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viernes, 30 de noviembre de 2018

Anticuerpos de llama para vacunas de la gripe







Cultura Tiwanaku

Figura zoomorfa, 
probablemente una llama 
(400-600 dC)

Cerámica. 
172 mm x 127 mm x 96 mm  

Museo chileno de Arte precolombino
Santiago de Chile




Esta estatuilla precolombina de una figura zoomorfa representa un camélido americano, probablemente una llama. Se trata de un animal que ha desempeñado un gran papel para facilitar el transporte en los países andinos. Pero además de su ayuda como animales de carga y como suministradores de lana para la confección, podrían ahora tener otra utilidad. 

En efecto, la combinación de anticuerpos de llamas y humanos podría contribuír a crear una vacuna que protegería de todos los tipos de gripe. Un reciente experimento efectuado en ratones así parece demostrarlo . Aunque naturalmente todavía queda un largo camino para la fase de experimentación humana, los resultados prometedores obtenidos parecen apuntar a una vacuna antigripal universal. 


Virus de la gripe
Actualmente, las vacunas de la gripe tienen que renovarse cada año. Además de los centenares de tipos, subtipos y cepas de virus de la gripe conocidos, su mutación es continua, lo que hace que no sea fácil de detectar por parte del sistema inmunitario. La alta tasa de mutación del virus depende en buena parte de una proteína presente en su superficie, la hemaglutinina (HA), que presenta una estructura casi floral, con tres "cabezas", unidas por "tallos" a la superficie del virus. es la  encargada de fijar el virus a la célula infectada y también es la parte más expuesta y a la que primero reaccionan los anticuerpos. 

Las vacunas actuales están dirigidas contra la hemaglutinina,  aunque esta porción es también la más mutable. Por eso las vacunas se renuevan anualmente, y los científicos deben predecir la mutación probable que se va a producir en la siguiente epidemia. En general las vacunas se confeccionan con dos cepas conocidas y una predicción.  Pero a veces la producción puede fallar. En 1968 un brote de gripe iniciado en Hong Kong degeneró en la tercera mayor pandemia del siglo. En apenas un año murió un millón de personas. Su enorme impacto se debió en buena medida a que las defensas humanas no estaban preparadas. El virus, el H3N2, mostraba una variación en la cabeza de la HA que retrasó su detección por parte de los anticuerpos. Desde mediados del siglo pasado, el virus de la gripe H3N2 ha sufrido 75 cambios en las proteínas HA. 



Forma de actuación de la defensa inmunitaria frente al virus de la gripe.
Esquema tomado de Diario de Navarra
Un equipo de investigadores han ideado una estrategia compleja y muy diferente. En lugar de apuntar hacia la cabeza de la HA, que es muy variable, han ideado una estrategia para dirigirse a los tallos, mucho más estables. 

La línea de investigación seguida, publicada hace pocas semanas por la revista Science, es fascinante. A diferencia de la parte superior, el tallo de la hemaglutinina apenas cambia con el tiempo, y es muy similar entre unos tipos de virus y otros. La teoría es impecable: si encontráramos unos anticuerpos que se pegaran al virus por el tallo de la HA, impedirían que este pudiera adherirse a las células usando la cabeza de la HA. Pero la mayoría de los anticuerpos no reaccionan ante esta porción del virus y, de hacerlo, no se acoplarían. Y aquí es donde entran las llamas: los camellos, las alpacas o las llamas .

En 1989 el Prof. Raymond Hamers (que en aquel momento era un estudiante) se dio cuenta que el sistema inmunitario de los camélidos y los búfalos de agua disponía de un tipo de anticuerpos desconocidos hasta entonces. Eran 10 veces más pequeños que los anticuerpos humanos, y por eso podían unirse a sitios inaccesibles para los anticuerpos convencionales. 
Pinturas rupestres representando llamas.
Museo Chileno de Arte precolombino. Santiago de Chile
Basándose en estos datos un grupo de científicos seleccionaron cuatro anticuerpos diferentes de un grupo de llamas inmunizadas con vacunas contra diversos tipos de virus de la gripe o con respuesta inmune a la hemaglutinina de otros. En cultivos, vieron que detectaban y actuaban contra la HA, tres de ellos en el tallo. Pero cada tipo de anticuerpo de camélidos actuó contra una determinada variedad de virus. Además, son monovalentes, es decir, solo se fijan a un único punto de unión. Así que decidieron fusionar varios para crear un superanticuerpo. Esta multiespecificidad es clave para lograr una amplia cobertura de patógenos altamente variables como los virus de la gripe. 

