de las Indias, dirigida al emperador Carlos V: 

Muchas veces en Italia me reía oyendo a los italianos decir ‘mal francés’ y a los franceses ‘mal de Nápoles’; y en verdad los unos y los otros acertaran el nombre si dijeran el mal de Indias...

Sea como fuere, el nuevo nombre de sífilis resultaba neutral y desprovisto de tintes nacionalistas y pronto se impuso para designar a esta enfermedad. 

Por otra parte, Fracastor aportó años más tarde, en su obra De contagione, el concepto de que el contagio de una enfermedad tiene lugar por unas ínfimas partículas vivas dotadas de una gran capacidad de multiplicación y que él denominaba seminaria. También sostuvo que la sífilis se transmitía solamente por la cópula y no por fomites ni contagio a distancia. 

Fragmento del poema Syphilos sive de morbo gallico (Traducción del latín por Xavier Sierra):


"Varios casos sembraron un germen raro  
que nunca hasta ahora visto se había 
Una afección que ya en nuestros días 
Europa, parte de Asia, y a ciudades de Libia golpeó. 
En el Lacio por la guerra del francés irrumpió,
y de ahí su nombre recibió"


Girolamo Fracastoro: