jueves, 18 de agosto de 2016

Un cáncer de 2 millones de años





  Cráneo de 
Australopithecus sediba 

Restos humanos. 
Reserva Natural de Malapa. 
Johannnesburg (Sudáfrica) 



Un día de agosto de 2008, el paleoantropólogo Lee Berger exploraba con su hijo Matthew, de 9 años, las colinas dolomíticas de la Reserva Natural de Malapa. De repente, el niño tropezó con una extraña piedra, y decidió enseñar aquel raro bloque a su padre. El atónito Lee Berger no podía creer lo que estaba viendo: ante sus ojos, una clavícula humana fosilizada. Y al girar el bloque, una mandíbula con un canino prominente. Era parte de un esqueleto fósil humano de 1'27 m. El cráneo fue descubierto por el equipo de Berger poco después. 



Matthew, el niño que encontró el fósil de Australopithecus sediba 
El fósil fue clasificado como Australopithecus sediba, una especie transicional entre A. africanus y Homo habilis, que evolucionaría más tarde a Homo erectus

Mediante paleomagnetismo y otras técnicas se pudo datar a este homínido en cerca de 2.000.000 de años. Los científicos no se han puesto de acuerdo todavía sobre si este homínido es un ancestro directo de Homo sapiens o es una rama colateral, y la discusión sigue abierta.







                          
           
Localización del osteoma osteoide 
en la vértebra del fósil de Malapa
Recientemente, un equipo de investigadores internacionales integrado por anatomistas, paleontólogos y radiólogos sudafricanos han publicado en la revista South African Journal of Science  el descubrimiento de un tumor óseo en este homínido. Se trata de un osteoma osteoide o de un osteoblastoma, un tumor benigno que afecta la 6ª vértebra torácica de un niño de 12 o 13 años, cosa muy poco habitual, ya que este tipo de tumor afecta más frecuentemente a los huesos largos. 

Hace apenas un mes y medio este mismo equipo publicaba en la misma revista, Souh African Journal of Science lo que podría ser el cáncer más antiguo que se conoce en un homínido, esta vez del yacimiento de Swartkrans, cerca de Malapa. En este caso era un osteosarcoma, descubierto en un metatarsiano del 5º dedo del pie izquierdo. Se trata de una masa tumoral fosilizada, de 5'2 x 4'7 mm, vegetante, en forma de coliflor. Su portador era un homínido adulto, en el que no se pudo determinar la causa de la muerte, datado de 1,8-1,6 millones de años de antigüedad. 



Metatarsiano del homínido de Swartkrans, con una masa ósea hemisférica
localizada en la cara proximo-ventral del hueso


Al principio, el equipo de científicos lo interpretó como un tumor  benigno, pero las imágenes de la microtomografía con rayos X y la reconstrucción en 2D y 3D evidenció que se trataba de un osteosarcoma

Con anterioridad se habían descrito osteosarcomas en restos humanos medievales y premoderna en Hawai, en la República Checa y en los Andes peruanos, pero nunca se había descrito ninguno de tanta antigüedad. 

Uno de los autores de la publicación, Edward Odes, de la Universidad de Witwatersrand señaló:


"La Medicina moderna tiende a asumir que los cánceres y los tumores en humanos están causados por el estilo de vida y por el entorno, pero nuestros estudios demuestran que estas enfermedades ya existían en nuestros ancestros de hace millones de años, mucho antes de que existieran las modernas sociedades industriales"

La evidencia de este tumor en homínidos de hace dos millones de años demuestra que el cáncer es un tipo de enfermedad que precede a la aparición de nuestra especie y que ya estaba presente durante las etapas evolutivas de la humanización. 




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