El complejo de cuatro tipos de anticuerpos diferentes de las llamas se completó con una porción de un anticuerpo humano (Inmunoglobulina G), para así acercarse a la respuesta que tendría el sistema inmunitario humano. Después inyectaron estos anticuerpos de amplio espectro a ratones antes de infectarlos con la gripe, comprobando que su tasa de supervivencia era mayor que con las vacunas convencionales. Es más, vieron que algunos tipos de virus que no eran atacados por ninguno de los anticuerpos por separado sí lo eran por el compuesto.
Pero la gripe es un virus que afecta a las vías respiratorias y se propaga por el aire, no mediante inyecciones. En 2013, María Limberis, una de las investigadoras del proyecto, demostró que por inhalación se podían introducir en las mucosas nasales de ratones y hurones genes que expresaran anticuerpos. El ensayo usó un virus no patógeno que portaba los genes, se colaba en las células de las vías respiratorias y lograba crear y multiplicar anticuerpos de la gripe. Este fue el procedimiento que aplicaron al experimento, logrando una inmunización casi universal frente a la gripe en ratones.
Se consigue así potenciar la respuesta inmune del individuo frente a la parte más conservada de esa proteína que es clave para la inmunidad. Este es el objetivo, que puede suponer un avance enorme, ya que con solamente una inmunización o como máximo dos, estaríamos protegidos contra cualquier virus de la gripe, no solamente de los que infectan normalmente sino contra cualquier otro que pudiera aparecer.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Peligros de los jabalíes










Pietro Tacca

"Il porcellino"

(1612)

Escultura de bronce  
Mercato Nuovo, Florencia  




De todas las ciudades del mundo, Florencia ocupa un lugar preferente en mi corazón. Una ciudad a la que volvería tantas veces como pudiera. De hecho, mis estancias en la bella ciudad toscana superan ya la docena, alguna de ellas de cierta extensión. ¡Hay tanto que ver! Se supone que acumula allí cerca del 10% de todas las obras de arte del mundo. Y es conocido el llamado síndrome de Stendhal, el agobio por la imposibilidad de ver todo lo que hay que ver en la ciudad. 

Entre los rincones de la ciudad de los Médicis, hay una pequeña fuente, en el Mercato Nuovo, presidida por la estatua en bronce de un jabalí, al que los lugareños llaman cariñosamente "il porcellino" (el cerdito). El agua manaba de la boca del animal y para beber, los transeúntes sedientos apoyaban la mano en su morro. El resultado de tantas manos apoyadas sobre el bronce fue puliendo el metal de esa zona y aparece hoy dorada y brillante. De ahí deriva la tradición que hoy practican los turistas: dicen que deben frotar el morro del jabalí y poner una moneda en su boca, dejándola caer. Si la moneda cae entre la reja que está bajo la estatua, aseguran que el viajero volverá algún dia a la ciudad. Evidentemente es una tradición nueva, inventada por algún guía turístico que más tarde debía pasar a recoger las monedas acumuladas. Yo no soy supersticioso y tengo una marcada tendencia al escepticismo, pero, por si acaso, siempre dejo mi moneda en la boca del dichoso cerdo, para asegurarme el regreso a esta querida ciudad!


Uno de los doce trabajos de Hércules: la caza del jabalí de Erimanto.
Mosaico procedente de Liria. Museo Arqueológico Nacional. Madrid.  

La relación entre jabalíes y humanos es muy antigua, y siempre ha sido un poco conflictiva. En la mitología clásica, uno de los doce trabajos de  Hércules era precisamente cazar el jabalí de Erimanto (Ἐρυμάνθιος κάπρος) un jabalí enorme que se alimentaba de hombres y de tal fuerza que con sus colmillos era capaz de arrancar árboles de raíz. Heracles fue al encuentro del terrible animal y, persiguiéndolo durante varias horas, lo fue acorralando a una zona cubierta de nieve donde, saltando sobre su lomo, lo ató con cadenas y se lo llevó vivo hasta Micenas, cargándolo sobre sus hombros. 


Hércules cargando con el jabalí de Erimanto. R
elieve de mármol del foro de la ciudad romana de Leptis Magna (Libia) 


De jabalíes, precisamente quería hoy hablaros. La falta de depredadores y su altísima reproducción ha aumentado la presencia de estos cerdos salvajes a niveles muy alarmantes. No bastan las continuas batidas de caza para acabar con ellos. En Catalunya se matan 60.000 al año, pero esto no es suficiente para controlar a un animal que se reproduce continuamente con una gestación de menos de 4 meses. 

Además la proliferación de estos animales provoca continuos problemas, entre otros los cada vez más frecuentes accidentes de circulación. No es raro chocar con uno de ellos, sobre todo por la noche, y el resultado puede ser funesto.


Francisco de Zurbarán: Hércules y el jabalí de Erimanto (1634)
Museo del Prado (Madrid) 



También hay que tener en cuenta que los jabalíes pueden atacar al hombre, especialmente si se ven acorralados, si están heridos o si ven amenazadas a sus crías. si no se dan estas circunstancias, prefieren huir sin más, o por lo menos apartarse prudentemente. En los casos en los que se produce el ataque, sus afilados colmillos pueden provocar heridas de importancia e incluso la muerte, en caso de afectar a la vena femoral u otros vasos importantes. 


Pero además hay otra dimensión, en la que a veces no se piensa: la transmisión de enfermedades. Los jabalíes están frecuentemente afectos de ciertas infecciones, como triquinosis, brucelosis y tuberculosis. Su presencia nocturna en los pastos donde pacen vacas y ovejas constituye un peligro de transmisión evidente al ganado. y también hay que recordar el peligro que supone la peste porcina, cada vez más cercana a nosotros. 

En todo caso la superpoblación de jabalíes en nuestro medio plantea problemas de variada índole. 

Termino la entrada de hoy con una obra propia, que he pintado recientemente, "Cabeza de jabalí". Espero que os guste. 



Xavier Sierra: Cabeza de jabalí.
Óleo y acrílico sobre lienzo 50 x 40 cm. Colección particular.







miércoles, 28 de noviembre de 2018

El Instituto Pasteur cumple 130 años.







Microscopio Nichet 
usado por Louis Pasteur
(1860) 

Metal y lentes de cristal 400x
Museo Louis Pasteur. Institut Pasteur. París.




Este microscopio de 400 aumentos fue usado por Louis Pasteur para investigar los procesos de fermentación, alrededor de 1860. Es uno de tantos instrumentos científicos y otros recuerdos del insigne sabio, que se conservan en el Museo, en las dependencias del Instituto Pasteur de París.

Recientemente el Instituto Pasteur ha celebrado su 130º aniversario. Fue inaugurado el 14 de noviembre de 1888, en los antiguos terrenos pantanosos del barrio de Vaugirard, en París. Lleva el nombre del que fue su fundador y primer director Louis Pasteur (1822-1895), que tantas aportaciones hizo a la Medicina. 

Fachada del Institut Pasteur, en París


Pasteur llevaba años intentando tener un lugar donde llevar a cabo sus investigaciones, sin resultado. Pero en 1885, tras el descubrimiento de la vacuna antirrábica y el éxito de las primeras experiencias con ella, obtuvo finalmente lo que tanto había deseado. Mucha gente se agolpaba en su precario laboratorio, un estrecho cuartito situado en la Escuela Normal Superior, para ser vacunado. Y se evidenció la necesidad de disponer de un local más amplio. En el nuevo local, se pudieron realizar investigaciones de mucha importancia. 

A lo largo de su existencia, el Instituto Pasteur ha contribuido con descubrimientos que han permitido a la medicina controlar enfermedades virulentas como el carbunco, la difteria, el tétanos, la tuberculosis, la gripe, la poliomielitis y la fiebre amarilla. También fue en el Instituto Pasteur que se aisló el HIV, el virus que produce el sida.  Actualmente el Institut Pasteur es una institución de referencia mundial en la investigación de numerosas especialidades: bioquímica, microbiología, inmunología, genética, neurociencias, biología del desarrollo... 

En el Instituto han trabajado numerosos Premios Nobel, entre los que podemos recordar a Charles Nicolle, Premio Nobel de Medicina 1928, por haber descubierto la transmisión del tifus por los piojos; André Lwoff, François Jacob y Jacques Monod, Premios Nobel en 1965 por sus descubrimientos sobre la regulación genética de la síntesis de enzimas y virus; o Luc Montagnier, Jean-Claude Chermann y Françoise Barré-Sinoussi, Premios Nobel en 2008 por haber descubierto el virus responsable del sida. 



En el apartamento de Louis Pasteur pueden admirarse numerosos
cuadros y grabados de la colección del investigador.

Adjunto al Instituto está el Museo Pasteur, que incluye la Sala de Actos donde tuvo lugar la inauguración y el apartamento donde Louis Pasteur vivió los últimos años de su vida, entre 1888 y 1895, así como la cripta donde hay las su sepultura y la de sus familiares. 

El apartamento del científico ha sido fielmente restaurado. El mobiliario nos transporta a los años que van del Segundo Imperio a la III República. Pasteur era muy aficionado a la pintura antes de ser químico y se exponen algunos pasteles que pintó él mismo. También se exhiben muchos grabados y cuadros de su colección, así como fotografías y recuerdos de familia. 


Louis Pasteur. Retrato de su madre (1836)
Pastel. Museo Pasteur, París. 
Louis Pasteur. Retrato de su padre
Pastel. Museo Pasteur, París. 

En la "Sala de los instrumentos científicos" podemos contemplar muchos de los útiles y aparatos que usó en sus investigaciones sobre la fermentación, la generación espontánea, la pasteurización, las enfermedades de los gusanos de seda, de gallinas y de corderos o sobre sus investigaciones sobre la vacuna de la rabia. 


En la "Sala de los instrumentos científicos", 
se reúnen muchos recuerdos del investigador 



La cripta del Museo fue construída en 1896 por petición de la viuda de Pasteur, ya que él rehusó expresamente ser enterrado en el Panteón. La cripta, en forma de cruz latina fue realizada por el arquitecto Charles Girault, y profusamente decorada en estilo neo-bizantino con plantas y animales que hacen referencia a los trabajos del investigador. En el centro de la sala,  una sobria tumba contiene los restos del insigne científico. 

La tumba de Louis Pasteur en el centro de la cripta. 




martes, 27 de noviembre de 2018

Clorosis






Sebastià Junyent Sans 

Clorosis

Óleo sobre lienzo. 99,5 x 77,5 cm
Museu Nacional d'Art de Catalunya. Barcelona.




Sebastià Junyent Sans (1865-1908) fue un pintor, ilustrador y crítico de arte catalán, inscrito en el movimiento modernista. Fue amigo y protector de Picasso, a quien conoció en París en 1900 y con quien compartió muchas inquietudes en los años 1903 y 1904. Como muestra de esta relación de amistad, Picasso le dedicó su famosa acuarela "El loco", así como un par de retratos. También lo retrató en un personaje de su cuadro "La vida", de la época azul. 


P. Picasso: El loco, obra
dedicada a Sebastià Junyent
Pablo Picasso: Retrato de Sebastià Junyent

En la obra de Junyent que encabeza esta entrada aparecen dos mujeres leyendo un libro. En primer término, la madre, con actitud seria y concentrada en la lectura. Recostada sobre ella aparece la hija, con aire ausente, casi desmayada y piel de color cetrino. El cuadro se titula "Clorosis".

Por clorosis se entendía una enfermedad atribuída a la deficiencia de hierro en la dieta, y caracterizada por inapetencia y anemia,  con palidez verdosa de la piel (del griego χλωρος, chlōros, verde)Se presentaba además una gran cantidad de síntomas: languidez, tristeza, ganas frecuentes de llorar, palidez del semblante y de los labios, dolores de cabeza, desgana de hacer nada excepto pasarse el tiempo tendida en un diván, un lecho o una butaca con almohadas en posiciones que variaban desde recostar la cabeza a cambiar de postura continuamente. A la inapetencia por los alimentos se añadía una desgana por vivir, lo que nos hace pensar en un síndrome depresivo.

Bernabeu-Mestre, en un artículo dedicado a la clorosis se plantea si existió realmente: 
"La clorosis era considerada una enfermedad crónica y de larga duración, propia y exclusiva de las jóvenes, apareciendo en general de los 14 a los 24 años, aunque se podía observar también en ciertas fases de la “vida genital”, como el embarazo o la menopausia. De evolución insidiosa, la sintomatología que acompañaba a las enfermas de clorosis se caracterizaba por el color amarillo-verdoso de su piel, la decoloración de uñas y labios, y como indicaban los autores de la época, la “flojedad física y moral”. A la astenia y el cansancio al menor esfuerzo, se sumaban las cefalalgias, las palpitaciones y las sofocaciones, los dolores difusos, las neuralgias y las visceralgias, la amenorrea/dismenorrea, el aumento de la necesidad del sueño, la anorexia, y las alteraciones del tracto intestinal, entre otras manifestaciones" (Bernabeu-Mestre y cols) 
La clorosis era considerada una enfermedad propia de mujeres, como la histeria, neurastenia u otras. Los médicos decimonónicos tenían una particular visión de la naturaleza femenina: 
"En la medicina decimonónica, la mujer era considerada un ser definido y limitado por sus órganos y funciones sexuales y un ser al borde de la enfermedad, tanto física como psíquica. Las dolencias estarían provocadas por las mismas funciones y aparato reproductor que las definen. La mujer estaría enferma en función de su propia naturaleza, de su propia razón de ser, la de la reproducción de la especie".
Probablemente era una mezcla de anemia, amenorrea, anorexia y otros trastornos nutricionales y psíquicos, que era vista como propia de la condición femenina y usada como un elemento de discriminación sexista. Se la vinculaba con la virginidad, el "mal de amor" y con las pulsiones sexuales no satisfechas. La intención sexista es evidente en recetas como la de Raciborski (1868) que recomendaba como medida preventiva la prohibición total de leer novelas hasta la edad de veinte años por lo que sugería que las jovencitas deberían tener prohibida la entrada a las bibliotecas públicas. 

Tener clorosis incluso estaba bien visto en el s. XIX. Muchas muchachas para alcanzar por la vía rápida el estado clorótico (que tenía reputación de "sexy" y atractivo para el sexo opuesto) dejaban de comer y tomaban grandes vasos de vinagre en ayunas. Con este método lograban muchas veces un estado de debilidad tal que caían desmayadas en brazos de sus admiradores. 

A partir de principios del s. XX la clorosis comenzó a disminuir hasta su desaparición. Gregorio Marañón, una de las figuras más destacadas de la medicina española contemporánea, comentaba: 

 “[…] esta enfermedad que ha figurado en millones de diagnósticos de médicos clásicos; que ha influido tanto en la vida de la mujer –y por tanto del hombre- durante varios siglos; que ha enriquecido a tantos farmacéuticos y propietarios de aguas minerales; que ha hecho exhalar tantos suspiros de jóvenes enamoradas y movido la inspiración de tantos poetas; si la clorosis, en fin, no ha existido jamás”
Resulta sorprendente los ríos de tinta que ha generado la clorosis, sin una base fisiopatológica clara, que remeda en nuestros días lo que está sucediendo con la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica o la sensibilidad química múltiple.

Bibliografía

Bernabeu-Mestre J, Cid AP, Esplugues JX, Galiana ME. Una enfermedad de mujeres: Medicina e ideología en el ejemplo histórico de la clorosis.  
Symposium: Well-being as a Social Gendered Process. Session 3: Health [Modena, Italy, June 26th-28th, 2006] 
http://www.ub.edu/tig/GWBNet/ModenaPapers/BernabeuEsp.pdf 


Dixon LS. Perilous Chastity: Women and Illness in Pre-Enlightenment Art and Medicine. Cornell University Press 1995

King, H. The Disease of Virgins: Green Sickness, Chlorosis and the Problems of Puberty. Ed. Routledge, Londres. 2004.

Pelta R. Clorosis. Laboratorio del lenguaje 
https://medicablogs.diariomedico.com/laboratorio/2018/04/09/clorosis/


lunes, 26 de noviembre de 2018

El arte de transformar la ciencia







F. Núñez 

Pelvis  
(ca. 1943)

Técnica mixta sobre papel 31 x 33 cm

Reproducido en el libro: 
 J.M. Gil-Vernet Sedó
The Art of Transforming Science
Next-Door Pub. Pamplona, 2015





El Dr. J.M. Gil Vernet Sedó es un prestigioso urólogo, seguidor habitual de este blog. Hace pocos días tuvo la amabilidad de obsequiarme con un libro suyo, lo que le agradezco públicamente. "The Art of Transforming Science" es un precioso libro, cuidadosamente editado, en el que confluyen ciencia y arte. 


Salvador Gil Vernet,
bajo cuya inspiración se ejecutaron
los dibujos
El libro reúne una exquisita selección de láminas realizadas entre 1940 y 1970, bajo la dirección del doctor Salvador Gil Vernet (1892-1987) eminente catedrático de Anatomía de la Universidad de Barcelona y abuelo del autor del libro. Durante estas tres décadas un equipo de científicos y de artistas trabajaron conjuntamente para trasladar del microscopio al papel más de 500 estudios anatómicos, técnicas quirúrgicas y cortes histológicos. 

Las láminas, que fueron dibujadas a mano con una precisión exquisita, son un ejemplo de cómo el arte puede también estar al servicio de la ciencia y contribuir a su conocimiento. Porque estas láminas no sólo ilustraron algunos de los descubrimientos de este destacado urólogo y anatomista catalán –propuesto en varias ocasiones al Premio Nobel de Medicina–, sino que se convirtieron en piezas de una belleza artística rotunda.


R. Alemany: Prostatectomía radical,
mostrando el catéter de Malecot a través de la uretra prostática.
Técnica mixta sobre papel 13 x 21 cm.  (ca. 1944)


F. Núñez: Imagen endoscópica del meato uretral con una pequeña litiasis.
Técnica mixta sobre papel 15 x 15 cm (ca. 1945)

El libro tiene una parte de precisos dibujos de anatomía, tanto coloreados como en blanco y negro. Aparte de que el conocimiento anatómico es fundamental para cualquier cirujano, el Prof. Salvador Gil Vernet fue un gran anatomista. En 1919 en colaboración con Fco. Gallart fue el primero en describir el ganglio mesentérico inferior. En 1920 fue profesor adjunto de Anatomía de la Facultad de Medicina de Barcelona y en 1926, catedrático de Anatomía en la Universidad de Salamanca. 


R. Alemany: Tracción y sección del saco diverticular.
Técnica mixta sobre papel 21 x 16 cm (ca.1947)
Hay también gran número de láminas explicativas de diferentes técnicas quirúrgicas. Gil Vernet hizo importantes contribuciones en este campo, especialmente referidas a la cirugía prostática. Su obra Patología Urogenital cuyo primer volumen vio la luz en 1944 se considera la mayor contribución española a la Urología.  Otras láminas se refieren a exploraciones urológicas como endoscopías. 


Aparicio.  Pelvis y perineo de un feto masculino de 6 meses 
(tinción tricrómica de van Gieson)
Tinta china sobre papel. 103 x 67 cm. (1941)


Artista desconocido. Tinta china sobre papel
Siringocele bilateral (Tinción HE)
65 x 51 cm. (ca. 1950)
Una buena parte del libro está dedicado a las láminas de cortes histológicos. Tras la realización de la toma del tejido a analizar (procedente de biopsia o de necropsia) se procede a incluirlo en parafina y posteriormente a realizar finos cortes con un microtomo. Posteriormente, una vez fundida la parafina, se procede a realizar las tinciones adecuadas para poder distinguir las células al microscopio. Las tinciones más frecuentes son la de hematoxilina-eosina o HE (que colorea el núcleo de las células en azul y los citoplasmas y fibras colágenas en color rosa-magenta) o la tricrómica de van Gieson (citoplasma y fibras musculares en amarillo; fibras colágenas en rosa; y núcleos celulares en color pardo-negruzco).  Hasta aquí las técnicas de anatomía patológica que se realizan normalmente. 



A. Viñas. Pelvis y perineo de un
feto masculino de 6 meses. (Tinción HE)
Tinta china sobre papel 62 x 44 cm (1942)
Pero en las láminas de Gil Vernet hay un arduo trabajo artístico posterior. Una vez elegido el corte a reproducir y la escala, el dibujante realizaba un minucioso dibujo a lápiz de lo que veía a través del microscopio y posteriormente procedía a conferirle el cromatismo necesario con tinta china de colores. Dependiendo del tamaño, el proceso artístico podía así durar semanas o meses de atento trabajo. 


En resumen el libro es el testimonio de una labor en la que artistas y médicos realizaron juntos transmitiendo mediante la imagen patologías, exploraciones, técnicas diagnósticas y quirúrgicas y en definitiva, la visión urológica de mediados del s.XX. Porque la Medicina, no solo se puede explicar con palabras. La imagen es también muy importante. Tal como sugiere el título del libro el arte puede transformar la ciencia, porque es una forma de observar mejor la realidad. Como recordamos a diario en nuestro blog, arte y medicina se aúnan para, juntos, preservar la percepción de la anatomía y de la patología que, en definitiva, no son más que algunos aspectos del mundo que nos rodea.



El libro The Art of Transforming Science de J.M. Gil-Vernet Sedó